La Coctelera

Una mirada de actualidad

Abriremos los ojos al mundo, ¿este es el mundo que queremos?- Este el mundo que estamos creando.

Categoría: Trabajo

12 Diciembre 2006

"Licenciado con postgrado en cooperación, alta capacidad de gestión, experiencia demostrable, idiomas...". Másters y cursos especializados tratan de responder a una creciente demanda de trabajadores muy cualificados en el tercer sector.

Redacción

Hace unos años, cuando una ONG convocaba una reunión de trabajo solía hacerlo en fin de semana para garantizar la asistencia de voluntarios y colaboradores. Hoy en día, las reuniones se hacen en horario laboral y buena parte de los asistentes son profesionales, remunerados o voluntarios.

Lo que parece una anécdota refleja los cambios en la última década del tercer sector, el no lucrativo pero que representa el 6% del Producto Interior Bruto y a casi 250.000 entidades. Sólo en las organizaciones que aglutina la Coordinadora de ONG para el Desarrollo (CONGDE), trabajaron alrededor de 40.000 personas, entre voluntarias y remuneradas, en actividades de cooperación durante 2004.

Al tradicional perfil del trabajador en las ONG, asociado principalmente con profesiones como trabajador social, psicólogo, médico o monitor de tiempo libre, se unen nuevas demandas de perfiles vinculados al de la gestión de empresa, principalmente para departamentos técnicos, administración, marketing y, en menor medida, comunicación.

Pero las ONG no se conforman con perfiles procedentes de la empresa privada, sino que también demandan una especialización para un sector con unas características diferenciadas. Y así lo han captado buena parte de las universidades españolas, de institutos de formación y de organizaciones que se especializan en ofrecer cursos de capacitación.

La CONGDE recogía, en un documento publicado en 2004, más de 30 cursos de postgrado y másters relacionados con la cooperación y la gestión de Entidades No Lucrativas, en su mayoría impartidos en universidades. La sección de Formación de Canal Solidario mantiene una media de alrededor de 150 cursos programados.

El salto de la empresa a la ONG

El pasado mes de septiembre, durante el VI Congreso de Fundraising celebrado en Barcelona, María Bertagnolli, responsable de selección de Recursos Humanos de Médicos sin Fronteras (MSF), reconocía las dificultades que tenía su organización para encontrar una persona capaz de hacerse cargo del puesto de responsable de Fidelización de Socios de la entidad.

“La mayoría de los que contestan a nuestros anuncios proceden del mundo empresarial, (...) acostumbrados a sueldos más altos y posibilidades de carrera, y esto en una ONG es más difícil”, señala Bertagnolli.

Pero por pedir que no quede. El pasado mes de noviembre, Médicos sin Fronteras publicaba en varios medios una oferta de trabajo para cubrir el puesto de director de comunicación, solicitando un perfil que en poco se diferenciaba al de las ofertas publicadas por las grandes empresas.

A la demanda de un licenciado en Ciencias de la Comunicación, con master o curso de postgrado, se añadía “experiencia demostrable, de un mínimo de 3 años, en puestos de dirección o coordinación de equipos de Comunicación, en instituciones, ONGs...”, además de varios idiomas y experiencia en el trabajo con organizaciones del ámbito humanitario.

Pero las dificultades para encontrar el perfil que demandan las ONG también se deben al desconocimiento que todavía existe del tercer sector como ámbito para el desarrollo profesional y la concentración de la oferta de empleo en Madrid y Barcelona –más de la mitad de las ofertas de trabajo remunerado difundidas en el portal HacesFalta.org corresponden a estas dos ciudades.

Claro que si alguien se acerca a este sector con el objetivo de mantener un alto nivel de vida, que se olvide. El último informe de la CONDDE retrataba así el perfil medio de las personas que trabajan en una ONG: mujer, entre 25 y 45 años, con estudios universitarios y con un salario base de entre 1.000 y 2.000 euros mensuales brutos.

Fuente: Canal Solidario, 8/12/06

27 Noviembre 2006

ANA BRAVO
MADRID.- Estados Unidos quiere mejorar su español. Cuestión de inmigración o de economía, la realidad es que en el país existen, según datos del Instituto Cervantes, más de 38 millones de personas que se identifican con la comunidad hispana. Y para ello ha empezado por la política lingüística de las escuelas.

En 1996, las autoridades educativas de Madrid y Washington pusieron en marcha un programa que permite a profesores españoles trabajar en escuelas públicas de Estados Unidos. El intercambio interesa a ambas partes, porque es una oportunidad de formación para los docentes y porque garantiza a los alumnos una enseñanza de calidad.

