OLALLA CERNUDA

MADRID.- Más de 6,4 millones de toneladas de basura acaban en el mar cada año, de los que entre el 60 y el 80% son plásticos. Dentro de la campaña 'Recuperemos el Mediterráneo', la organización ecologista Greenpeace ha presentado un informe, elaborado por científicos en los últimos meses, que señala que el 70% de la basura se encuentra en los fondos marinos, lo que pone en peligro a multitud de especies, entre ellas tortugas, cetáceos o focas.
Desde el 'Rainbow Warrior', que tras su paso por Almería e Ibiza ha recalado ahora en Barcelona para seguir con la campaña en favor del Mediterráneo, Mario Rodríguez, director de campañas de Greenpeace, manifestó que "si algo está claro es que estamos ahogando el mar en plásticos. Aunque se aumenten los gastos en limpieza de playas y fondos marinos, la basura vuelve con insistencia. Por ello, es preciso abordar el problema desde su origen y afrontar un cambio cultural que nos haga asumir que el mar no es un vertedero".
El Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente, el PNUMA, estimaba en 2005 que existían hasta 13.000 fragmentos de plástico por kilómetro cuadrado en los océanos, pero los datos recopilados ahora por Greenpeace certifican que la zona con mayor presencia de estos residuos es el Mediterráneo noroccidental (las zonas cercanas a las costas de España, Francia e Italia), donde en los fondos hay hasta 1.935 unidades de plástico por kilómetro cuadrado.
Según el estudio, se estima que alrededor del 80% de la basura marina se origina en tierra firme, mientras que el resto procede de fuentes situadas en el océano. Envoltorios de comida y bebida, cigarrillos, juguetes de playa, preservativos, jeringuillas, sedales, redes de pesca, cebos o bolsas de plástico son algunos de los 'invasores' que se encuentran por todas partes, según denuncia el estudio de Greenpeace.
Los impactos de estos vertidos son diversos, y van desde el emmallamiento de animales marinos tales como tortugas, cetáceos y focas, la ingestión de plásticos, o la introducción de especies invasoras, que llegan "a bordo" de los mismos. La bibliografía del informe registra 267 especies marinas distintas afectadas por estos plásticos, algunas de ellas en peligro de extinción.
Sólo en un estudio realizado en el Mediterráneo español se detectó que el 75% de los individuos analizados de la amenazada tortuga boba presentaban ingestión por plásticos. La ingestión de estas basuras puede bloquear el tracto digestivo e impedir que los animales se alimenten correctamente hasta provocar su muerte.
"La contaminación por basuras está empeorando la situación de especies que se encuentran ya críticamente amenazadas. Entre la sobrepesca, la pérdida de espacios costeros, la contaminación y los impactos del cambio climático, que se prevén especialmente severos en la región, el mar Mediterráneo se está vaciando cada vez más", señaló Sebastián Losada, responsable de la campaña de océanos de Greenpeace.
En las últimas décadas la cantidad de plásticos y de materiales sintéticos producidos ha aumentado considerablemente. Las propiedades que han proporcionado éxito a estos materiales, como su resistencia y el elevado tiempo necesario para su degradación, implican también que cuando son vertidos al medioambiente su presencia se prolonga durante décadas, causando un tipo de contaminación muy persistente.

Fuente: El Mundo, 16/7/07

Comentario

Soy de un sitio costero, aunque actualmente no viva ahí. Desde pequeña era de lo más habitual encontrarte de todo cuando te bañabas en el mar, y por qué? - Porque la gente utilizaba el mar como si fuese un basurero, porque no existían depuradoras que reciclasen el agua antes de devolverlo al mar, porque se pensaba que el planeta existiría siempre. Desarrollo económico a todo trapo...

Qué ha cambiado ahora? Que ya no consideramos que el planeta tierra aguante todo lo que arrojamos a él, que el mundo es perecedero y al paso que vamos más perecedero será si no tomamos medidas consecuentes. Y nadie quiere volver a las cavernas, pero sí toca ser más responsable con lo que uno es y hace.

No se trata de que las leyes vengan desde arriba, en forma de prohibiciones y costes económicos, se trata de que cada uno de forma personal comience a ser más consciente de lo que está ocurriendo. Reciclar es importante, pero no es un máximo, es un mínimo, hay más cosas por hacer. Especialmente porque todos estamos en el mismo barco, llamado planeta tierra y a todos nos interesa que esto sea un buen lugar para vivir.

Así que si en verano vas a la playita, cuídala. No tires nada a la arena y mucho menos al mar. Sí, hay limpieza de playa, pero al igual que no tiras nada al suelo aunqueexistan barrenderos en el medio urbano, no lo hagas en la playa. Los buenos hábitos no descansan en verano, sino que se mantienen y potencian.