«No sabemos cómo eran los océanos en el pasado, pero desgraciadamente sí sabemos cómo serán en el futuro si no se hace nada para remediarlo». Así lo ha expresado el prestigioso oceanógrafo Jeremy Jackson, investigador de la Scripps Institution of Oceanography y del Instituto Smithsonian de Investigaciónes Tropicales, quien ha pasado por Madrid para recoger el Premio a la Investigación en Biología de la Conservación, que otorga la Fundación BBVA, en reconocimiento de sus destacadas contribuciones al conocimiento de la actividad humana sobre los ecosistemas marinos.

FUENTE | ABC Periódico Electrónico S.A.

Y es que Jackson lo tiene claro: «El mayor problema al que se enfrentan los océanos no es la sobrepesca, la contaminación o el cambio climático, sino la humanidad». La misma que tiene la capacidad para revertir el cambio; en palabras de Jackson, «reensamblar la Naturaleza». «El problema es si queremos hacerlo o no, porque científicamente podemos», si bien no deja de ser una ardua tarea. La causa y la solución, por tanto, van de la mano, pero Jackson no se muestra esperanzado en que la humanidad «deje de ser consumidora y pase a ser ciudadanos del mundo y el futuro».

«LA TRAGEDIA DE LOS COMUNES»

Una idea que apoyó el profesor de Ecología, Juan Carlos Castilla, de la Pontificia Universidad Católica de Chile, y que recibió el premio «ex aequo» con Jackson. En su opinión, lo que ha ocurrido con el mar es como «la tragedia de los Comunes» -una especie de parábola que popularizó el biólogo Garrett Hardin- pues sufren las consecuencias de pertenecernos a todos, como el aire. Por eso está llevando a cabo en Chile un pionero proyecto de transferencia de derechos de propiedad a los pescadores, que de esa forma están manejando sosteniblemente los recursos.

Un futuro, el del mar, que pasa por señales alarmantes. Entre las cosas que ha hecho el hombre baste decir que el área del fondo marino arrasada por la pesca de arrastre es comparable a la superficie forestal talada por el hombre a lo largo de la historia. Cada año, se capturan en los océanos 93 millones de toneladas de peces, moluscos y cefalópodos, toda vez que «casi todos los grandes peces (el 90 por ciento) ya han desaparecido, aunque la industria lo niegue», indicó Jackson.

El oceanógrafo alerta de que los mares están sufriendo una degradación extrema, hasta el punto de que nos enfrentamos al «inminente colapso de los ecosistemas marinos y de los beneficios que proporcionan a la humanidad».

Del resto se encargará el cambio climático que, según este investigador, está estratificando el océano: el agua superficial caliente es más ligera y no se mezcla con el agua profunda. Si continúa la estratificación se podría interrumpir el flujo de oxígeno a aguas profundas. Jackson recuerda que la última vez que esto ocurrió a una escala global fue hace 250 millones de años, causando la extinción del 95 por ciento de las especies del planeta. Y hay que tener en cuenta que sólo el 2 por ciento de las especies conocidas son marinas y a la velocidad actual de descripción de especies se necesitarán de 250 a 1.000 años para finalizar el inventario marino.

Los Príncipes de Asturias entregaron los premios de la Fundación BBVA a la Conservación de la Biodiversidad, además, a Macià Blázquez, presidente del Grupo Balear de Ornitología y Defensa de la Naturaleza; a Marco Vinicio Cerezo, de la ONG guatemalteca Fundaeco por su trabajo en el corredor mesoamericano, y al escritor y naturalista Joaquín Araújo.

Autor: Araceli Acosta

Fuente: Noticias MI+D, 12/4/07