El tema de los llamados matrimonios mixtos fue objeto de análisis en el VIII Congreso sobre Inmigración organizado por la Asociación Sociocultural y de Cooperación al Desarrollo por Colombia e Iberoamérica (Aculco), que esta vez eligió como lema una pregunta: «¿Es posible una España mestiza?». Un interrogante de respuesta difícil, entre otras cosas porque el discurso integrador y la realidad avanzan a su propio ritmo y, como señaló Calvo Buezas, «tenemos muy buenas leyes, pero las cumplimos muy mal». El mestizaje, remachó, es algo mucho más complejo que el simple «soy español o española de papeles».
Vivencias de mestizaje
Sobre ese telón de fondo, que desborda el marco español y abarca cada vez más a todo el ámbito europeo, los testimonios aportaron un interesante mosaico de vivencias de mestizaje. Empezando por la perspectiva filial de la joven Leticia Flórez, que confiesa sentirse «un poco de todas partes» como resultado de su peripecia vital (boliviana de nacimiento e hija adoptiva de francesa y español) y de su compromiso investigador de socióloga: prepara su doctorado con un trabajo sobre la integración de hijos de inmigrantes, cuando no hace tanto que «éramos muy pocos de color, y nos miraban un poco raro». Valentín Cárcamo, salvadoreño casado con una española con la que tiene dos hijos, ve clarísimo su autorretrato: «Yo soy mestizo». Como hijo de madre india y padre negro, como marido de mujer blanca, subraya que «la diversidad ya existe, aunque hay personas que se niegan a reconocer lo evidente».
Dora Aguirre, de la Asociación Rumiñahui Hispano-Ecuatoriana, insiste en la importancia de ese «mestizaje biológico», confirmado por el Instituto de Política Familiar en su reciente informe 'Evolución de la Familia 2006', que cifra en el 14,24% los matrimonios registrados el año anterior en España en los que al menos uno de los cónyuges era extranjero.
De esos 29.783 matrimonios, en 22.294 había un cónyuge español, mientras en 7.160 los dos miembros de la pareja eran extranjeros. Entre las personas españolas casadas con gente de otra nacionalidad, las mujeres registraban una mayoría amplia (61%) respecto a los hombres (39%). En cuanto a sus cónyuges, ellas se emparejan principalmente con americanos (8.319), muy por delante de los europeos (3.912), africanos (1.024) y asiáticos (289); en el caso de los hombres, el origen de su cónyuge extranjera no registra un predominio tan claro, aunque las americanas y europeas (3.357 y 3.030 respectivamente) destacan sobre las africanas (1.907) y aún más sobre las asiáticas (318).


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