La Coctelera

Una mirada de actualidad

Abriremos los ojos al mundo, ¿este es el mundo que queremos?- Este el mundo que estamos creando.

Categoría: Derechos Humanidad

21 Septiembre 2009

Los irregulares no tendrán servicios sociales. Las personas que quieran ayudarles pueden ser sancionadas con multas de 10.000 euros y la expulsión de las mujeres maltratadas primará a sus derechos humanos. CEAR habla con nuevatribuna.es y expone los puntos más negros de la nueva Ley.

La Ley de Extranjería empieza su andadura en el Congreso entre polémicas y muchas críticas de o­nG y asociaciones de inmigrantes. El anteproyecto de Ley ya fue muy discutido y las asociaciones de inmigrantes presentaron tres enmiendas en las que planteaban nuevas soluciones.

Sin embargo no se han hecho modificaciones, y los puntos que antes incomodaban hoy molestan todavía más. El secretario general de CEAR (Comisión Española de Ayuda al Refugiado) sintetiza para nuevatribuna.es las tendencias que más preocupan de la nueva Ley: “Hay un gran endurecimiento de los derechos sociales y del régimen sancionador”, explica Alfredo Abad.

Uno de los puntos más críticos es el que se refiere al acceso del padrón municipal. Según la nueva Ley, sólo se podrán empadronar los ciudadanos que se encuentren en una situación regular, algo que antes no sucedía, ya que el padrón no se relacionaba con temas migratorios. “El problema que supone es que servicios sociales como la vivienda, la sanidad o la educación están vinculados con el padrón municipal. Ahora además de ser invisibles se quedarán sin cubrir sus necesidades básicas”, dice Alfredo Abad.

Con la educación las reglas también han cambiado. Antes de la futura Ley cualquier inmigrante irregular podía acceder a la educación pública. Ahora, los estudiantes irregulares se tendrán que conformar con acceder sólo a la educación obligatoria. Si alguno estuviera interesado en ir a la universidad, ya no tendrá la posibilidad de hacerlo: “De este modo lo único que conseguimos es cerrar las puertas a la verdadera integración de los inmigrantes, les estamos excluyendo de nuestra sociedad y de los derechos básicos de cualquier ser humano”, denuncia Abad.

MÁS INTERNAMIENTO, MENOS PROTECCIÓN

El plazo de retención de los inmigrantes en los CIE (Centro Internamiento Español) que se amplía de 40 a 60 días, fue el centro de la discordia del anteproyecto. Hoy la plataforma REDI (Red Estatal por los Derechos del Inmigrante) se ha reunido con diputados del PSOE, PNV y e IU-ICV para trasladar su rechazo ante dicha modificación.

Desde el Gobierno la excusa dada para ampliar el periodo de retención, es la necesidad de más tiempo para poder tramitar las órdenes de expulsión: “Con la práctica que tenemos sabemos que eso no es cierto”, asegura el secretario general de CEAR. “Es una locura que los tengan tantos días encerrados en este tipo de centros que reciben denuncias a diario. Estos lugares tienen un perfil penitenciario, pero están en peor situación que las cárceles. El encierro, hay que recordar, que se produce por un delito administrativo, no penal”, explica Abad.

El miedo a estar encerrados hace que muchos inmigrantes que quieren solicitar el derecho de asilo no lo hagan: “Con la nueva Ley la solicitud del derecho asilo hace que se suspendan los días que antes habían pasado encerrados y se cuenta desde cero, con lo cual si quieren pedir este derecho se ven amenazados a estar más tiempo del previsto en el CIE”, señala Alfredo Abad.

Las amenazas también llegan de otros lados todavía más peligrosos. A pesar del empeño de la ministra de Igualdad, Bibiana Aído, porque las mujeres inmigrantes denuncien los malos tratos, la política migratoria hace que muy pocas se atrevan a hacerlo. A partir de ahora cualquier mujer víctima de violencia de genero o de trata de blancas, una vez que vaya a la Policía a denunciar su situación, se le empezará a tramitar la orden de expulsión: “Estas medidas no animan mucho a que las mujeres irregulares denuncien la vulneración a los derechos humanos a las que son sometidas”, señalan desde CEAR.

MULTAS PARA TODOS

El endurecimiento de las multas se ha visto ampliado e incrementado. El aumento de las sanciones supone que las que eran muy graves pasan de 60.000 euros a 100.000 y las graves, de 6.000 a 10.000.

En esta área una de los puntos más polémicos es cómo la Ley pretende acotar la solidaridad con el inmigrante. Aquella persona que haga una carta de invitación a un extranjero irregular y él decida quedarse en el país, será sancionada con una multa de 10.000 euros: “Es vergonzoso. Antes el que invitaba tenía que hacerse responsable en términos de ayuda social, pero nunca podía ser sancionado. Ahora pretenden que los ciudadanos seamos controladores aduaneros”, denuncia Alfredo Abad.

Los matrimonios de conveniencia y la contratación de trabajadores extranjeros sin haber obtenido las autorizaciones previas comportarán multas de hasta 100.000 euros.

REAGRUPACIÓN FAMILIAR LIMITADA

Desde o­nG de inmigrantes como Rumiñahui o AESCO han manifestado en diversas ocasiones su rechazo a la reforma de la reagrupación familiar. A partir de ahora sólo podrán trasladar su residencia por este motivo a España los cónyuges, hijos menores de edad y ascendientes mayores de 65 años.

Para esto, la ley incluye una nueva cláusula: el inmigrante reagrupador deberá llevar en España más de cinco años (frente a la norma actual, que lo permite a partir del primero). Raúl Jiménez, portavoz de Rumiñahui se pregunta “¿Qué pasará si por ejemplo, el padre tiene 67 años y la madre 60? ¿Sólo podría venir a España el padre?. Es una medida absurda y desproporcionada”.

En la mañana de hoy REDI se ha reunido con los diputados Óscar Seco del PSOE, Emilio Olabarria del PNV y con el Secretario del Grupo Parlamentario IU-ICV, José Manuel Fernández, a quienes les han informado de “Los motivos por los que las más de treinta organizaciones que integran REDI rechazan la nueva reforma de la Ley de Extranjería”. La denuncia está hecha. Ahora falta escuchar las respuestas.

Fuente: Kaos en la Red, 18/09/09

27 Enero 2009

ISABEL F. LANTIGUA - MADRID
Tienen consecuencias devastadoras para la víctima y sus allegados y, desde 1994, están consideradas como un crimen por el Tribunal Internacional de Crímenes contra la Humanidad, pero las violaciones en tiempos de guerra siguen siendo habituales, ante la impasibilidad de la comunidad internacional que cierra los ojos al problema. Lo denuncia un revelador editorial de la revista 'PLoS Medicine', que afirma que "la violación no es una consecuencia inevitable e indeseable de la guerra, sino una táctica bélica de lo más destructiva".

Tan sólo en el conflicto que desde 1991 se vive en la República Democrática del Congo han sido violadas más de 500.000 personas, en su mayoría mujeres y niñas, aunque algunos hombres tampoco se han librado del trance. Tras descubrir los "campos de violación" donde las chicas eran esclavizadas en los territorios de la extinta Yugoslavia y después de conocer el genocidio de Ruanda, donde otro medio millón de mujeres sufrieron violaciones sistemáticas, los líderes mundiales lo reconocieron con un problema internacional. No obstante, las violaciones masivas han seguido produciéndose en recientes conflictos como los de Bangladesh, Burma, Colombia, Liberia, Sierra Leona y Somalia.

"Esta pandemia de violencia sexual es obscena y extremadamente salvaje", escribe en las páginas de 'PLoS' Stephen Lewis, ex enviado especial de la ONU para luchar contra el VIH en África y que ha visto con sus propios ojos algo que sólo puede definir como "feminicidio".