El programa de profesores visitantes en EEUU no es una oposición, pero lo convoca el Ministerio de Educación y maneja cifras similares: 600 plazas para el curso 2007/2008. Tampoco es exactamente una beca Erasmus, aunque la formación y el intercambio cultural sean objetivos planteados.

Mucho más que inglés
En el curso actual, más de 1.200 docentes españoles dan clase en distritos escolares de 29 estados de EEUU, y también hay algunos en la provincia canadiense de Alberta. Sin duda, una de las grandes ventajas es la posibilidad de ampliar conocimientos, no sólo en el manejo del inglés. "Al volver, los profesores traen consigo una gran formación desde el punto de vista didáctico", afirma Pablo Mateu, asesor técnico de Educación de la Embajada de España en EEUU.

Según Mateu, "aquí las escuelas cuentan con una impresionante dotación de recursos y medios". Uno de los ejemplos más significativos es el de las instalaciones deportivas, "no es raro ver gimnasios con canchas de baloncesto que tienen un aforo que supera al de muchos equipos españoles de la ACB", añade.

La iniciativa ofrece la posibilidad de trabajar por un tiempo en EEUU como profesor de español en escuelas estatales sin que el visado o el contrato sean un problema, puesto que son trámites resueltos gracias a los acuerdos de cooperación entre las autoridades educativas a ambos lados del Atlántico.

'Ni mejor ni peor, diferente'
La impresión la ratifican los implicados en el proyecto. "Mi forma de trabajar y de enseñar ha cambiado completamente. He descubierto métodos docentes muy interesantes, y sobre todo muy prácticos y eficaces que, desde luego, seguiré usando una vez que regrese a mi escuela rural en Galicia", sostiene Joaquín Freire, que va por su segundo año en una escuela infantil de Houston (Texas).

"El trabajo de maestro aquí no se parece en casi nada a lo que estamos acostumbrados a ver y a hacer en España. El sistema no es ni mejor ni peor, es simplemente diferente. Eso sí, se trabajan muchas más horas, y cada una de esas horas es mucho más intensa", comenta.

A propósito del nivel de vida y el estatus del profesor, cuenta Emma Arias, profesora en León que enseña en una escuela de Miami, que "el salario que recibimos es aceptable, pero varía no sólo en los diferentes estados sino en función del nivel de vida".

"Algo que es muy positivo del sistema estadounidense de salarios es que los profesores son pagados no sólo por su experiencia profesional, sino también por su formación", matiza. Una gran diferencia con respecto a España, donde sólo se tienen en cuenta los años de experiencia profesional.

Fuente: El Mundo, 27/11/06

26 Septiembre 2006

Expertos en captación de fondos en las ONG se han reunido estos días en Barcelona en el sexto Congreso de Fundraising, un evento en el que se han evidenciado las dificultades de las entidades para encontrar profesionales capacitados

Silvia Torralba / Redacción (21/09/2006)
Además de asistir a la población en casos de emergencias y de llevar a cabo todos sus proyectos de salud en decenas de países, durante los últimos meses Médicos sin Fronteras se ha enfrentado a otro reto difícil: encontrar una persona capaz de hacerse cargo del puesto de Responsable de Fidelización de Socios de la entidad.

Puede parecer un tema menor ante la cantidad de programas que gestionan las ONG, pero en la actualidad las organizaciones no gubernamentales tienen el desafío de encontrar profesionales con perfiles muy concretos, como puede ser el de captador de fondos o fundraiser. Precisamente de esta cuestión han hablado estos días los profesionales de ONG reunidos en el sexto Congreso de Fundraising, organizado en Barcelona por la Asociación de Profesionales del Fundraising (APF) y la Asociación de Organizaciones no Lucrativas y no Gubernamentales (AOMD-FECEMD).

Como explica Anna Lupión, responsable del área de Selección y Desarrollo de Intermón Oxfam, en estos momentos “en el sector social la experiencia es más corta” y cuando las entidades buscan perfiles muy concretos para cubrir una vacante “es difícil encontrar a alguien”. La mayoría de las veces, las personas que responden a estas ofertas de empleo son profesionales del sector privado, con poca experiencia en el tercer sector y que deciden aceptar condiciones diferentes en cuanto a sueldo y desarrollo profesional.

