Asesina a su esposa por interponerse en una pelea entre él y el hijo de ambos

ANA MARTÍNEZ - PONTEVEDRA
 
«Estamos aterrados, espantados y alarmados con lo que ha pasado, porque era un matrimonio muy conocido que nunca ha dado que hablar». Los que así se expresan son vecinos de M. C. F. T., una mujer de 50 años que pereció tras haber sido apuñalada, convirtiéndose en la sexta víctima mortal por violencia de género en España en lo que va de año, y la primera en Galicia. No habían dado que hablar, pero el individuo había sido detenido en 2004 por agredir a su esposa, según fuentes de la investigación. Ella no le denunció, pese a todo.
 
La Guardia Civil recibió una llamada telefónica a las 23:30 horas del sábado en la que se alertaba de un altercado en una vivienda particular de la parroquia de Nantes, ubicada en el término municipal de Meaño y limítrofe con San Ginés, ambas localidades de la provincia de Pontevedra.
 
Benito Paz volvió a su casa bebido y discutió con su esposa. Su hijo medió para defender a la madre y entonces él cogió un cuchillo de cocina e intentó clavárselo al joven. Al interponerse su mujer para evitarlo recibió la puñalada de lleno en el pecho, informa Efe.
 
Los agentes se personaron enseguida en este domicilio, en el que hallaron a la víctima tendida en la cama, todavía con vida, y tapándose una herida de arma blanca en el costado izquierdo, que le había causado su marido con un cuchillo de cocina. Inmediatamente fue trasladada en una ambulancia del 061, en estado grave, al Hospital Montecelo, donde ingresó en la UCI y falleció la mañana de ayer, al afectarle la puñalada a órganos vitales.
 
El autor de la agresión, Benito Paz P., de 48 años, fue detenido en la pequeña casa en la que residía con su pareja y, tras prestar declaración, ayer estaba previsto que pasase a disposición del Juzgado de instrucción número 2 de Cambados, que es el encargado de instruir el caso.
 
Natural de Caleiro (Arosa), Benito Paz es mariscador de profesión y pertenece a la cofradía de Vilanova. La patrona mayor en funciones de la entidad pesquera, Evangelina Lago, lo conoce personalmente. «Conversábamos a diario», declaró a Ep, «por lo que ahora mismo estamos muy sorprendidos, afectados y asustados con lo ocurrido, porque «Chono» (el nombre con el que popularmente todos lo conocen) es una persona afable, atenta, querida y apreciada, que no tenía nunca problemas con nadie».
Indicó que su único defecto es la bebida. «Bebía, sí, pero ni era violento ni hacía daño a nadie; todo lo contrario, era un hombre agradable e interesado por el trabajo; si iba al mar, me llamaba muchas veces para interesarse por las zonas en las que trabajaba», comentó, para añadir que «todos tenían una relación con él de lo más normal y corriente, sin ningún tipo de circunstancia anómala».
 
Altercados por la bebida
 
Esta misma versión fue corroborada por agentes de la Policía Local de Meaño, que comentaron que tanto ellos como sus dos hijos «eran muy tranquilos, pacíficos y estaban muy bien relacionados». Los funcionarios puntualizaron que nunca antes habían protagonizado episodios de violencia (que trascendieran). «Vivían en una zona muy pequeña, en la que todos nos conocemos, y lo hacían como cualquier otra familia, de lo más normal». Según fuentes del caso, en cambio, el agresor había sido controlado por funcionarios policilaes en diez ocasiones en relación con sus problemas de alcohol.
 
El vicepresidente de la Xunta, el nacionalista Anxo Quintana, mostró su repulsa por el crimen e informó de que se mantiene en contacto con las instituciones implicadas.
 
Fuente: ABC, 6/2/07