El doctor Denis Mukwege, fundador del hospital Panzi, al este del Congo, trata cada día a más de una decena de mujeres que han sobrevivido a la brutalidad de una violación. "Es la monstruosidad del siglo", dice convencido. Y, lo peor, afirma el editorial, es que se desarrolla con total impunidad y es constantemente ignorado por las autoridades.

De hecho, la revista recoge que el Tribunal Penal Internacional olvida en demasiadas ocasiones incluir los cargos de violencia sexual a la hora de juzgar crímenes de guerra.

Innumerables consecuencias

La violación como estrategia de guerra no sólo daña a la persona afectada sino que devasta a toda la comunidad. Entre las consecuencias físicas de estos actos se encuentran los embarazos no deseados, la adquisición de infecciones de transmisión sexual, entre ellas el VIH, lesiones genitales, hemorragias o incapacidad para concebir durante el resto de la vida.

Asimismo, en muchos conflictos las violaciones se producen ante la familia, el marido, los hijos, que son obligados a mirar y a sufrir lo que le hacen a su ser querido sin poder evitarlo. El trauma por lo vivido, en este caso, es casi imposible de olvidar.

Pero la situación puede ser aún peor, cuando los violadores utilizan cristales, palos, barras y machetes para, además de violar, provocar un daño irreparable a los genitales femeninos.

En muchos casos, las mujeres quedan tan tocadas psicológicamente que son incapaces de cuidar a sus hijos, sienten tanto miedo que no se atreven a moverse de la cama e, incluso, pueden llegar a ser rechazadas por sus esposos.

Ante esta realidad, 'PLoS Medicine' pide a toda la comunidad médica y política que denuncien esta atrocidad, que no siga siendo cómplice de actos tan brutales. "Hablar de ello es lo menos que podemos hacer", concluye el doctor Mukwege.

Fuente: El Mundo, 27/01/09

27 Enero 2009

Monica Bernabé - Barcelona

Horia Mosadiq perdió a su hermano en la guerra. Munira Subasic, a su marido e hijo. El primero fue fusilado. El segundo no lo sabe. Nunca encontraron su cuerpo. Y Rosa Roisinblit se quedó sin hija ni nietos. De un día para otro desaparecieron sin razón aparente.

Horia es de Afganistán; Munira, de Bosnia; y Rosa, de Argentina. Países dispares, de continentes tan alejados y, sin embargo, con tanto en común. En todos se cometieron atrocidades que suponen un auténtico insulto para la condición humana. Y también en todos las mujeres fueron las primeras en salir a la calle en manifestación para protestar por la impunidad de los criminales y exigir justicia para las víctimas.

Horia, Munira y Rosa participan hoy y mañana en Barcelona en unas jornadas internacionales que por primera vez cuestionan la intervención extranjera en Afganistán tras la caída de los talibán, coincidiendo con la llegada a la Casa Blanca de Barack Obama, quien ya ha anunciado el envío de más tropas estadounidenses a Afganistán.

El encuentro —organizado por la ONG española Asociación por los Derechos Humanos en Afganistán (ASDHA), con el Instituto de Derechos Humanos de Cataluña— quiere dar voz a las afganas. Aquellas a las que tanto se puso como excusa para justificar el inicio de la guerra en 2001, y a las que después tan poco se ha escuchado.

"La comunidad internacional ya hace mucho tiempo que perdió la credibilidad: desde el 11 de julio de 1995", dice Munira en referencia a la fecha que las tropas serbias asesinaron a más de 8.000 hombres en la ciudad bosnia de Srebrenica, mientras efectivos holandeses de la ONU –que tenían que proteger el enclave– miraban hacia otro lado. Munira pertenece al colectivo Madres de Srebrenica, que exige responsabilidades por lo ocurrido en esa localidad. Su experiencia, dice, puede ser de gran ayuda para las afganas. En Afganistán la intervención internacional también ha contribuido al desastre.

Rosa es vicepresidenta de las Abuelas de la Plaza de Mayo de Argentina, aquellas mujeres que, como hormiguitas, han batallado durante años para localizar a las muchas criaturas que, en la dictadura de Jorge Rafael Videla, fueron arrebatadas de sus padres, modificada su identidad y entregadas a padres adoptivos. Partían de cero. "Íbamos dando manotazos, como alguien que está a punto de ahogarse y se aferra a cualquier cosa", recuerda. "Las afganas ahora tienen un referente".

"Lo que tienen hacer las afganas es salir al mundo, contar su historia y explicar qué ocurre realmente en Afganistán", recomienda Rosa. Horia lo sabe, pero se queja de que ahora falta que la comunidad internacional las quiera escuchar. Hasta ahora todo han sido oídos sordos.

"El problema empezó con la conferencia de Bonn", destaca, en alusión al encuentro auspiciado por la ONU que se celebró en diciembre de 2001 del que salió el primer Gobierno interino de Afganistán. El régimen talibán acababa de desmoronarse. Las tropas estadounidenses habían bombardeado el país pero delegaron en la Alianza del Norte, a la que ayudaron económicamente, la invasión terrestre.

Dicha alianza estaba formada entonces por los líderes militares que tantas violaciones de los derechos humanos cometieron en Afganistán a principio de los años 90. A pesar de ello, sus tropas son las que en 2001 entraron de facto en Kabul y se hicieron con el control de la capital. Como recompensa, dichos grupos militares reclamaron tener poder en el nuevo Gobierno afgano, y la comunidad internacional les dio carta blanca. Era mejor ganarse su favor que tenerlos en contra.

"Nos dijeron que no podían sacrificar la paz por la justicia", recuerda Horia las justificaciones que entonces se dieron desde las altas instancias de poder internacionales. "Ahora hemos perdido la paz y no hemos tenido nunca acceso a la justicia", lamenta, en alusión al imparable avance talibán y la cada vez más inestable situación en Afganistán.

En la actualidad, tanto el Gobierno como el Parlamento afganos se encuentran copados por criminales de guerra. Como consecuencia de ello, la administración es totalmente corrupta. "Necesitamos un gobierno fuerte, eficiente y eficaz, libre de señores de la guerra", apunta Horia, que se queja de que la comunidad internacional de nuevo se vuelve a equivocar cuando sólo habla de enviar más tropas a Afganistán, pero no tiene en su agenda la depuración de las instituciones. "Es cierto que necesitamos las fuerzas extranjeras, pero si no se hace algo más, si no existe una presión diplomática y política, no vamos a ninguna parte".

Rosa se reencontró con su nieto en Argentina en el año 2000, cuando él ya tenía más de 20 años y a pesar de que ella ni tan sólo lo vio nacer. Su hija, embarazada, fue secuestrada a finales de los 70 y dio a luz en un campo de concentración. "La esperanza es lo último que se pierde, y yo nunca perdí la esperanza de que encontraría a mi nieto". ¿Por qué no puede ocurrir lo mismo en Afganistán?

Fuente: El Mundo, 27/01/09

11 Diciembre 2008

Comenzamos la tarde con el estreno del documental Utopía en Pequeño Cine Estudio en Quevedo a las 17.30h.

Después está la Acción Global Frente Al Cambio Climático en Atocha a las 18,30h. La actividad consistirá en una cadena humana entorno al Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino con el lema "¡Frente al cambio climático, gobiernos, actuad ya!".

Día de Acción Global frente al cambio climático

Día: jueves, 11 de diciembre de 2008
Hora: 18.30h
Lugar: Frente a la puerta principal del edificio del antiguo Ministerio de Agricultura, en el Paseo de Infanta Isabel, nº1 (frente a la Puerta de Atocha, Metro Atocha).