La mayoría de las personas que responden a las vacantes más específicas de ONG, como captador de fondos, procede del sector empresarial
“La mayoría de los que contestan a nuestros anuncios proceden del mundo empresarial”, señala María Bertagnolli, responsable de selección de Recursos Humanos de Médicos sin Fronteras (MSF), que explica que la persona que trabaja en una empresa y decide orientarse hacia el ámbito de las organizaciones sociales “está acostumbrada a sueldos más altos y posibilidades de carrera, y esto en una ONG es más difícil”.

Los problemas para encontrar un profesional con un perfil determinado, además, aumentan cuando se trata de ONG medianas o pequeñas y no tan conocidas entre la población, y cuando se trata de vacantes para un período de tiempo concreto. Por eso, en algunas ocasiones las entidades no dan tanta importancia a que la persona candidata tenga un nivel alto de idiomas o de otras cuestiones, como el manejo de datos, porque son habilidades que se pueden adquirir a través de la formación interna.

“También valoramos la ilusión de querer trabajar con nosotros y aportar un granito de arena a nuestra labor”, apuntan desde MSF e Intermón Oxfam. Ambas entidades también comentan la necesidad de suplir la imposibilidad de ascender a sus trabajadores con ofrecer la posibilidad de moverse de un área a otra y de puestos en oficina a vacantes sobre el terreno en países en desarrollo, así como la importancia de hacer llegar sus ofertas de trabajo a sus voluntarios.

Formarse para profesionalizarse

"En la medida en que las ONG nos profesionalicemos ganaremos credibilidad entre la ciudadanía y el sector privado"
Además de en el Estado español, en otros países como Francia las entidades también tienen dificultades para encontrar profesionales con perfiles muy concretos. Un caso muy claro es el de los fundraisers, que proceden sobre todo del mundo empresarial y no cuentan con una formación específica en recaudación de fondos para ONG.

En este contexto, y para cubrir ese vacío, la Asociación Francesa de Fundraisers ha creado un Certificado Francés de Fundraising y ofrece formación continua sobre la materia. En España, la Asociación de Profesionales de Fundraising también organiza actos e investigaciones con este propósito.

El objetivo principal de todas estas iniciativas es que las ONG sean profesionales. Como explica Anna Lupión, de Intermón Oxfam, “en la medida en que las ONG nos profesionalicemos ganaremos credibilidad entre la ciudadanía y el sector privado”.

Más información:
Información sobre el Congreso de Fundraising celebrado estos días en Barcelona
Lee la entrevista online que los lectores de Canal Solidario hicieron a David Camps, responsable de Captación de Fondos e Imagen de Intermón Oxfam

Canal Solidario-OneWorld 2006

Comentario

Otro día os cuento una serie de cosillas sobre el tema de la captación de fondos en una ONG.

19 Agosto 2006

Las principales Organizaciones No Gubernamentales y los programas de cooperación que ofrecen empleo a personas con marcado carácter humanitario

Seguro que se ha planteado en más de una ocasión la posibilidad de ser voluntario de alguna Organización No Gubernamental (ONG).

Es posible serlo y ganarse la vida con ello. Los sueldos no son altos, pero a veces es más importante el trabajo que la remuneración.

El perfil del trabajador en una ONG o una organización internacional de ayuda al desarrollo es el de una persona con una fuerte motivación humanitaria, de carácter abierto, con capacidad para adaptarse a las circunstancias ­ al cooperante le pueden enviar a cualquier parte del mundo y en condiciones adversas- y también ha de ser muy constante.

En cuanto a los idiomas, se valoran el inglés o el francés, pero en algunos casos, como en América Latina, sólo se necesita el castellano. El contrato depende, en muchas ocasiones, del proyecto en el que se va a trabajar: si es temporal, como la rehabilitación de un enclave determinado, o si es permanente, como trabajar para una casa de acogida infantil. En las organizaciones con carácter internacional se hacen contratos con una duración mínima de seis años, aunque lo normal es de un año prorrogable por otros dos.

