El Ministerio de Educación y el ICO conceden créditos a estudiantes de máster sin garantías ni avales

V. Valiño - Madrid
Ya se ha puesto en marcha el programa y en sólo cuatro días 658 universitarios se han apresurado a solicitar uno de los préstamos-renta que les ofrece el Ministerio de Educación y el Instituto de Crédito Oficial. Se trata de una fórmula inspirada en Estados Unidos: el Estado ayuda a los alumnos a seguir con sus estudios y luego, cuando empiezan a trabajar, ellos devuelven el dinero.
Pero para pedir la ayuda no serán necesarias garantías ni avales. Con un interés del cero por ciento, se pueden financiar hasta 22.800 euros, de los cuales un máximo de 6.000 corresponderán a gastos iniciales, a los que se sumarán 800 mensuales durante el tiempo que dure el máster (es decir, un máximo de 21 meses).
Los universitarios empezarán a pagar cuando superen los 22.000 euros de renta anual, nunca hasta los dos años después de haber solicitado el préstamo, con pagos trimestrales que no superarán el octavo de la deuda total. En cualquier caso, si no han conseguido devolver el dinero en 15 años desde la formalización del préstamo, la deuda se considerará extinguida y la asumirá el Estado.
El único requisito para solicitar el préstamo consiste en justificar la matriculación en el máster. «No vamos a controlar qué hace el estudiante con ese dinero, sólo vamos a controlar que está estudiando un máster para el que ha pedido ese préstamo y, una vez que lo termine, lo tiene que devolver», precisó ayer el secretario de Estado de Universidades e Investigación, Miguel Ángel Quintanilla.
El objetivo es que puedan matricularse y estudiar y comprobar que van a emplear el crédito con ese fin: «Si no lo usan para eso y nos consta (...) habrá que reclamar responsabilidades», dijo el secretario de Estado, informa Efe.
Quintanilla señaló que se controla si el estudiante «cumple» con el máster igual que se comprueba en cualquier carrera universitaria si asiste o no a clase, con la inspección, los servicios del Ministerio y de la propia Universidad.
Por su parte, el presidente del ICO, Aurelio Martínez, destacó que se trata de una «facilidad financiera» cuyo único requisito es que se esté matriculado, algo que se confirma con el pago a la universidad, como condición para seguir percibiendo mensualmente las cantidades. «A partir de ahí, los controles son muy complicados... asiste o no asiste a clase, allá cada cual, eso lo vemos en los cursos normales todos los años, y eso está en la propia responsabilidad de cada uno», señaló.
Con los 50 millones de euros presupuestados en 2007, el Ministerio cree que podrá atender 6.000 solicitudes este año. Quintanilla calculó que la mitad de los 10.000 o 15.000 matriculados en un máster oficial podrían pedir el crédito y que, en caso necesario, se pediría una «ampliación» de crédito al Gobierno para atender todas las solicitudes.
Quintanilla coincidió con el presidente del ICO en que el sistema favorecerá la movilidad de estudiantes y la competitividad y excelencia de las universidades.
Se trata de una medida dirigida al estudiante como individuo con autonomía, responsabilidad y capacidad para tomar decisiones sobre su vida, que asume un riesgo asistido por el Estado, al margen de las condiciones socio-económicas de su familia, porque es una inversión en conocimiento por el bien de todo el país, según Quintanilla.