Para celebrar el Día de Acción Global frente al cambio climático Greenpeace se une a las organizaciones sociales y acudirá al abrazo al Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino. Se formará una cadena humana que abrazará el edificio y culminará en una gran velada. Recibirás una vela que encenderemos todos a la vez a las 19,00 h. para iluminar el camino a seguir por los políticos frente al cambio climático.

Y esta noche, se celebrará el Concierto Voces 2008 en la Cubierta de Leganés.. No sé si me llegarán las fuerzas para ir, teniendo en cuenta que estoy volviendo al mundo de los vivos después de mi "querida" gripe.

11 de Diciembre en LA CUBIERTA de LEGANÉS, MADRID.

Con motivo del 60 aniversario de la firma de la Declaración Universal de los Derechos Humanos celebraremos un concierto solidario en el que actuarán:

LOS SECRETOS, PITINGO, CHAMBAO, KIKO VENENO, ANTONIO OROZCO, IVAN FERREIRO, JARABE DE PALO, MALDITA NEREA, LA SHICA, VETUSTA MORLA, LA PULQUERÍA, CONCHITA, FACTO DELAFE Y LAS FLORES AZULES, LOVE OF LESBIAN, ARCÁNGEL, DORANTES, TOTE KING, MORODO, JOTA MAYÚSCULA Y SUPERNAFAMACHO, FALSALARMA, PACHAMAMA CREW, Y OTROS ARTISTAS INVITADOS.

Patrocinado por la Agencia Española de Cooperación al Desarrollo (AECID), la Plataforma 2015 y más, y la Alianza de Municipios del Sur de Madrid por los Objetivos de Desarrollo del Milenio (Alcorcón, Fuenlabrada, Getafe, Leganés y Parla).

Venta de entradas en El Corte Inglés y Entradas.com. Precio: 10 € + gastos de emisión = 11,50€

Los beneficios se destinan íntegramente a financiar un proyecto de cooperación en Africa.

Se abren las puertas a las 19.30h y el concierto comenzará a las 21h.

28 Noviembre 2008

Fuente: Akram Awad, Palestine Think Tank / Rebelión (Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández)

Como comunidad internacional, todos somos responsables ante el brutal asedio en curso contra Gaza, y hasta que no utilicemos todos los medios posibles de resistencia pacífica, no podremos confiar en un pronto final del mismo.

No hay mucho más que decir sobre el Holocausto del pueblo de Gaza, asumiendo que el lector haya ido al menos siguiendo la cobertura que los medios de comunicación realizan de lo que está sucediendo en la traumatizada Franja. No debe sorprendernos que sus habitantes hayan recurrido a la eutanasia para poner fin a las vidas de miles de pollitos recién empollados, porque incluso las aves de Gaza prefieren morir con honor antes que por inanición. No hay nada extraordinario en esos seres que tratan de mantener vivos a sus niños a base de alimentos para animales, porque incluso aquellos que saben un mínimo sobre Gaza son conscientes de que ese es sólo uno de los medios utilizados por su pueblo para salvar a toda la región de una explosión definitiva. El único aspecto sorprendente de toda la situación actual es que cuanto más intentan los gazanos convencer a sus niños de que en esta vida hay al menos algo de bondad que hace que pueda merecer la pena aferrarse a ella, tanto más el mundo se esfuerza en desmentir esas teorías y en inculcar en la mente de esos niños que así es la vida y que el mundo no se merecería más que la maldición que sufre Gaza.

Entonces, y para no dejar que el lector empiece a imaginar que el mundo anterior pertenece a otro planeta, debo aclarar que el mundo al que me estoy refiriendo está actualmente conformado por “Nosotros”. Vds. y yo. Nos resulta fácil, ¿verdad?, llorar por la gente de Gaza, y es fácil también pedirles paciencia y persistencia, y es fácil asimismo condenar al matarife israelí de millón y medio de seres humanos. Sin embargo, lo que parece imposible es que lleguemos a confesarnos que somos nosotros los que estamos asediando Gaza y que todas nuestras condenas, protestas, oraciones y escritos –a menos que vayan acompañados de actos genuinos sobre el terreno- son un penoso reflejo de nuestra despreocupación frente a la masacre actual contra los palestinos de Gaza, y de la ausencia de algún propósito firme, por nuestra parte, de llevar a cabo acciones serias y prácticas para desbaratar el estado de sitio contra la Franja.

El lector puede sorprenderse: “¡Acciones prácticas sobre el terreno! ¡¿Yo?!” Su asombro desaparecerá tan pronto como comprenda que la resistencia pacífica y no violenta ante las injusticias ha sido tan eficaz a través de la historia como la resistencia armada, cuando no superior en muchos de los casos. Recordémonos a nosotros mismos y recordémosle a Egipto –el socio de Israel en el derramamiento de la sangre palestina en Gaza- que él mismo no habría obtenido su independencia del colonialismo en 1923 sin la revolución de 1919 –que fue pacífica en muchos sentidos- y la desobediencia civil que siguió al arresto del líder del Partido Wafd, Saad Zaghloul. Fue esa revolución la que finalmente forzó a los colonizadores a rendirse ante la voluntad de los egipcios y declarar la independencia de Egipto. Recordemos también que el movimiento pacífico de no cooperación de Mahatma Gandhi, en la India de entre 1920 y 1922, y su posterior y famosa Marcha de la Sal en 1930, fue lo que acabó cortándole las alas al colonialismo británico, obligándole a reconocer la independencia de la India en 1947. La determinación de un hombre, que había entrado en su séptima década de vida, para caminar una distancia de 390 kilómetros hasta llegar al Mar Arábigo y romper las leyes de la sal del Imperio Británico, impidiendo la extracción de sal, puede que sea considerado por muchos como un acto demencial, pero cuando ese anciano cautivó y atrajo a más de sesenta mil indios en su camino hacia la ciudad costera de Dundee e inspiró a millones a unirse a la desobediencia, plantear el provecho del peregrinaje hacia la sal deviene tan solo una especie de sofismo.

La historia está llena de ejemplos de métodos de resistencia pacífica y no violenta que la lucha palestina, en sus noventa años de existencia –desde la Declaración Balfour-, podía haber aprehendido. Entonces, ¿por qué razón o razones los palestinos no han logrado lo que otros consiguieron en el mismo lapso de tiempo o incluso en un plazo más corto? No estaría lejos de la verdad atribuir el éxito de las luchas de otras naciones a su unidad alrededor de una idea central y a su determinación para conseguirla. Si los palestinos diagnosticaran cuidadosamente los motivos de su fracaso por no haber conseguido aún su liberación, entonces muy probablemente descubrirían la ausencia de los atributos mencionados. Casi estoy seguro que los palestinos nunca se pondrán de acuerdo en un objetivo central; si se preguntara a los palestinos por lo que piensan sobre los métodos más adecuados para conseguir su liberación, me temo que se podría recoger material suficiente para llenar varios volúmenes con apenas consistencia alguna entre esos métodos. Para no salirme del objeto de este artículo señalaré: El consenso nacional y la participación de todos los sectores de la población son condiciones necesarias para el éxito de cualquier iniciativa de resistencia no violenta que pueda ser considerara como sinónimo –o incluso como sustituto- de la resistencia armada.