Ofertas de empleo. Son muchas las organizaciones, nacionales e internacionales, que ofrecen empleo para trabajar como cooperante o voluntario remunerado. He aquí algunas de ellas:

Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI).
Es un organismo que depende del Ministerio de Asuntos Exteriores y que tiene suscritos diferentes acuerdos con instituciones internacionales para financiar plazas de jóvenes profesionales y expertos que se integren en misiones de ayuda. Entre los programas en los que participa, destaca el de los voluntarios de Naciones Unidas. Depende de las Naciones Unidas, aunque en España es la Agencia la que coordina la selección de los voluntarios en función del acuerdo al que se llegue con la dirección del programa en Ginebra (Suiza). Tiene como objetivo fomentar la incorporación de profesionales voluntarios españoles a los proyectos de cooperación para el desarrollo de las agencias especializadas, organismos y fondos especiales de Naciones Unidas. No existe límite de edad y sólo se piden dos requisitos: estar en posesión de un título universitario superior y tener, al menos, dos años de experiencia profesional; o bien una titulación universitaria de grado medio y una experiencia profesional de cinco años. Es necesario también acreditar unas condiciones de salud para vivir y trabajar en situaciones difíciles. Los contratos son de un año, prorrogables a dos. Los salarios oscilan entre los 1.000 dólares mensuales para las personas sin familiares a su cargo, hasta 2.000 para aquellas que se desplacen con familiares a su cargo (se permite hasta un máximo de dos hijos menores de edad).

Jóvenes Profesionales en Prácticas.
Se trata de un programa dirigido a jóvenes profesionales con titulación universitaria superior, que estén interesados en iniciar una carrera profesional dentro del sistema de las Naciones Unidas. Con este organismo se han firmado los dos últimos acuerdos ­en concreto, Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF)-. Su objetivo es la formación de profesionales en los ámbitos de trabajo de los organismos de las Naciones Unidas para familiarizarse con sus políticas, programas y métodos de trabajo. Los requisitos para acceder a este programa son los siguientes: no superar los 30 años y tener un título universitario superior. Se valoran los títulos, diplomas o conocimientos adicionales sobre materias de cooperación, así como la experiencia profesional mínima de un año de trabajo. El contrato será por un año, prorrogable por otro más. El salario depende del nivel de vida del país de destino, aunque la media es de 300.000 pesetas al mes.

Jóvenes Expertos en Delegaciones de la Unión Europea.
Es un programa similar al anterior, pero el trabajo se desarrolla en delegaciones de la UE en países en desarrollo. De manera que, además de formarse en cooperación, los jóvenes adquieren experiencia sobre los mecanismos de cooperación de Europa. Se requieren las mismas condiciones que para el programa anterior.

Expertos superiores y asociados.
Cualquier programa de cooperativismo o ayuda al desarrollo que se realice para organismos internacionales, permite al trabajador promocionarse y ascender dentro de la organización como experto superior o responsable. También se puede acceder a estas categorías superiores directamente, siempre que se acredite experiencia previa suficiente. Los expertos se encargan de la gestión y supervisión de proyectos, así como de las relaciones con las autoridades del país. Se exige titulación superior, y entre cinco y diez años de experiencia, así como dominar el inglés o el francés. Los contratos son de un año, prorrogables mientras dure el proyecto.

Instituto de la Juventud (Injuve).
El Programa de Jóvenes Cooperantes consiste en la participación en proyectos de cooperación oficial española con países de Iberoamérica o el Magreb. Se requiere tener menos de 30 años, estar inscrito en el Inem y poseer una titulación media o superior. El perfil de las personas depende del proyecto a realizar. La duración de los contratos es de seis meses, y se ofrece un sueldo de entre 140.000 y 200.000 pesetas, dependiendo del nivel de vida del país donde se desarrolle la acción.

Manos Unidas.
Cuando se plantean contratar a alguien, en Manos Unidas ya no sólo se fijan en si ha sido o no voluntario, además es necesario tener conocimientos de cooperación al desarrollo, a través de cursos de posgrado sobre la problemática Norte Sur o la gestión y planificación de proyectos. Los contratos pueden ser de prácticas o indefinidos. Los sueldos están en la media del mercado del cooperativismo, entre dos y tres millones brutos de pesetas al año.

Comisión Española de Ayuda al refugiado (CEAR).
La CEAR desarrolla proyectos de rehabilitación rural y agrícola en países del Tercer Mundo para reinsertar a refugiados que regresan a sus lugares de origen, una vez que se ha conseguido la paz. Necesitan cooperantes para ayudar a levantar las viviendas, enseñar a conseguir el alimento (formar agricultores y ganaderos), semillas y las herramientas, así como para levantar los dispensarios médicos y las escuelas. Es mejor tener titulación media y superior. Se ofrece, además de formación, un contrato temporal cuya duración depende del proyecto.

