Tras el alto el fuego, la ONU envió al Sahara Occidental, tanto a los territorios liberados por el Frente Polisario como a los invadidos y ocupados por Maruecos, a la MINURSO (Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum en el Sahara Occidental). Como su nombre indica, el cometido era el de asegurar que se fueran creando las condiciones de posibilidad -respeto a las reglas del alto el fuego y la confección del necesario censo-, conducentes a que el pueblo saharaui expresara, mediante referéndum, su voluntad, que es inequívocamente de independencia.
Han transcurrido 16 años y Marruecos ha impedido con contundencia que la MINURSO cumpla su misión. Para ello ha contado con la colaboración entusiasta del gobierno francés y la inhibición vergonzosa y vergonzante de los gobiernos de España. Y así hasta la rendición de la ONU, confesada por su Secretario General en el mes de abril de 2006, impotente ante la voracidad marroquí, la prepotencia francesay la cobardía española.
Las Comisiones de Naciones Unidas, trasladadas a los campos de refugiados saharauis en Tinduf (Argelia), con el mandato de supervisar la confección del censo, ya hace muchos años que se retiraron sin que al censo se le hubiera dado la última puntada. Pero la MINURSO sigue presente. Y como se ha quedado sin cometido, de vez en cuando se dedica a provocar, tanto por acción -en los territorios liberados- como por omisión -en el Sahara ocupado-. Sobre todo si debajo del casco azul lleva el uniforme un descerebrado soldado francés. Es lo que ocurrió el pasado día 27 de febrero durante los actos de celebracion del 31 aniversario de la proclamación de la RASD (República Árabe Saharaui Democrática), que tuvieron lugar en Tifariti, en los teritorios liberados por el Frente Polisario, lugar próximo al muro levantado por Marruecos y extendido a lo largo de más de 2.500 kilómetros. Tras los discursos obligados, se procedió a la explosión controlada de más de 3.000 minas antipersonales, en cumplimiento de los acuerdos de Otawa, a los que se adhirió una ONG saharaui interesada en la multitud de víctimas de las minas. Un soldado francés de la MINURSO, acompañado por otro egipcio se paseó entre las muchas delegaciones invitadas, venidas de todos los continentes -estaba también la de Cantabria-, luciendo una pegatina en la que estaba escrito: «Sahara marroquí». Fue increpado en primera instancia por una mujer saharaui, y después por un militar del Frente Polisario que arrancó la pegatina de aquel disfraz, más de guerra que de paz. Que entre los componentes de la MINURSO figuren soldados franceses, que suelen revelarse como fieles servidores de los intereses marroquíes, con seguridad a sugerencia del gobierno francés, es un despropósito que en su momento consintió el Prente Polisario, pero que en cualquier caso no debería ni siquiera haber sido propuesto por la ONU en aras de la conveniente y necesaria neutralidad que conlleva toda misión de paz.
Este incidente, aparentemente anecdótico, pero con un alto grado de provocación, se eleva a categoría en el Sahara ocupado por Marruecos. En el mes de junio de 2006, el Secretario General de la ONU envió a las ciudades saharauis a un observador con el fin de que informara sobre el grado de violación de los derechos humanos por parte de las fuerzas brutas marroquíes, que cada día intensifican las persecuciones, los saqueos a domicilios, las torturas, los encarcelamientos, las desapariciones, barbaridades de las que son víctimas los saharauis que se manifiestan en las calles de El Aaiún, Smara, Dajla, Ausserd, etc, quienes sin más arma que su bandera reclaman su justo, legítimo y legal derecho ala independencia, que supone el disfrute de los recursos de su tierra, criminalmente expoliados por el invasor.
Pues bien, tras el informe emitido por el comisionado, el Consejo de Seguridad debatió la posibilidad de que fuera la MINURSO la encargada de velar por el respeto de los derechos humanos de los saharauis. Pero Francia lo impidió con su voto negativo y la amenaza de hacer valer su derecho de veto. Pero, ¿tanto atentado contra los derechos humanos de los saharauis no es una violación de las condiciones propias de un alto el fuego? ¿y no son esas condiciones las que justificaron la presencia de la MINURSO, que debía velar por su respeto? Y si no lo hace, ¿qué pinta la MINURSO en el Sahara Occidental? ¿No sería más esclarecedor y menos cínico que fuera directamente el ejército francés el que, al servicio del rey de Marruecos, sustituyera a la MINURSO, quizá con el auxilio de algún mercenario español de fácil conformar, como su gobierno? ¿Tanto atentado contra los derechos humanos de los saharauis no es una violación de las condiciones propias de un alto el fuego? ¿y no son esas condiciones las que justificaron la presencia del MINURSO, que debía velar por su respeto? ¿Qué pinta entonces el MINURSO en el Sahara Occidental?


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