Empezamos con el asedio contra Gaza y ahora estamos hablando aquí de resistencia no violenta, por eso, ¿cuál es la cuestión? Lo que estoy intentando decir es que la resistencia no violenta y pacífica se beneficia de un valor añadido al compararla con la resistencia armada; que no se limita a un cierto segmento de la nación y que permite la contribución e implicación de todos los pueblos del mundo, así como de la misma nación victimizada. El pueblo de Gaza nos estaba impulsando a lanzar una resistencia no violenta contra el bloqueo cuando se rebeló contra el asedio y desmanteló el muro de separación en la frontera egipcia para poder al menos respirar el aroma de la libertad durante unos cuantos días antes de que Egipto le obligara a retornar a su inmensa cárcel y a asfixiarse en sus celdas. Sólo unos cuantos comprendieron el valor del intento palestino de aquel momento y empezaron a desarrollar la IDEA, y es por eso que apareció el movimiento “Gaza Libre” (www.freegaza.org) y su brillante propuesta de poner veleros a navegar para romper por mar el asedio contra la Franja de Gaza. A pesar de sus limitadas posibilidades financieras y físicas, el pequeño grupo consiguió probar la viabilidad de su idea repitiéndola tres veces, llevando a bordo en la última de ellas a varios parlamentarios que recurrieron a la genial idea después de que el régimen egipcio les impidieran entrar en Gaza por tierra.

Esa innovación de la idea de los “Barcos de la Libertad”, y que la llevaran a la práctica sobre el terreno, es todo un orgullo para el movimiento “Gaza Libre”. Lo que falta es la parte más importante: la acción colectiva, por mi parte y por la suya, por nuestras familias, vecinos, amigos, colegas y todos los que crean en la justicia de la lucha palestina, que también ellos tienen que compartir la responsabilidad de liberar Palestina. Los “Barcos de la Libertad” podrán evolucionar de ser una idea amable a una eficaz arma de resistencia no violenta sólo cuando los viajes mensuales se conviertan en una línea regular de barcos continuamente activa, y cuando una flota de buques reemplace a las pequeñas embarcaciones, y cuando los organizadores del programa se vean forzados a retrasar el viaje de algunos pasajeros debido a la inmensa afluencia de voluntarios de todas las partes del globo, y cuando cada uno de nosotros se convierta en socio y parte de la idea contribuyendo a la financiación de los barcos o cubriendo los gastos de los voluntarios; sólo entonces podremos confiar en un próximo colapso del asedio israelí contra Gaza, una colapso que vamos a conseguir más con nuestra propia sangre, sudor y lágrimas que mendigando desesperadamente la simpatía de políticos e instituciones internacionales.

La decisión de continuar, o de poner fin, al asedio contra Gaza no es una decisión ni israelí, ni egipcia ni internacional; es nuestra –y sólo nuestra- decisión. Si estamos dispuestos a aceptar los hechos sobre el terreno no podremos esperar ni un poco de simpatía del ocupante israelí, ni conmover el corazón del régimen egipcio. Por otra parte, al promover nuevos hechos sobre el terreno a través de una resistencia no violenta, los israelíes no tendrán más opción que aceptar el final de su salvajismo y que la libertad de Palestina está cada día más cerca, y que los egipcios puedan ser recordados una vez más por la frase de su líder Saad Zaghloul: “ El deber está por encima del poder y la nación por encima del gobierno”.

Fuente: Palestina Libre, 26/11/08

28 Noviembre 2008

Fuente: The Jerusalem Post / Rebelión (Traducido del inglés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos)

El Presidente de la Asamblea General de la ONU, Miguel d'Escoto Brockmann, acusó a Israel de apartheid e hizo un llamamiento “a una campaña de boicot, desinversión y sanciones” contra Israel.

Durante el Día de Solidaridad con el Pueblo Palestino celebrado el lunes [24 de noviembre] en la ONU, el nicaragüense Miguel d'Escoto Brockmann afirmó también que “nuestros hermanos y nuestras hermanas palestinos están siendo crucificados” por Israel.

Miguel d'Escoto Brockmann acusó a Israel de apartheid dos veces el pasado lunes, una por la mañana en la reunión anual del Comité de Naciones Unidas sobre el Ejercicio de los Derechos Inalienables del Pueblo Palestino, y otra en la Asamblea General de la tarde.

“Esta mañana he hablado sobre el apartheid y sobre lo similares que son las políticas que aplica Israel en los territorios palestinos y las del apartheid de los primeros tiempos en otro continente. Creo que es muy importante que nosotros, Naciones Unidas, utilicemos este término”, afirmó. “No debemos tener miedo a llamar a algo lo que es. A fin de cuentas, Naciones Unidas es quien aprobó la Convención Internacional contra el Crimen de Apartheid para dejar claro a todo el mundo que estas prácticas de discriminación oficial deben ser proscritas ahí donde ocurran”.

“Hace más de veinte años nosotros, Naciones Unidas, nos pusimos a la cabeza de la sociedad civil cuando acordamos que las sanciones eran necesarias para proporcionar un medio no violento de presionar a Sudáfrica ... Hoy, quizá nosotros, Naciones Unidas, deberíamos considerar ponernos a la cabeza de una nueva generación de sociedad civil que está haciendo un llamamiento a una similar campaña no violenta de boicot, desinversión y sanciones para presionar a Israel...”.

Anne Bayefsky, directora de [la revista] EYEontheUN arremetió contra las palabras de Miguel d'Escoto Brockmann.

“El ataque de Miguel d'Escoto Brockmann es un flagrante abuso de su puesto de Presidente de la Asamblea”, afirmó. “Sabe muy bien que su injuriosa opinión personal sera traducida a seis lenguas y difundida por internet a todo el mundo”.

“En efecto, el llamamiento de Miguel d'Escoto Brockmann fue un llamamiento a la destrucción política de Israel por medio de la misma estrategia que la adoptada contra el apartheid de Sudáfrica”, continuó Bayefsky.

Durante el acto del lunes en la ONU ondearon sólo dos banderas, la de Palestina y la de Naciones Unidas.

Fuente: Palestina Libre, 26/11/08

10 Noviembre 2008

Soledad Jarquín Edgar- AmecoPress/Cimac

Buscarita Roa afirma que las dictaduras provocan, entre otras muchas acciones malas, que las personas se queden sin voz, sólo se obedece… a nosotras no nos importó lo que la dictadura impuso, fuimos desobedientes.

Buscarita Roa es la abuela más joven de las Abuelas de la Plaza de Mayo y su nieta, Claudia Poblete, fue la primera “nietita” que declaró en una corte civil, por lo que sus apropiadores, el coronel Zeferino Landa y Mercedes Beatriz Moreira, fueron castigados por habérsela robado durante la dictadura argentina iniciada en 1976 y que concluyó siete años nueve meses después.

Las abuelas de la Plaza de Mayo tienen 31 años en esta “pelea” en Argentina, antes le había tocado vivir la otra dictadura en Chile, su país natal, de donde salió siguiendo a José Poblete, su hijo, “un chico entusiasta” que debido a un accidente de tren se quedó sin piernas cuando tenía 16 años.

José no detuvo su marcha. Él se convirtió en una locomotora humana. Tan pronto salió del hospital hizo todo, hasta que fue posible en Chile la ley para personas con discapacidad, muchos años antes que en otros países. Viajó a Argentina para buscar unas piernas ortopédicas y fue así que su fuerza transformadora lo llevó junto a su pareja Gertrudis Laxic a convertirse en una de las víctimas de la dictadura de Jorge Rafael Videla.

Poco más de tres décadas después, Buscarita Roa y otras madres y abuelas argentinas siguen buscando a sus hijas, hijos, nietas y nietos, “no sólo en Argentina, hemos ido a todo el mundo”, dice la joven abuela de más de 70 años, cuya presencia, voz y actitud frente a la vida iluminan todos los espacios donde se siguen planteando los crímenes de lesa humanidad vividos en Argentina.