Médicos sin fronteras.
Esta organización médica realiza un labor humanitaria por todo el Mundo. Casi todos sus trabajadores tienen un sueldo, porque según la filosofía de la organización se pretende que el trabajo que se realice sea profesional. Se requieren personas con conocimientos, sensibilizadas con la ayuda humanitaria y preparados para trabajar muchas horas en un medio hostil. Para conseguir trabajo en Médicos sin Fronteras tendrá que pasar un proceso de selección. Si sale elegido, la organización le prepara con cursos de formación. La salida mínima es de seis meses o un año.

ANDE.
Se trata de una ONG que se ocupa de la prestación y servicios sociales a personas con discapacidad psíquica y a personas mayores. El trabajo en esta organización depende de las posibilidades de cada momento. Se contratan personas para trabajar como monitores, cuidadores, educadores, pedagogos, etcétera. El tipo de contrato suele ser primero temporal y, en función de las necesidades, se hacen contratos más largos.

Ayuda en Acción.
Lleva a cabo programas de desarrollo a largo plazo para mejorar las condiciones de vida de poblaciones de América Latina, Asia y África. Necesitará una titulación universitaria o, en su defecto, formación profesional.

Horizontes Abiertos.
Esta ONG se encarga de acoger a los presos en las cárceles y de proporcionarles pisos para permisos, libertades, estudios y enfermos terminales de Sida. También se ocupa de los niños que viven con sus madres en la cárcel.

Aldeas Infantiles.
Trabaja con la infancia y la juventud en riesgo social. Esta ONG cuenta con más personal contratado que voluntario. Necesita, además del personal que lleva la administración y gestión de la organización, profesionales para estar con los niños como educadores sociales o responsables de hogares infantiles. Si resulta elegido, tendrá primero un contrato temporal.

Ingenieros sin Fronteras.
Colaboran en proyectos de cooperación, ocupándose tanto de las infraestructuras como de la parte educativa. Es decir si se ayuda a construir una escuela, además, se enseña la técnica. Se suelen contratar titulados superiores.

Greenpeace.
Suele contratar profesionales con o sin titulación. La media de plantilla en España es de unas 35 personas. A la hora de la selección, se valora a las personas que hayan colaborado anteriormente con alguna ONG, y con cierto sentido de solidaridad. El tipo de contrato suele ser por obra y servicio. La media de sueldos ronda los 4.600.000 pesetas anuales brutas.

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La importancia de un buen currículo

Ya no basta con el voluntarismo para trabajar. Un currículo de un futuro empleado de una organización de ayuda internacional o de una organización no gubernamental, debe contener cursos o masters sobre la materia. Si le interesa el tema, puede acudir a su universidad o a alguna ONG donde le informarán sobre los cursos de formación. De hecho, algunas organizaciones imparten clases para adaptarse a este mundo laboral. También las universidades españolas empiezan a ofrecer cursos de posgrado sobre cooperación y ayuda internacional. Por ejemplo, la Universidad Complutense, a través del Vicerrectorado de extensión Universitario, informa sobre cursos como "Magister de cooperación Internacional" o el de "Experto en promoción y gestión de ONG´s", que dependen del Instituto de Desarrollo y Cooperación. La Escuela de Especialización Profesional de la Escuela de la Salud imparte el curso de "Experto en Planeamiento de gestión y desarrollo de misiones de ayuda humanitaria". El Instituto universitario Iepala Rafael Burgaleta organiza el curso de "Especialista en Educación y cooperación internacional". Y en la Casa de América, se imparte el "Magister en Estudios Superiores Iberoamericanos", que también depende de la Universidad Complutense. Por su parte, la Universidad de Salamanca tiene masters y títulos propios en Economía del desarrollo, así como en otras materias como "Experto en servicios de información juvenil y de información al ciudadano", o para trabajar en la integración de personas discapacitadas.

Ya sabe, si quiere trabajar como cooperante, empiece por la formación. Si quiere obtener aún más información sobre los programas y las oportunidades de empleo, puede dirigirse al Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, la Fundación Universidad Empresa, la Agencia Española de Cooperación Internacional, el Injuve o el Cear. Así como al resto de ONG´s citadas en el artículo, la Universidad Complutense, la de Salamanca y la Casa de América. Todas estas instituciones y organismos han colaborado en la elaboración de este reportaje.

Fuente: Inmaculada R. Pascual (1998). Revista Su dinero, número 118.

