Mario Vallejo / Soria

En noviembre un foro dentro del centro social okupado Miles de Viviendas en Barcelona presentaba la nueva Universitat Pirata. En enero empiezan nuevos cursos.

Universitat Pirata“Mientras todas las formas de conocimiento se privatizan y el acceso a ellas se elitiza, la Universitat Pirata abre sus puertas”. Así se presentaba en noviembre la Universitat Pirata de Barcelona, un proyecto que surge de una necesidad casi vital. “Nos dimos cuenta de que el acto de okupar nos había transformado la vida, pero queríamos saber más”, relata uno de los impulsores de la iniciativa, Vicente Escolar. La militancia les sirvió para aprender “la fuerza que da la acción colectiva”. “Pero necesitábamos ir más allá”, continúa Escolar. En Miles de Viviendas pretenden dar un enfoque nuevo a su activismo, “sin abandonar las movilizaciones”. La Universitat Pirata está abierta a todas las personas y, como dice su web (universitatpirata.org), a “todo tipo de conocimientos no catalogados, raros, que no se pueden encontrar en ninguna universidad oficial”. Precisamente de ella han desertado dos profesores para enrolarse en este barco, con ancla en el barrio de La Barceloneta (paseo Juan de Borbón, 11), comenta Escolar.

Ese peculiar currículo empieza por el seminario de Instinto Precario y Prácticas Piratas. En él 12 personas se han lanzado al abordaje (empezando por la historia de la piratería), entre ellas el propio Escolar, para quien “enseñar es también querer aprender”. Y quien comparta esa inquietud, hasta enero tiene abierta la matrícula para los bloques ya en marcha, cuyo horario se puede consultar en internet. Las máquinas, incluida la humana, son también objeto de estudio y experimentación en este campus que se extiende por toda la ciudad. Un grupo trabaja con tecnología para “crear interferencias en el espacio público tomado”, y otro con el propio cuerpo en el entorno urbano, “como cuestionamiento del uso y funciones preestablecidas de los dos”. Un poco más lejos, en otro taller, se hace Agroecología. Con vocación creativa, también se está preparando un seminario sobre Artivismo y comunidad.

Otro más específico, titulado Les parets parlen (Las paredes hablan), se va a dedicar a los graffitis. Las materias así presentadas pueden parecer que privilegian lo lúdico, pero esta universidad mezcla la experimentación con “estilos más tradicionales de educación”. Por ejemplo, los estudiantes de Instinto Precario y Prácticas Piraras cuentan con un espacio virtual. Otro curso en proyecto es Jugar para ganar, pensado como un grupo de investigación sobre las estrategias de las grandes corporaciones, y en el que se planteará su eventual aplicación en la transformación del entorno.

Otros son menos ambiciosos, al menos en su formulación, como el Unproductiv: Taller de nada. El saber no ocupa lugar, y cualquiera es bueno para llegar a él: “el pasillo y el bar los utilizamos mucho”, asegura Escolar, quien apunta otra máxima clásica para el frontispicio de la Pirata: Nosce te ipsum. “Partimos la investigación desde nuestras propias vidas para ver cómo podemos intervenir en la sociedad”. Así que esa reflexión también repara en su experiencia reivindicativa, los MayDay, en el rechazo a las leyes de extranjería, o en el frente inmobiliario. Pero ahora en este colectivo quieren “no ir todo el rato por detrás”. Se trata de dar un paso atrás para luego avanzar dos”, zanja Vicente Escolar.

Entretanto, la proclama en las calles es: “no vas a tener casa en tu puta vida, ni vida en tu puta casa. Piratea la vida”. Bienvenidos a la universidad de la vida... ¡pirata!

Fuente: Diagonal n· 45