Que no se vuelva a repetir

Lo más importante es que nada de esto se vuelva a repetir. La dictadura de Argentina ha sido la más cruel de todas y la única capaz de desaparecer hasta la niñez, la única capaz de apropiarse, de robarse a las niñas y niñas de nuestros chicos, cuenta esta abuela a quien la tristeza le enseñó entereza, aplomo y valor, como ella misma describe y “no me dobló, aunque haya pasado por tanto dolor”.

Su caminar de pasos cortos por las calles pero de prisa, siempre aprisa, con un bolso colgado al brazo, donde guarda toallitas con las que limpia un lagrimal que insiste en molestarle el ojo derecho, Buscarita Roa lleva su voz y dice que no deja de admirarse de la lucha de otras mujeres del mundo por los derechos humanos, sus propios derechos.

Con la lucha de 31 años, Buscarita Roa piensa y sostiene que la lección de las Madres y Abuelas de la Plaza de Mayo es el camino hecho por los derechos humanos, para que “nada vuelva a repetirse” y luego asienta que aunque ahora las Abuelas son menos, “las que quedamos podamos encontrar a nuestras nietas y nietos antes de que se muera la última”, porque “hasta que terminen nuestras vidas, seguiremos luchando, buscando”.

En entrevista realizada en San José, Costa Rica, con Cimacnoticias, la Abuela de la Plaza de Mayo, una de las 35 que aún sobreviven a la desaparición de sus familiares, relata que han sido la edad y las enfermedades el impedimento para seguir dando la vuelta a la pirámide en la Plaza de Mayo, en Argentina, decisión que tomaron desde antes del 24 de marzo del año pasado, pero en esa fecha “no fallamos, ahí estamos pocas, pero estamos y con nosotras van nuestras familias y el pueblo argentino comprometido”.

Las nietas recuperadas

De las 500 nietas y nietos desaparecidos, dados en adopción o apropiados ilegalmente por integrantes de la milicia argentina, las Abuelas han recuperado 95, relata y vuelve al pasado, cuando apenas unas cuantas madres se juntaron en un banco de la Plaza de Mayo para ver qué hacían para localizar a sus familiares desaparecidos.

Ahí estaban, solas, cuando la policía les indicó que no era posible una reunión de más de tres personas, que tenían que caminar y empezaron a dar vueltas y vueltas, luego fueron más, después se pusieron los pañuelos en la cabeza (inicialmente pañales de sus hijos que entonces eran adolescentes y jóvenes), después llevaron las fotografías, siempre estaban “inventando qué hacer y dónde buscar”.

“Ellos (los policías y militares) pensaron: déjenlas que hagan lo que quieran, ya se van a cansar, pero nunca nos cansamos, seguimos buscando y seguiremos buscando hasta el fin de nuestros días”.

En aquel entonces los diarios locales hablaban tímidamente de lo sucedido, “apenas unas notitas”, fue la prensa extranjera de Suiza, Canadá, Francia o Roma, quien las hizo visibles y al mismo tiempo les daban copias de las entrevistas grabadas para la TV, nosotras los guardamos celosamente, después esas grabaciones sirvieron de testimonios ante las cortes de justicia.

Buscarita Roa afirma que la mayor virtud ha sido su paciencia. En la actualidad, cuando encuentran una nieta o un nieto hay que darle tiempo, después de la vorágine del reencuentro, después de uno o dos años, están más o menos en condiciones para ir a la casa de las abuelas y recibir el archivo biográfico, es decir, una recopilación de testimonios de hombres y mujeres que conocieron a sus padres y madres biológicos, además de lo que puede decir la familia. Una de las tantas “cosas que inventamos las abuelas”.

Para encontrar, las abuelas y madres tocaron muchas puertas. La primera puerta internacional que tocaron fue solicitando la ayuda al Papa de la Iglesia Católica, “sí, las recibe, las atienden bien, las escucha, pero mucho no hizo, porque la iglesia fue muy cómplice en Argentina. Siguieron la OEA en Washington, los servicios internacionales en Suecia”.

Banco nacional genético

Las abuelas “hicimos desde lo precario hasta lo científico”, como contratarse para vender libros o emplearse de mucamas en las casas donde sabíamos había niñas y niños adoptadas para ver si las reconocíamos o hasta contactar a un científico genetista en Washington que para entonces estaba trabajando el ADN, se hacen algunas pruebas y se instala un banco nacional genético en el Hospital Durán, Buenos Aires, y otro en la capital estadounidense. Ahí estará la sangre guardada hasta el 2050 o sea si nuestros nietos o nietas a los 70 años deciden hacerse la prueba de identidad podrán hacerlo.

Legalmente, estas abuelas han ganado otras peleas para encontrar a sus familiares. Uno de ellos fue el allanamiento domiciliario, porque algunos jóvenes no quieren hacerse la prueba de ADN, pues han sido criados en esas familias y temen por los que creen que han sido sus padres. Sin embargo, esta ley permite entrar a sus domicilios, tomar los cepillos de dientes, una prenda íntima o un peine. Esta medida permitió que en este último año encontráramos cuatro nietas y nietos más.

Cuando conocen la verdad, ellas y ellos reaccionan de distintas manera, pues como ellas y ellos dicen, pierden dos veces a sus padres. Una cuando se dan cuenta que quienes les dijeron que eran su familia no lo era y otra cuando se dan cuenta que su verdadera madre y padre fueron asesinados. Entonces les damos tiempo.

En 2001, se derogaron las leyes de Punto final y la Obediencia de Vida, sin embargo, con el caso de José Poblete, Buscarita Rosa llevó a juicio a Zeferino Landa y esposa por apropiarse ilegalmente durante 22 años de su nieta.

Con emoción Buscarita Roa cuenta que Claudia Poblete, su nieta, fue la primera en declarar en un juzgado con su nombre biológico. Cuando el juez le preguntó su nombre, ella respondió “Claudia Victoria Poblete Laxic, luego dijo el nombre de su papá y de su mamá. Al escuchar esto, el abogado de los Landa se paró y se marchó, ya no había nada más que decir”. El caso marcó jurisprudencia y desde ese día todas las personas que cometieron crímenes de lesa humanidad podrían ser castigadas.

“Sabíamos que estaban vivos”

Sin embargo, reitera Buscarita Roa que lo vivido durante la dictadura en Argentina ha sido duro. Hay abuelas que perdieron cuatro integrantes de su familia, otras tres, otras dos y hay alguna a las que les desaparecieron nueve.

“Eran jóvenes llenos de sueños, los buscamos en todos los hospitales, cárceles y hasta en hospicios para enfermos mentales, pero nada, nunca volvieron a cruzar nuestras puertas, los habían asesinado sin duda, era como si la tierra se los hubiera tragado. Sabíamos que los nietos y nietas estaban vivos, algunos ya nacidos desaparecidos durante el arresto de sus padres y madres, otros que nacieron en las cárceles clandestinas, donde incluso se instalaron maternidades, a ellos los seguiremos buscando hasta el final de nuestros días”.

Fue un plan sistemático terrorífico, el único país que desapareció niñas y niños durante la dictadura, afirma con certeza en sus palabras Buscarita Roa, quien ve ironía en su nombre, el cual no sabe de dónde le vino pues no tuvo tiempo de preguntar qué significaba al quedar huérfana a los cuatro años de vida.

Buscarita es un dulce personaje pese a las amarguras vividas. No se apropió de ellas, éstas le sirvieron para amalgamar una fuerza extraña, visible a sus 70 años y 31 de buscar y buscar, porque no encuentra a la nieta y se va a casa, sigue solidaria pegada a las que aún no hallan a sus seres queridos.

