MARTA VÁZQUEZ-REINA

Basadas en la idea originaria iniciada en Francia a finales del siglo XIX, las universidades populares son centros de formación destinados a adultos y jóvenes que desean ampliar y profundizar sus conocimientos en diversos campos, proporcionándoles, a través de una programación anual específica para cada centro, un variado itinerario formativo que incluye desde cursos y talleres de larga duración a actividades y ciclos culturales y lúdicos realizados de forma puntual.

En España, desde que en el año 1901 la Universidad de Oviedo creara la primera Universidad Popular a través de sus servicios de extensión universitaria, este proyecto de desarrollo cultural se ha ido extendiendo por toda la geografía española hasta formar, hoy en día, una red de más de 300 universidades populares presentes en 26 provincias y 12 comunidades autónomas, entre las que destacan sobre todo Castilla la Mancha, Extremadura y Andalucía. La dimensión institucional y social que han adquirido estos proyectos queda reflejada en las cifras de participación anual: más de 500.000 personas participantes en cursos, más de dos millones en actividades abiertas y cerca de 4.000 profesionales atendiendo sus programaciones.

Las universidades populares, la mayoría de ellas integradas en la Federación Española de Universidades Populares (FEUP), desarrollan su acción en distintos puntos de España, generalmente dependiendo directamente de los diferentes ayuntamientos, mancomunidades o asociaciones sin ánimo de lucro que se hacen cargo del proyecto. En cada una de ellas se organiza anualmente una programación distinta, adaptada a las necesidades locales, pero siempre con un objetivo común: facilitar el acceso de todas las personas a la educación y la formación.

Qué ofrecen

Personas adultas, jóvenes a partir de 16 años, mujeres, inmigrantes o sectores que se encuentran en algún tipo de situación de desventaja social como los drogodependientes son algunos de los grupos a los que se dirige la oferta formativa que programan anualmente las universidades populares, en las que pueden participar libremente de forma gratuita o abonando unas tarifas muy económicas.

Los itinerarios formativos son muy amplios y generalmente se estructuran en varios grupos:

Educación: en este grupo se incluyen todas aquellas actividades destinadas a quienes no han podido alcanzar los estudios o titulaciones deseadas y que a través de estos centros pueden prepararse para acceder a los estudios formales. Incluye desde cursos de alfabetización, preparación para la Enseñanza Secundaria Obligatoria o Bachillerato hasta la preparación para el acceso a la universidad para mayores de 25 años.

Formación: conforma la oferta de programas y acciones dirigidas a formar a los participantes en distintas disciplinas a través de talleres y cursos con una duración de un año académico un semestre o trimestre. Abarca temáticas como idiomas, informática, contabilidad, talleres literarios, fotografía, etc.

Formación para el empleo: destinado a los participantes desempleados que desean adquirir una formación específica que les facilite incorporarse al mercado laboral. Normalmente estas actividades son gratuitas.

Actividades culturales: el objetivo principal de las universidades populares se centra en el desarrollo cultural de sus participantes, por eso, entre sus actividades ocupan un lugar destacado las destinadas a favorecer este aspecto. Talleres de ocio y tiempo libre en diversas áreas como artes plásticas, música, artesanía, restauración, exposiciones y muestras culturales, excursiones o actividades deportivas forman parte de la oferta cultural de las universidades populares.

Fuente: Revista Consumer, 25/07/08