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  • 19 Agosto 2006

    Teletrabajo

    Su expansión es lenta y provoca recelos entre los empresarios, que todavía no ven en el trabajo desde casa una alternativa a la oficina tradicional

    En los años 70 surgió en Estados Unidos el teletrabajo, una nueva forma de organización en la que el empleado desempeña su labor con resultados óptimos desde un lugar distinto a la empresa. Un ordenador portátil y un teléfono móvil son suficientes para conseguirlo. Sin embargo y a pesar de las ventajas de esta modalidad según algunos empresarios y trabajadores no está lo suficientemente implantada en España, donde apenas el 4,9% de la población activa recurre al teletrabajo, frente al 13% que alcanza la media de la Unión Europea. Traductores, diseñadores gráficos o consultores son algunos de los sectores que mejor se adaptan a esta modalidad. En su mayoría, se trata de profesionales que trabajan desde su propia casa, lo que favorece la conciliación de la vida laboral y familiar, y que son valorados de acuerdo a la consecución de objetivos y no a las horas de presencia en la oficina. Por su parte, aunque la mayoría de las empresas recelan de esta fórmula, otras más punteras ya optaron por ella hace una década, asegurando que la productividad puede mejorarse hasta en un 15%.

    Azucena García
    Agosto, 2006

    Escasa implantación
    La implantación de las nuevas tecnologías ha favorecido la creación de nuevas formas de trabajo, entre ellas, el teletrabajo. Una modalidad surgida hace algo más de treinta años en Estados Unidos que, sin embargo, no termina de despegar en España. Según un estudio titulado “Productividad y nuevas formas de organización del trabajo en la Sociedad de la Información”, de la Universidad Carlos III, sólo el 4,9% de los trabajadores españoles son teletrabajadores, frente a cifras que se disparan en Estados Unidos (25%) y los países del norte de Europa: Holanda (26%), Finlandia (22%), Dinamarca (21%), Suecia (19%), Reino Unido (17%) y Alemania (17%). El informe, además, destaca la baja implantación del teletrabajo en países como Portugal (3%) y Francia (6%), y considera “evidente” la conexión de éste con la adopción de nuevas tecnologías. Respecto al interés de los ciudadanos por el teletrabajo, el mismo estudio asegura que el 40% de los trabajadores europeos está interesado por el teletrabajo permanente, mientras que el 52% se muestra favorable a trabajar, al menos un día a la semana, desde casa.
    En este sentido, el Ministerio de Administraciones Públicas llevó a cabo entre el último trimestre de 2005 y el primero de 2006 una experiencia piloto de teletrabajo con 30 funcionarios que se prestaron voluntariamente. En estos momentos se plantea la extensión del teletrabajo a la Administración General del Estado "en los puestos en los que sea posible y pueda contribuir a una mejor conciliación de la vida familiar y laboral y a la mejora del cumplimiento de los objetivos del puesto de trabajo". Esta intención viene motivada por los buenos resultados derivados de esta primera experiencia, según los cuales la productividad en los puestos ‘teletrabajados’ se mantuvo o, incluso, aumentó. Por su parte, los teletrabajadores que participaron en este proyecto expresaron mayoritariamente un alto grado de satisfacción, puesto que a muchos les permitió atender “mejor y más relajadamente” sus responsabilidades familiares, mientras que a otros les mejoró “sustancialmente” su tiempo personal, de ocio y formación. Entre los consejos de los expertos que organizaron el proyecto, destacó la recomendación del teletrabajo como una “excelente herramienta” para trabajadores con familiares dependientes (niños o mayores), problemas de movilidad, residencias alejadas o interesados en general.

    Sin embargo, hasta el momento en España son pocas las empresas que se han acogido a esta fórmula. Uno de los casos más llamativos es el de IBM, que ha recibido varios premios por su política de flexibilidad y su apuesta por opciones como el teletrabajo. En 1995 se inició el denominado ‘Plan Mobility’, basado en la posibilidad de desarrollar el trabajo desde casa a los empleados que lo desearan, a los que se facilita un ordenador portátil y un teléfono móvil “para que realicen su trabajo en el momento y lugar que más les convenga”. En la actualidad, más de 4.300 empleados de la compañía cuentan con un ordenador portátil cedido por ésta, más de 2.700 tienen un teléfono móvil de la empresa y más de 700 tienen instalada en su domicilio una línea ADSL proporcionada también por IBM. Desde la empresa, afirman que así “se mejora la productividad hasta en un 15% y se incrementa la satisfacción de los empleados, que pueden gestionar sus tiempos de manera más eficaz y equilibrar su vida laboral y personal”. “Este plan implica la existencia de una cultura de confianza entre empleados y directores y un sistema de evaluación basado en los resultados y no en las horas de presencia en la oficina”, añaden.