Las Abuelas de la Plaza de Mayo no buscaban guerras, buscaban paz. Su manta de fotografías de mujeres y hombres jóvenes que ahora tendrían unos 50 años de vida en promedio eran su arma secreta. Alguna vez llegaron a gritar, porque nunca dejaron de tener voz pese a la dictadura.

“Milicos, hijos de puta, que es lo que han hecho con nuestros desaparecidas, la deuda externa, la corrupción, es la peor mierda que han dejado a la nación”, recuerda Buscarita Roa entre las consignas “más fuertes” expresadas y luego se ríe como si hubiera hecho una gran travesura.

Nunca llevaron palos ni armas, lo más que llegaron hacer fue ponerle canicas al piso lo que provocaba que los caballos de la policía montada resbalaran sin atinar, cuenta y vuelve a reír la asombrosa abuela más joven de la Plaza de Mayo, que paradójicamente, no deja de expresar su admiración por las mujeres del mundo que siguen luchando por los derechos humanos.

Algún día todo ha de cambiar, advierte la señora Buscarita Roa, quien no puede callar y pregunta, no puede callar, toca y pregunta…

Fuente: Amecopress, 10/11/08

9 Noviembre 2008

Nosotros consideramos que el Estado colombiano y el Gobierno Nacional, no protegen, ni garantizan nuestros derechos y se erigen como nuestros victimarios o cómplices de terceros.

Ese es nuestro conflicto, de ahí se deriva el genocidio que enfrentamos y la tragedia humanitaria que nos corresponde sobrellevar. Sin embargo para el Gobierno Nacional y así lo pregona ante la comunidad internacional, los pueblos indígenas disfrutamos a plenitud de nuestros derechos y tenemos garantizado y protegido nuestro futuro. Por lo mismo califica nuestra protesta y movilización social como actos de terrorismo que buscan desestabilizar el estado. Así caracterizamos los pueblos indígenas colombianos al Estado protector que se vende a nivel internacional para atraer capitales de inversión:

Nosotros los pueblos indígenas, desde los acervos culturales, las pertenencias étnicas y los patrimonios colectivos que nos enorgullece; como sujetos colectivos de derechos reconocidos por el Estado colombiano que se obliga constitucionalmente a nuestro reconocimiento y protección; como ciudadanos colombianos en el ejercicio pleno de nuestros derechos; como fundamento y forjadores de la nacionalidad colombiana y patrimonio de la humanidad; históricamente nos hemos caracterizado por defender la vida en toda sus manifestaciones, conservar y proteger el equilibrio y la armonía con la naturaleza, defender la libertad y rechazar toda forma de esclavitud; así como respetar el Estado social de derecho.

Nuestras luchas y reivindicaciones siempre han estado ajustadas al derecho y la legalidad vigente. Nunca hemos reclamado, quitado o recuperado nada que no nos pertenezca. Nuestras luchas siempre han sido orientadas a defender y hacer respetar lo propio que hemos heredado de nuestros ancestros los pueblos originarios. Estos ideales y derechos han sido reconocidos en su oportunidad por las naciones del mundo mediante instrumentos internacionales para nuestra protección y pervivencia; así mismo y tras esfuerzos centenarios y la pérdida de nuestros mejores hermanos por el Estado colombiano.

Hoy luchamos por nuestros derechos que incluyen la construcción de un Estado plurietnico y multicultural, incluyente y tolerante, igualitario y respetuoso de los derechos humanos. Luchamos para que se respete nuestro derecho a participar con garantías ciertas en la vida económica, política, social y cultural de nuestra nación, desde las particularidades y derechos colectivos que nos asisten. Luchamos y trabajamos por una solución política al conflicto armado, social y político que vive nuestro país; afirmando el concepto de Paz con Justicia Social como condición para la reconciliación nacional y para superar las causas estructurales del conflicto.

Luchamos por construir un modelo de desarrollo para la nación que no se base en la entrega a las compañías trasnacionales de nuestros recursos naturales, de biodiversidad y genéticos. Luchamos por la seguridad alimentaria, el bienestar, la protección social y las garantías de futuro para todos los colombianos.

Pero mientras los pueblos indígenas nos comprometemos con el futuro, la vida y la paz, existen sectores y núcleos de poder de la sociedad colombiana que se empecinan en tratarnos como animales dañinos que se deben eliminar, al igual que los conquistadores españoles, el General Uribe Uribe, los colonos del llano que salían a cazar indígenas en las tristemente celebres guahibiadas de mitad del siglo pasado o evangelizadores que prefieren vernos muertos a dejarnos disfrutar de nuestras culturas, usos y costumbres.

Ahora que nuestras luchas de resistencia social y pacifica están encaminadas en mayor grado a defender nuestros territorios, la madre tierra que nos da vida e identidad, somos considerados como un obstáculo al desarrollo económico del país. Por defender nuestros territorios somos tratados como objetivo militar, confinados, exterminados, condenados a morir de inanición, obligados al desplazamiento forzado y a refugiarnos en países. Se criminalizan nuestras reivindicaciones y organizaciones y se nos condena a desaparecer.

La lógica que nos señalaba como animales dañinos, es la misma que hoy nos considera un obstáculo al desarrollo y ambas tienen en común que necesitan estigmatizarnos, negarnos y discriminarnos para que quienes las pregonan puedan apropiarse o realizar negocios con nuestros territorios y sus recursos.

Ese es nuestro conflicto, de ahí se deriva el genocidio que enfrentamos y la tragedia humanitaria que nos corresponde sobrellevar. Sin embargo para el Gobierno Nacional y así lo pregona ante la comunidad internacional, los pueblos indígenas disfrutamos a plenitud de nuestros derechos y tenemos garantizado y protegido nuestro futuro. Por lo mismo califica nuestra protesta y movilización social como actos de terrorismo que buscan desestabilizar el estado.

Nosotros consideramos que el Estado colombiano y el Gobierno Nacional, no protegen, ni garantizan nuestros derechos y se erigen como nuestros victimarios o cómplices de terceros.

Así caracterizamos los pueblos indígenas colombianos al Estado protector que se vende a nivel internacional para atraer capitales de inversión:

1. Porque se niega a reconocer a la totalidad de los pueblos indígenas del país, por desgreño institucional y para no reconocerles derechos territoriales y sobre sus recursos naturales. En Colombia perviven 102 pueblos indígenas debidamente ilustrados por fuentes documentales. Algunos de estos pueblos son reconocidos por el Estado a través de instituciones como la Dirección de Etnias del Ministerio del Interior y de Justicia, el DNP, el Ministerio de Defensa, el INCODER y el DANE, a partir de relaciones propias que incluyen y excluyen pueblos indígenas de acuerdo a intereses y políticas de gobierno. Cabe señalar que en este momento no existe un acuerdo institucional a ningún nivel del Estado sobre el número de pueblos indígenas que honran la diversidad étnica del país. En 1998, la Dirección General de Asuntos Indígenas del Ministerio del Interior, entidad encargada de determinar para el Estado quien es indígena en nuestro país, avalaba la existencia de 81 pueblos. El Ministerio de Defensa en el 2002, establece una relación donde determina que son 83. Posteriormente en el 2004, el Departamento Nacional de Planeación relaciona 83 pueblos. El DANE, a partir del Censo General de 2005 determinó que en Colombia existían 87 pueblos indígenas plenamente identificados. El problema a nivel institucional con el reconocimiento étnico estriba en que este es un primer paso y de carácter obligatorio para el reconocimiento y restablecimiento de los derechos territoriales y colectivos de los pueblos indígenas. Sin reconocimiento étnico, no hay derechos territoriales, ni colectivos. También suele ocurrir con bastante frecuencia que se desconoce la pertenencia étnica de una comunidad integrante de un pueblo indígena reconocido, dependiendo de la presencia de recursos naturales en sus territorios ancestrales. Esto les ha ocurrido, entre otros, a los Bari, los Sikuani, Siona y Awá cuando se han enfrentado a ECOPETROL y a las multinacionales vinculadas con la explotación de hidrocarburos. Los pueblos indígenas que en la actualidad no existen para el Estado son: ANDAKIE, HUPDU, JUHUP, JUJUPDA- JUPDA, KICHWA, MACUSA, MOKANA. PACABUY, QUILLACINGA, TAMA, TANIGUA, WIPIWI, YAMALERO, YARÍ y YARURO.

