Miguel Carbonell - Madrid
El calentamiento global creará un escenario climático radicalmente distinto al actual para fines de siglo, llevando a la extinción a numerosas especies al desaparecer sus hábitats y ser incapaces de adaptarse a los que les sustituirán. Según las predicciones realizadas por un equipo de geógrafos, climatólogos y botánicos estadounidenses, la rapidez con que cambiarán los climas y la fragmentación de los ecosistemas pondrán las cosas muy difíciles a animales y vegetales.
El estudio, desarrollado en el Centro de Investigación Climática de la Universidad de Wisconsin, pone de manifiesto la fragilidad de las áreas montañosas tropicales y de los bordes continentales que dan a los polos. Las regiones más amenazadas son los Andes peruanos y colombianos, Centroamérica, el Rift africano, Zambia y Angola; el extremo sur de África, el sureste australiano, el Himalaya, Indonesia, Filipinas y algunas regiones circumpolares del Ártico.
El trabajo se basa en los niveles de emisiones calculados por el Panel Internacional sobre el Cambio Climático, que prevé unas concentraciones de dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera de entre 540 y 970 partes por millón para finales de siglo, es decir, entre un 140 y un 263 por ciento de los niveles registrados en el año 2000. La concentración de CO2 atmosférico actual ya supera los registros geológicos de los últimos 650.000 años.
«El escenario con que nos encontramos no tiene precedentes desde el punto de vista geológico», asegura John Williams, del departamento de Geografía del citado centro educativo y director del estudio. La redistribución del clima afectará de forma directa a las especies endémicas, sobre todo a las que viven en zonas de montaña tropical o subtropical. «Si los climas desaparecen, sus especies también lo harán, y los ecosistemas asociados se fragmentarán o se perderán para siempre», asegura Williams en un artículo publicado en la revista «PNAS».
Según el modelo de redistribución vegetal utilizado en el informe, entre un 56 y un 100 por cien de la superficie de la Tierra verá amenazados sus ecosistemas. Las especies tropicales serán más sensibles, dado que no están adaptadas a grandes variaciones de temperatura día-noche o entre estaciones.
Por el otro lado, nuevos escenarios climáticos surgirán por doquier, aunque muchas de las especies amenazadas no tendrán la oportunidad de sobrevivir en ellos, porque estarán demasiado lejos. Los nuevos climas se concentrarán en las selvas amazónica e indonesia, el este de África, el suroeste de Norteamérica, India o el suerte asiático, entre otros. «La acción humana será aquí importante, pero nada infalible», advierten los investigadores en cuanto a un posible esfuerzo por salvarlas de la extinción.
Durante el siglo XX, el aumento de las temperaturas significó un desplazamiento de los hábitats y sus especies asociadas hacia los polos a una velocidad media de 6,1 kilómetros por década.


Fuente: La Razón, 27/3/07