La mayoría de las bombillas que se utilizan en los hogares de la Unión Europea pierden más del 90% de la electricidad en forma de calor. La Unión Europea debería establecer estándares que garantizaran que las bombillas que existen en el mercado sean eficientes, modernas y respetuosas con el clima.
Sólo con sustituir en la UE la antigua tecnología de iluminación por
nueva, se podrían cerrar 25 centrales de energía de tamaño medio, que supondrían una reducción anual de 20 millones de toneladas de CO2.
ACTÚA!, pide a los miembros españoles del Parlamento Europeo que apoyen la Declaración para prohibir bombillas incandescentes.


Hace unas semanas leí un artículo en que Australia se convertía en el primer país en declarar, por ley, ilegales a las bombillas incandescentes. Unos días más tarde, protestando por esa noticia, me enteré que Cuba y otros países sudamericanos ya lo habían hecho antes.
O sea, que vamos algo atrasadillos.