En 1945, la Carta de las Naciones Unidas reconoció formalmente la existencia de las Organizaciones No Gubernamentales, surgidas en todo el mundo hacia el siglo XIX.

Su objetivo es impulsar la intervención social a través de proyectos de desarrollo y gracias al trabajo de más de un millón de voluntarios, que desempeñan su labor con carácter altruista.

Reguladas por un código de conducta, las ONG realizan cada año la memoria de sus actividades y cuentas económicas para facilitar el control externo y garantizar una política de transparencia en su gestión.

Creadas independientemente a los gobiernos, las ONG cuentan en su organización con asalariados y una gran mayoría de personas voluntarias, sin ánimo de lucro, que desempeñan su labor en los ámbitos de la cultura, ocio, educación, deporte, servicios sociales, aplicación de tratados internacionales y medio ambiente, entre otras cuestiones.

Con este término se conoce a las Organizaciones No Gubernamentales de Desarrollo. Un tipo de ONG que trabaja en la Solidaridad Internacional, la Acción Humanitaria y la Cooperación para el desarrollo, y que cuenta también, según la CONGDE, con el "respaldo de socios y colaboradores, un grado mínimo de estructura, independencia suficiente para fijar sus objetivos y estrategias de acción, recursos humanos y económicos que provienen de la solidaridad, donaciones privadas o trabajo voluntario, mecanismos transparentes y participativos en la elección de sus cargos, e igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres".

Todas estas condiciones han favorecido un importante crecimiento de la sensibilización social en los últimos años y han permitido a la cooperación española experimentar un desarrollo extraordinario gracias al aumento de los recursos destinados por parte de la Administración Pública central, autonómica y local. De hecho, un reciente estudio de la Coordinadora de ONG de Cooperación para el Desarrollo revela que el 86% de la población está "convencido" de la eficacia y capacidad de estas asociaciones para mejorar la vida de las poblaciones que atienden.

Fuente: Revista Consumer