2. Porque de manera negligente y obedeciendo a intereses neo coloniales ha sido incapaz de establecer de manera transparente y confiable el censo nacional de población indígena a pesar de las demandas que al respecto han efectuado la Corte Constitucional, el sistema internacional de los DDHH y los mismos indígenas. La información demográfica sobre pueblos indígenas esta inmersa en un caos que beneficia a quienes política, económica o militarmente se lucran de estas inconsistencias para expropiarles sus territorios y apoderarse de sus recursos naturales. A manera de ejemplo señalemos que a tres años del Censo General de 2005, aún ignoramos cual es la población indígena nacional discriminada por etnia y municipios. El DANE, Censo General 2005, presenta una población indígena total para Colombia de 1.378.884 personas y una población indígena asentada en resguardos de 933.800 personas que incluye resguardos contemporáneos y los históricos de origen colonial y republicano. De acuerdo con esta información institucional en Colombia existen 445.084 indígenas que viven por fuera de resguardos o no poseen un territorio colectivo reconocido.

3. Porque desconoce o dice desconocer la localización de los pueblos indígenas en nuestro país. Interrogante que esta despajado en lo concerniente a los indígenas andinos y de las macro regionales Occidente y Centro Oriente. No sucede lo mismo con los pueblos de la amazonía y la Orinoquía, pero sobre todo para aquellos ubicados en zonas de frontera. Al pueblo Yeral asentado en el departamento del Guainía, en la frontera trinacional entre Venezuela, Brasil y Colombia, se le suele dar un carácter de extranjero en sus territorios ancestrales, pues a nivel institucional los consideran brasileros.

4. Porque no existe una base de datos nacional sobre pueblos indígenas que con claridad y rigor señale cuales son, cuantos y donde están ubicados en nuestro país.

5. Por la negativa a realizar y reconocer los derechos territoriales y colectivos del 27% de la población indígena nacional, esto es, los 445.084 indígenas que viven por fuera de resguardos, con el pretexto que los pueblos indígenas son propietarios de 1/3 del territorio nacional; además que la problemática de dotación de tierras a los pueblos indígenas ya ha sido superada y por lo tanto en la presente administración nacional no se les dará un centímetro de tierra más, tal y como lo reitera el Ministro de Agricultura y Desarrollo Rural. Por otra parte, la constitución de resguardos, es tan solo uno, entre los derechos territoriales de los pueblos indígenas, quienes también demandan ampliación, saneamiento y reestructuración de los resguardos indígenas existentes.

6. Porque se niega a reconocer aproximadamente 100 títulos coloniales y republicanos de propiedad colectiva sobre territorios indígenas de resguardo. Cabe señalar que nosotros conservamos títulos históricos de propiedad territorial sobre nuestros territorios ancestrales y que el Estado colombiano se ha negado de manera sistemática a reconocerlos en su integridad. En esta condición tenemos 64 resguardos que aún esperan el reconocimiento de los títulos que acreditan nuestra propiedad. Su reconocimiento y la garantía de nuestros derechos sobre estos territorios hacen parte de nuestras luchas y exigencias al Estado.

7. Porque engaña a la comunidad nacional e internacional cuando señala que las demandas y derechos territoriales de los pueblos indígenas están completamente satisfechas y garantizados. El Estado colombiano le ha titulado 31.2 millones de hectáreas a los pueblos indígenas, de las cuales 24.7 millones, esto es 79%, se encuentran en la amazonía y la Orinoquía, territorios con vocación forestal que no son aptos para la producción agropecuaria y en los que habitan 71.000 indígenas, que representan el 5% de la población indígena nacional. Otros territorios indígenas incluidos en esta cifra están ubicados en paramos, desiertos como la guajira, donde se encuentran un millón de hectáreas; así como en zonas que no son habitables, ni laborables y en áreas de protección forestal. Como si fuera poco, más de 3’000.000 de hectáreas de los territorios indígenas titulados se encuentran en traslape con parques nacionales. En síntesis los pueblos indígenas que tienen territorio reconocido poseen 3.12 millones hectáreas de tierras susceptibles de ser utilizadas en labores agropecuarias. Lo cual da menos de tres hectáreas por indígena. Aquí hay que señalar que las unidades familiares de producción agropecuaria no son homogéneas en el país, y existen áreas donde estas se ubican por encima de las 35 hectáreas. Así mismo debemos anotar que los indígenas somos el 14.2% den la población rural del país y poseemos el 6.8% de la tierra con vocación agropecuaria.

8. Porque engaña a la comunidad nacional e internacional cuando señala que ha dotado de tierras suficientes a los pueblos indígenas. Es importante dejar en claro que de las 31.2 millones de hectáreas tituladas el Estado colombiano, apenas ha comprado cerca de 200.000 hectáreas que han sido adquiridas por el INCORA y el INCODER, desde el año de 1961 hasta la fecha, durante los cuarenta y siete años de reforma agraria. La inmensa totalidad de los territorios que han sido titulados, el 99.35% son un reconocimiento a la ocupación histórica como titulo originario de propiedad territorial en America de los pueblos indígenas. Estas tierras eran nuestras, nosotros somos los pueblos originarios del país y estos territorios son parte de nuestro patrimonio colectivo, nadie nos los ha regalo o nos hizo favores, son la herencia de nuestros mayores. Además, para lograr el reconocimiento de estos derechos territoriales hemos desarrollado más de quinientos años de lucha y resistencia. Durante los últimos 30 años según datos del INCORA, se titularon 664 Resguardos con una extensión de 31’066.430 hectáreas, que representan cerca del 28% del territorio nacional. De este total 28.527.911 hectáreas fueron para constitución y el resto destinadas a ampliación en primera y segunda instancia. El Estado invirtió la suma de $234.171 millones para adquirir 189.716 hectáreas, entre 1966-2001 (Sánchez y Arango, DNP 2004).

9. Por su negativa a garantizar la pervivencia y brindarle especial protección a los pueblos YAMALERO, MAKAGUAJE, PISAMIRA, TSIRIPU, EDURIA, PIAROA, WIPIJIWI, MUINANE, YARURO, DUJOS, JUDPA, YAUNA, BARA, OCAINA, YOHOP, AMORUA, CHIRICOA y NONUYA, los cuales se encuentran en alto riesgo de extinción demográfica, agobiados por los actores del conflicto armado interno, ignorados en sus demandas de derechos fundamentales por el Estado colombiano que los conduce al exterminio, a la merced de multinacionales y empresarios agroindustriales y enfrentados a flagelos que les niegan su pervivencia.

10. Porque incumple y omite sus responsabilidades, competencias y funciones en materia de reconocimiento, garantía, protección y restablecimiento de los derechos territoriales y sobre los recursos naturales, biológicos y genéticos de los pueblos indígenas de Colombia. Para la pervivencia de nuestros pueblos es fundamental la titulación de los territorios indígenas como propiedad privada, colectiva, imprescriptible, inembargable e inalienable, reconocida a nivel constitucional y legal.