    Otros ejemplos son los de multinacionales como Accenture o Cisco, que también proporcionan a los empleados que lo solicitan el material necesario para trabajar desde un lugar diferente a la oficina. “Aunque el proyecto se inició como un proyecto piloto, en la actualidad es un programa con mucho futuro, que sigue la tendencia de la compañía, presente en 48 países en los que también se recurre al teletrabajo, con mejores cifras que en España”, confirman desde Accenture. Frente a estos casos, la razón de la lenta expansión de teletrabajo parece ser la desconfianza que existe entre los empresarios, que recelan del hecho de no tener a sus empleados a la vista. Según un estudio del portal de empleo Monster elaborado el pasado año, el 61% de las empresas no tiene ningún interés en la introducción del teletrabajo. Una circunstancia a la que se suma que no todos los empleos se pueden adaptar a esta modalidad, tal y como explica Emilio Sáez Soro, periodista y sociólogo, investigador de las implicaciones sociolaborales del teletrabajo y profesor de la Universidad Jaume I de de Castellón: “Perfiles que parecían más propicios y se pensaba que podían estar más extendidos, como secretariado u otros de menor cualificación, finalmente no se han implantado en el teletrabajo, sino que han acabado siendo más presenciales y controlados”.

    Perfil del teletrabajador Las profesiones que más apuestan hoy en día por esta modalidad son, señala Sáez Soro, “perfiles profesionales de bastante cualificación, que trabajan con información y que, en muchos casos, corresponden a perfiles bastante nuevos”. “No es habitual encontrar profesionales clásicos como la abogacía, pero lo lógico es que estos perfiles se vayan extendiendo e incrementando con el tiempo”, añade. Al hablar de teletrabajadores se engloba a todos los que utilizan las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) para desempeñar sus tareas, básicamente: Internet, fax o teléfono.
    “La conexión es fundamental para relacionarse con los clientes o los jefes, esto significa que se puede teletrabajar donde tengamos las tecnologías disponibles, como un cibercafé, las oficinas de un cliente o en forma móvil, sin lugar determinado, pero no necesaria y exclusivamente en casa”, precisa la directora del Centro de Teletrabajo y Teleformación de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires (Argentina), Sonia Boiarov. Los teletrabajadores o trabajadores a distancia más habituales son, por lo tanto, aquellos que no están sujetos a maquinaria que se encuentra únicamente en el lugar de trabajo y que necesitan de las TIC: asesores laborales y fiscales, traductores, consultores, profesores a distancia, diseñadores gráficos, arquitectos o periodistas, entre otros. El requisito que debe cumplirse es que tanto el empresario como el empleado estén de acuerdo en poner en marcha esta forma de trabajar, sin imposiciones por parte de uno u otro. “Es una opción voluntaria para el trabajador y el empresario afectados”, recoge el Acuerdo Marco Europeo sobre Teletrabajo

    Ventajas e inconvenientes
    Los defensores del teletrabajo destacan entre sus ventajas la posibilidad de reducir los costes de alquiler de una oficina, ya que generalmente el trabajo se realiza en el propio domicilio. Además, esta circunstancia permite ahorrar tiempo en los desplazamientos (que apenas se realizan), lo que repercute en una disminución del consumo de combustible y en un aumento del tiempo de ocio, al no tener que perderlo en el camino de regreso a casa. Por otro lado, el hecho de estar en casa, favorece la conciliación de la vida familiar y laboral, por lo que puede ser una excelente herramienta para personas con familiares dependientes (niños o mayores), personas con problemas de movilidad o gente que, simplemente, tienen la residencia alejada del lugar de trabajo. En este sentido, la libertad de horarios juega un papel muy importante, ya que cada teletrabajador se distribuye el tiempo de acuerdo a sus intereses o necesidades, aunque exige también grandes dosis de autodisciplina para cumplir con los objetivos que marca el empresario y las horas necesarias de trabajo. Precisamente, se considera que uno de los mayores inconvenientes del teletrabajo es la impersonalidad a la que somete al empleado, si bien, por otro lado, contribuye a que sea valorado por su productividad y su valía profesional. “En realidad, para definir las posibles ventajas hay que hacer un análisis particular de cada caso”, señala Sonia Boiarov.
    Asimismo, Luis Miguel Bascones, sociólogo y consultor de Technosite, empresa dedicada a teleservicios, reconoce que una de las principales ventajas del teletrabajo es el impulso a la incorporación al mercado laboral de personas discapacitadas o con problemas de movilidad, ya que les permite en el caso de personas en sillas de ruedas, “evitar las barreras arquitectónicas”. No obstante, explica que el gusto por la actividad presencial por parte de las empresas ha colaborado en el freno a la expansión del teletrabajo y cuestiona la posibilidad de impulsar el teletrabajo “mediante contratos que contemplen esta modalidad”. “También es importante el asesoramiento, orientación y apoyo para poner en marcha esta forma de trabajar, que alcanza los objetivos como cualquier otra y permite economizar en el alquiler de espacio y de infraestructura”, concluye.

