Estaciones de servicio para recargar las pilas de los vehículos eléctricos, tierras donde cultivar cereales que generan energía y edificios capaces de absorber el sol serán parte del paisaje de España en un futuro más o menos cercano. Son algunas de las ideas que figuran en los proyectos calificados por el Ministerio de Educación y Ciencia como singulares y estratégicos y que a medio plazo serán desarrollados por distintas empresas, organismos públicos de investigación y universidades.

FUENTE | Cinco Días

Parte de su financiación procederá del Estado, que ha previsto una partida de 139 millones para el año que viene dirigida a este tipo de investigaciones para mejorar el medio ambiente.

Hoy en día, el 80% de la energía que consume España es importada; y una cantidad similar de esa energía proviene de combustibles fósiles. Por eso, uno de estos proyectos es sobre secuestro y almacenamiento de CO2 (dióxido de carbono), y pretende desarrollar tecnología para producir energía con la menor cantidad posible de CO2, principal causante de los gases de efecto invernadero.

Actualmente, la energía se genera principalmente a partir del carbón, el combustible que más CO2 produce. El proyecto se enmarca en la transición hacia un nuevo modelo de producción de energía a partir de fuentes renovables. Con un presupuesto total de 81 millones de euros, incluye tres líneas: captura de CO2 antes y después de la combustión -para que el dióxido de carbono no sea emitido a la atmósfera-, y una que lo quema con oxígeno, en lugar de hacerlo con gas, con el mismo objetivo de no contaminar.

A nivel estratégico, la iniciativa se relaciona con la futura formación de un mercado de dióxido de carbono y con alargar la vida del carbón, pero sin que éste emita los gases contaminantes que emite en la actualidad. La empresa impulsora de la idea es Endesa.

La otra parte del proyecto, la referida al almacenamiento del CO2, incluye un estudio geológico para encontrar sitios donde poder inyectar el gas, como minas de carbón y yacimientos marinos.

Otra de las ideas que co-financiará el Estado 'pretende desarrollar la producción de cultivos energéticos en condiciones reales y llevarlos a una etapa casi comercial', señala Juan Carrasco, director de la División de Energías Renovables de Ciemat.

Bajo el punto de vista energético, la utilización de la biomasa de este tipo de cultivos puede contribuir a mejorar a corto plazo la dependencia energética de España y el cumplimiento de los objetivos de reducción de gases de efecto invernadero, ya que la biomasa es una forma de energía que tiene un balance casi neutro respecto a la emisión de este tipo de gases.

Además, la producción de estos cultivos aparece como una alternativa sostenible y compatible con la agricultura tradicional. Pero su grado de desarrollo comercial es casi inexistente en el país, debido a la falta de competitividad en el mercado de materias primas agrícolas para la producción de biocarburantes, el escaso desarrollo técnico y los altos costes de producción de los cultivos energéticos para aplicaciones térmicas y eléctricas.

La calefacción doméstica es una de las aplicaciones posibles de este proyecto, que asciende a 80 millones de euros.

El objetivo principal del proyecto es claro: desarrollar tecnología española para la construcción de túneles subterráneos; la idea es llegar a fabricar una tuneladora modular, con piezas susceptibles de acoplar entre sí, para construir túneles de forma rectangular, más anchos y más bajos que los actuales, adaptados a las vías de tren y a las carreteras. 'Los españoles somos buenos usuarios de túneles, pero por lo general las tuneladoras que usamos se importan', señala Manuel Montes, subdirector general de Programas de Fomento de la Investigación Técnica Sectorial del Ministerio de Educación y Ciencia. El por qué del proyecto también es claro: las empresas de construcción españolas están ganando contratos en todo el mundo. La idea estratégica es que dichas compañías sean cada vez más autónomas y que mejoren su competitividad, al contar con tecnología propia, en este caso, con una tuneladora.

Es un proyecto pionero que busca lograr un ahorro energético en los edificios de oficina del orden del 80%, junto a una disminución de emisiones de CO2 a la atmósfera. Para ello, adecua la arquitectura bioclimática y de la energía solar de cinco edificios públicos simbólicos para lograr un acondicionamiento térmico, calefacción y refrigeración. Cada uno de estos edificios se denomina 'contenedor-demostrador de investigación', están localizados en zonas climáticas diferentes de España y utilizan técnicas de diseño especiales, con captadores solares. Los edificios servirán como laboratorios para investigar los pormenores científicos y tecnológicos aplicados a la energía solar en la edificación para desarrollar y comprobar técnicas de calefacción, refrigeración e iluminación. Cuatro de las más grandes empresas constructoras españolas forman parte del proyecto: Acciona, Dragados, FCC y OHL.

Según las previsiones de la Unión Europea, el hidrógeno será el sustituto de los actuales derivados del petróleo en 2050. Por eso, este proyecto, coordinado por Hynergreen, filial de Abengoa dedicada al hidrógeno y las pilas de combustible, desarrollará una planta prototipo de producción de hidrógeno basada en la tecnología solar y el agua, la tercera estación de servicio de hidrógeno renovable de España y el primer vehículo nacional eléctrico, limpio y ecológico, ya que el único residuo que emitirá a la atmósfera será el agua.

Autor: G. Barriviera

Fuente: MI+D, 19/12/06