En estas balsas, cercanas a la localidad de Huelva, se vertieron miles de toneladas altamente contaminadas radiactivamente por Cesio-137 procedentes del accidente de la planta de Acerinox en 1998. Según datos del Consejo de Seguridad Nuclear español, la zona presenta niveles de radiactividad de más de 3.500 veces los permitidos por la legislación.
Al vertido anual de 2,5 millones de toneladas de fosfoyesos a escasos 500 metros de la ciudad de Huelva, se suma el vertido de ácidos débiles, residuos tóxicos y peligrosos cargados de metales pesados (arsénico, cadmio, plomo...) y de naturaleza radiactiva, que han sido transportados y arrojados ilegalmente tanto a las balsas de fosfoyesos como a las Minas de Riotinto desde el año 1987. Según la organización, estos residuos "son vertidos de forma descontrolada en los tramos altos de los cauces de los ríos Tinto y Odiel", hecho este comprobado y documentado recientemente por Greenpeace.
Según la organización, "es inadmisible el riesgo al que se está sometiendo a la ciudadanía", cuando este asunto debería ser prioritario para las Administraciones responsables. "La Junta de Andalucía no sólo hace caso omiso a estudios que alertan sobre la problemática ambiental y su relación con las afecciones a la salud, sino que tiene una actitud totalmente permisiva con las empresas contaminantes", denuncian.
Para que tuviera conocimiento de la situación, Greenpeace ha llevado a la zona al europarlamentario español David Hammerstein, encargado de tramitar las denuncias de los ciudadanos por el incumplimiento de la normativa comunitaria. El siguiente paso de Greenpeace será elevar formalmente una petición al Comité para que revisen la vulneración de las Directivas sobre radiaciones ionizantes, gestión de residuos tóxicos y peligrosos y protección de las aguas.
En marzo de 2005, el barco 'Artic Sunrise', de Greenpeace, recaló en Huelva para denunciar "la grave situación sanitaria y ambiental que la ría sufre desde hace décadas". Desde entonces desde la organización no han dejado de presionar a las administraciones para que tomen medidas sobre las balsas, a las que exigen "que restauren la catástrofe medioambiental producida por las 120 millones de toneladas de fosfoyesos vertidos por las empresas Fertiberia y Foret en las marismas del Tinto".
Sin embargo, y según denuncia Greenpeace, "a día de hoy las Consejerías de Salud y Medio Ambiente todavía no han tomado ninguna medida" para solucionar el problema. De hecho, la Consejería de Salud atribuye la alta incidencia de cáncer en Huelva (la más alta de España) "a los malos hábitos de los onubenses", y en concreto, "al tabaquismo y al intenso tráfico rodado".
Fuente: El Mundo, 19/3/07


Esta situacion es preocupante, pero estamos tan metidos en nuestras vidas q poco nos interesa o tal vez, las personas que vivimos en esta ciudad no somos conscientes de cuanto nos puede afectar esta situacion, informar sobre esta amenaza es vital, no debemos dejar que esto siga ocurriendo, la gente debe darse cuenta de que estamos cabando nuestra propia tumba.
Hola Alison!
Bienvenida :), vuelve cuando quieras.
Tienes razón, a veces entre el trabajo y la prisa olvidamos que formamos parte de la comunidad. Pero no sólo hemos de informarnos también actuar, es el momento para hacerlo y cambiar el rumbo de la historia.
Besos!