11. Por su niega a reconocer los derechos de los pueblos indígenas a la propiedad territorial y a los recursos naturales establecidos en el Convenio 169 de la OIT, aprobado mediante la ley 21 de 1991 y el derecho a la autodeterminación, establecido en la Ley 74 de 1968 (26 de diciembre), mediante la cual se adoptaron y aprobaron en la legislación nacional el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales y el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, ONU, 1966; que establecen en su “Artículo 1: Todos los pueblos tienen el derecho de libre determinación. En virtud de este derecho establecen libremente su condición política y proveen así mismo a su desarrollo económico, social y cultural. Para el logro de sus fines, todos los pueblos pueden disponer libremente de sus riquezas y recursos naturales, sin perjuicios de las obligaciones que derivan de la cooperación económica internacional basada en el principio de beneficio recíproco, así como del derecho internacional. En ningún caso podrá privarse a un pueblo de sus propios medios de subsistencia”.

12. Por el desgreñe administrativo, el limbo jurídico y la ausencia de bases de datos confiables en lo relacionado con la realización de derechos territoriales de los pueblos indígenas, tal y como lo señalo en su oportunidad la Procuraduría General de la Nación en un análisis de las funciones de INCODER.

13. Porque ha sido cómplice de la expropiación de nuestros territorios y sus recursos naturales, apoyando y participando del genocidio que extermina a nuestros pueblos. Hoy como ayer, los pueblos indígenas somos considerados y tratados como un estorbo a eliminar por quienes tienen como política y fin expropiarnos de nuestros territorios y recursos naturales y desconocer nuestros derechos ancestrales, humanos, especiales y colectivos.

14. Por los obstáculos para establecer y garantizar de manera concertada y participativa los procesos de Verdad, justicia y reparación diferencial e integral para las victimas indígenas del conflicto armado. Para los Pueblos indígenas la reparación de las víctimas colectivas e individuales se fundamenta en: la recuperación, fortalecimiento y reestructuración de la autonomía ejercida por nuestras autoridades y organizaciones; el restablecimiento del equilibrio y armonía; la devolución o restitución de los territorios de la población desplazada indígena en condiciones dignas, seguras y de estabilización socio económica; la indemnización de los daños culturales, espirituales, morales y materiales causados a los pueblos, comunidades, familias y personas indígenas, etc.

15. Porque ha incidido para evitar el castigo para los victimarios de los pueblos indígenas impidiendo que paramilitares y genocidas respondan por sus crímenes en nuestro país. El Gobierno Nacional con argucias y componendas se dedica a obstruir la función de la justicia que investiga delitos de Lesa Humanidad cometidos por el narco-político-paramilitarismo, sus asociados y cómplices. Durante los últimos siete años han sido asesinados en Colombia 1.244 indígenas. En el último mes fueron asesinados 33 indígenas. Entre el 2002 y octubre de 2008, han ocurrido 22 masacres de indígenas que han dejado 135 victimas. Donde están los responsables de estos crímenes. No existe hasta el momento una sola persona judicializada por estos asesinatos y ningún pueblos indígena ha obtenido verdad, justicia y reparación por los mismos.

16. Por su incapacidad para brindarle Atención humanitaria diferenciada e integral a 75.000 indígenas que se encuentran en situación de desplazamiento forzado, victimas del conflicto armado, la seguridad democrática, los megaproyectos y las trasnacionales. Queremos a nuestros desplazados de regreso a sus territorios con todas y plenas garantías.

17. Por su negativa inexcusable desde el Estado Social de Derecho que nos rige, para aprobar sin reservas la Declaración Universal de los Derechos de los Pueblos Indígenas de la ONU y adoptar en su integridad la Declaración Americana sobre los derechos de los Pueblos Indígenas de la OEA. Demandamos el compromiso político del Gobierno Nacional de no denunciar el Convenio 169 de la OIT.

18. Por su desacato a las recomendaciones de los sistemas universal y americano de los derechos humanos (OIT, Alto Comisionado y Relator Especial), para la protección de los derechos humanos, especiales y colectivos de los pueblos indígenas.

19. Por el incumplimiento de las Resoluciones Defensoriales para pueblos y comunidades indígenas.

20. Por su incapacidad para cumplir a cabalidad las medidas cautelares y medidas de protección efectivas para alertas tempranas.

21. Por obstaculizar, negar y criminalizar nuestros derechos a la Libre Asociación, Opinión y Expresión, y el derecho a la protesta social.

22. Por la estigmatización de nuestras autoridades y procesos reivindicativos, así como la manipulación de la opinión publica por parte de agentes del gobierno comprometidos con el unanimismo presidencial. Además porque ccalifica a nuestras autoridades como delincuentes y ofrece recompensas económicas por ellas cuando en su pleno derecho actúan para proteger, defender y restituir nuestros derechos territoriales. Nuestras autoridades y lideres indígenas son señalados por gobierno nacional como terroristas, por el hecho que nos oponemos a una represa hidroeléctrica, al establecimiento de cultivos extensivos destinados a la producción de agro combustibles, a las exploraciones y explotaciones petroleras o la explotación de minas en nuestros territorios ancestrales y de resguardo, proyectos que afectan nuestra integridad cultural.

23. Por la burla reiterada a la aplicación integral del derecho a la consulta previa, libre e informada como un proceso que debe surtirse desde antes de la toma de decisiones administrativas o legislativas que afecten directamente a los pueblos indígenas, durante todo el tiempo de ejecución de obras públicas, programas, proyectos, agricultura de plantación, prospección, exploración y explotación de recursos renovables y no renovables en los territorios y resguardos de los pueblos indígenas y garantizar el pago de los daños y perjuicios culturales, morales y materiales, así como, la participación de los pueblos y comunidades correspondientes en los beneficios que se deriven de las actividades resultantes, para garantizar la pervivencia y el mejoramiento de las condiciones de vida de los pueblos indígenas. Todo lo cual debe hacerse de manera participativa y concertada con sus autoridades.

24. Por su incapacidad para garantizar y proteger nuestro derecho a realizar nuestros planes de vidas y estrategias de desarrollo propio.

25. Por la implementación de leyes inconstitucionales e inconsultas como las del TLC, Estatuto de Desarrollo Rural, Código Minero y el Acto Constitucional de Reforma al Régimen de transferencias entre otras.

26. Por el desmonte de derechos legales y el desconocimiento de los DDHH de los pueblos indígenas, para favorecer y garantizar la intervención en nuestros territorios de compañías trasnacionales y empresarios agroindustriales.

27. Por su negativa e incapacidad para cumplir los acuerdos suscritos con los pueblos, autoridades y organizaciones indígenas, sobre todo tratándose de mediadas de reparación o restitución de derechos por delitos de lesa humanidad o para atender nuestra tragedia humanitaria y crisis de derechos.

28. Por sus omisiones para garantizar nuestra soberanía alimentaria y el bienestar y futuro de nuestras generaciones.

29. Por la ausencia de una política publica para pueblos indígenas que proteja nuestros derechos humanos, especiales y colectivos, y garantice nuestra pervivencia.

30. Por sus omisiones y negativas a pagar la deuda histórica con los pueblos indígenas y evadir responsabilidades desde el entendido que debemos solucionar nuestros problemas de pervivencia y desarrollo con los recursos de transferencia.

31. Por su negativa y los obstáculos interpuestos para desarrollar la Constitución Política de 1991, sobre todo en el tema de las ETIS.

32. Por los obstáculos interpuestos para adecuar las instituciones a la Constitución Política de 1991. Las instituciones del Estado vigentes corresponden al diseño constitucional de 1886.

ORGANIZACIÓN NACIONAL INDIGENA DE COLOMBIA - ONIC.
Noviembre 2 del 2008. La María Piendamó - Cauca.

Fuente: Derechos Humanos de Colombia

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