    En el lado opuesto, el teletrabajo hace presente el riesgo de aislamiento del empleado, por lo que se debe hacer un esfuerzo por no perder el contacto con la empresa o bien colocar la oficina en un lugar de la casa que no le aísle completamente del exterior. Lo ideal, según Boiarov, “sería tener un lugar específico para crear una oficina en casa”. “Sea donde sea que se teletrabaje, si uno no vive solo, tendrá que dialogar y explicar a la familia que la oficina está en su casa, para que se respeten ciertas reglas necesarias para trabajar, como saber quién atiende el teléfono o que no estaremos disponibles para todo aunque estemos en casa”, añade. Una buena solución para este caso sería contar con un piso que incluya una habitación extra para tener la oficina separada del resto del hogar. “Seguramente, esto marcará nuevas tendencias en las arquitecturas de los hogares”, augura Boiarov. Cuando la casa es pequeña o viven niños en ella, una alternativa es aprender a separar el tiempo, “que en un momento dado se trabaje mientras los niños están haciendo sus deberes”, explica Sáez Soro.

    En este sentido, es fundamental organizarse y evitar la “invasión” que Internet o el teléfono pueden suponer. Ambas herramientas deben robar el tiempo necesario para realizar el trabajo, es decir, hay que separar el tiempo de trabajo de la vida privada y saber cuándo buscar en Internet información de trabajo y cuándo de ocio.

    Telecentros
    En torno al teletrabajo surgieron hace aproximadamente una década los denominados telecentros, oficinas con telecomunicaciones y equipos informáticos necesarios para desarrollar actividades de teletrabajo. Su objetivo es acercar las áreas alejadas de los núcleos de empleo, por lo que generalmente se implantan en zonas rurales. Entre sus ventajas, destacan el aumento de oportunidades de trabajo, la flexibilidad del horario laboral y la regeneración económica en zonas deprimidas, al conectar algunas de las regiones más deprimidas. El primer centro rural en España se inauguró en la localidad vizcaína de Gordexola en 1997. Su co-responsable, Eneritz Angulo, recuerda que en sus orígenes se orientó al acercamiento de las nuevas tecnologías a la ciudadanía, así como a labores de formación, sensibilización y apoyo al teletrabajo. “Se ha pasado de una formación más básica de aprender el manejo de Internet y el correo electrónico a una formación más orientada a la búsqueda de un empleo”, precisa.
    Sin embargo, el desarrollo del teletrabajo, según Angulo, “va muy lento”. “Al comienzo, diferentes personas se acercaban para probar, porque el Ayuntamiento tiene becas de teletrabajo para llevar a cabo en las instalaciones del telecentro un proyecto de trabajo, pero ahora apenas se utilizan para teletrabajar. De hecho, las becas han quedado vacantes los últimos años”, agrega. En este sentido, algunos telecentros han reducido sus labores a talleres de formación, aunque todavía hay algunas personas que acuden a ellos “para trabajar cerca de casa, pero no en casa”. “En lugar de ir a la oficina, prefieren acudir al telecentro, aunque en la actualidad la opción mayoritaria pasa por quedarse en el propio domicilio porque resulta más cómodo”, subraya.

    En general, los centros de teletrabajo o telecentros tienen unas características comunes:

    - Posibilidad de reducir los tiempos de desplazamiento, lo que supone un ahorro de tiempo y dinero.
    - Facilitar el acceso al mercado laboral de personas que viven en núcleos rurales.
    - Mejorar la formación informática.
    - Evitar el aislamiento, tan temido por algunos teletrabajadores.
    - Aprovechar mejor los centros, al compartir los equipos con varias personas

    fuente: http://www.consumer.es/web/es/derechos_del_consumidor/sociedad_y_consumo/2006/08/10/154586.php?page=3

    Sobre Una mirada de actualidad

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