La exigencia de esta notable inversión, que sorprendió ayer al presidente, Blas Mezquita, y que sitúa a la empresa ante un nuevo problema, tiene como objetivo completar la mejora de la calidad de las aguas del Saja-Besaya. Se une al gasto de 44 millones de euros ya realizado por Sniace en la planta de blanqueo de celulosa y los reactores biológicos.
«Sniace está en un proceso de adaptación, ha andado la mitad del camino y ha mejorado notablemente su control de los vertidos al río; ha hecho lo más urgente, pero aún queda mucho por hacer», explicó ayer el nuevo consejero de Medio Ambiente, quien resumió en una frase la nueva política del Gobierno: «Sólo sobrevivirán las empresas sostenibles que respeten el medio ambiente».
El departamento que dirige Martín, quien compareció para revisar la situación ambiental de la comarca del Besaya, comenzará por esta cuenca, la más castigada por la contaminación industrial, aplicando estos nuevos requisitos medioambientales. En el caso de Sniace, han surgido de los análisis del agua del Saja-Besaya que ha hecho la Universidad de Cantabria. «Sniace ha podido llegar al año 2007 en esta situación, sin modernizarse, en parte por los vaivenes políticos y la falta de firmeza, situación con la que pretendemos acabar», añadió.
En este sentido, y reconociendo el importante esfuerzo inversor que ya ha realizado esta empresa, Martín explicó que Sniace «puede cumplir con estos nuevos requisitos, porque existe tecnología para que lo haga». Para ello, la empresa tendrá de plazo, para presentar el plan de adaptación, hasta el próximo mes de octubre y, posteriormente seis meses (hasta abril de 2008) para desarrollarlo. El consejero instó al Consejo de Sniace, a quien se le comunicó ayer mismo la exigencia de mejora medioambiental establecida por el Gobierno de Cantabria, a que «muestre su voluntad» de cumplir con todos los requisitos. «Si el Consejo de Sniace hace económicamente viable nuestra propuesta y la ejecuta, demostrará que tiene verdadera intención de quedarse en Cantabria», concluyó Martín.


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