El sector de la energía no deja nunca la primera línea informativa, aunque en este caso, no sea por sus continuos maridajes con el ladrillo, sino por el debate surgido estos días tras la aparición del borrador del nuevo real decreto sobre la retribución de las energías limpias. Un hecho muy reciente que se une a la progresiva preocupación medioambiental, social y económica del cambio climático, su reflejo en los compromisos derivados del protocolo de Kioto y el hecho de que la producción y el consumo de energía sean los principales responsables de las emisiones de gases de efecto invernadero.

FUENTE | ABC Periódico Electrónico S.A.

La situación, hasta el momento, es la siguiente. España, por razones de situación y de recursos naturales, presenta una partida muy importante en el negocio de las tres energías renovables más utilizadas del mundo -eólica, fotovoltaica y de biocarburantes- pero, sin embargo, avanza a un ritmo muy lento para un país desarrollado. «El futuro de nuestro país es bueno, pero todavía producimos menos de lo que deberíamos. El reto es enorme», explica Emilio Menéndez, profesor de la escuela de negocios EOI y de la Autónoma de Madrid. Tanto que las previsiones del Plan de Energías Renovables para 2010 estiman en un 12% el consumo de energía primaria que será abastecido por las energías renovables.

El hecho es que, aunque todavía estemos lejos de ese porcentaje, hasta ahora el desarrollo del sector se había visto favorecido en parte por las primas que reciben las empresas «limpias»: muy elevadas en eólica, bastante menores en fotovoltaica y casi inexistentes en biocarburantes. Unos porcentajes que, hasta la reciente aparición del borrador, iban en directa proporción a sus actuales rentabilidades. Y un panorama que el borrador ha venido a revolucionar con una posible bajada en dichas primas.

REACCIONES DEL SECTOR

Las contestaciones en el sector no se han hecho esperar. Según la Asociación de Productores de Energías Renovables (APPA) y la Asociación Empresarial Eólica (AEE), si se aprueba ese decreto, «se golpean las inversiones, se reduce la rentabilidad de las instalaciones y se hace inviables las inversiones futuras». Es más, añaden, «la nueva normativa incumple el marco legal de estabilidad vigente e impide el cumplimiento del Plan de Energías Renovables 2005-2010, aprobado por el Gobierno en agosto de 2005». «La menor rentabilidad de las instalaciones de generación paralizará los planes industriales de las comunidades autónomas y empujará a las empresas a marcharse a países con menos riesgo para desarrollar sus negocios», indican. «Resulta irónico que, mientras Europa liberaliza las tarifas eléctricas, las propuestas del Ministerio suponen expulsar a las tecnologías renovables de producción de electricidad del mercado», concluye el comunicado conjunto.

Lo que no es un borrador, sino un hecho, es que esas mismas primas habían colocado hasta el momento al tejido empresarial especializado en renovables de nuestro país en una de las primeras posiciones del mundo. «Sin duda, podemos decir que somos pioneros y nos encontramos a unos niveles muy elevados en producción con respecto el resto del mundo», apunta el profesor de Esade Robert Tornabell. «Y con grandes posibilidades de incrementarlos», añade el profesor de la escuela EOI y de la universidad Autónoma, Emilio Menéndez. Primas aparte, no hay más que echar un vistazo a nuestras empresas, algunas punta de lanza del sector no sólo en nuestro país, sino en el mundo entero.

LÍDER EN AEROGENERADORES

Hasta el punto de que Gamesa está entre las firmas de mayor peso en renovables «del planeta», remarca Tornabell. Efectivamente, especializada principalmente en energía eólica, la compañía se encuentra entre los primeros fabricantes de aerogeneradores del mundo, con una cuota de mercado del 13% en 2005, según datos de la compañía. De hecho, hasta septiembre de 2006, Gamesa ha instalado más de 8.800 MW de sus principales líneas de producto en 20 países, situados en cuatro continentes. Para situarlo, el equivalente anual de esa producción supone, según la compañía, «el consumo eléctrico de una ciudad como Madrid durante seis años, algo que ha permitido el ahorro de 7,5 millones de toneladas al año equivalentes de petróleo y una reducción de emisiones de hasta 51,9 millones de toneladas anuales de CO2».

Otra prueba del futuro prometedor de este tipo de energía con «marca España» es la firma de proyectos conjuntos y alianzas entre las propias compañías del sector. En este sentido, el pasado mes de octubre la misma Gamesa e Iberdrola aprobaron el mayor contrato de compraventa de aerogeneradores para la primera. El acuerdo se complementaba con la firma de un convenio de venta a la firma eléctrica de 1.000 MW en parques eólicos en Estados Unidos, lo que amplía a Norteamérica el alcance de anteriores convenios entre ambas compañías para el desarrollo de instalaciones eólicas en España, Portugal, Francia, Reino Unido y México.

Precisamente, Iberdrola se ha convertido en las dos últimas semanas, tras anunciar la compra de la británica Scottish Power, en el primer productor del mundo de energía eólica, con 6.040 MW de potencia (de los que 4.976 MW corresponden a la eléctrica vasca y 1.964 MW a Scottish Power). Además, aunque la firma con sede en Glasgow prevé alcanzar los 1.000 MW en 2010, su mayor atractivo es, sin duda, apunta el profesor Tornabell, su posición en Estados Unidos. «Tiene los mejores emplazamientos del país para aprovechar el viento», corrobora un directivo de Gamesa. A esta presencia de Scottish en Estados Unidos hay que añadir la que la propia Iberdrola ha conseguido tras comprar parques a Gamesa y dos empresas, una con sede en Iowa y otra en Pensilvania.

El área de renovables será también la principal fuente de sinergias del grupo, que prevé un ahorro de 190 millones de euros anuales en las divisiones eólicas de EE.UU. y en las de Reino Unido, gracias al aprovechamiento del contrato firmado entre Iberdrola y Gamesa para suministro de turbinas y la contratación de la ingeniería de la eléctrica vasca -Iberinco- para la construcción de los parques.

Iberdrola pues, reafirma con estos últimos movimientos su liderazgo en el sector eólico mundial, en el que a primeros de enero contaba con una cuota de mercado del 34,15%. Le sigue, de lejos, Endesa, con el 12,13% del mercado, y Acciona, con el 11,73%.

Endesa, la gran protagonista del último año, está presente en el sector de las energías renovables y la cogeneración en España a través de su filial Endesa Cogeneración y Renovables (ECYR). En la compañía destacan que, según sus últimos datos, a septiembre de 2006, «teniendo en cuenta, únicamente, la presencia en energías renovables, la cuota de mercado a nivel nacional es del 16%, mientras que en lo que se refiere a la potencia instalada en energía eólica, asciende al 15,42%». De hecho, entre los objetivos de la eléctrica española está el destinar 1.900 millones de euros hasta 2009 en energías renovables, de tal manera que estas instalaciones pasen a representar alrededor del 12% del total del parque de producción de Endesa.

PRODUCCIÓN DE BIODIÉSEL

Otro de los acuerdos alcanzados entre empresas españolas para crecer en el negocio de energías alternativas es el rubricado el pasado mes de marzo entre Repsol YPF y Acciona. Ambas compañías, que colaboran en el ámbito del biodiésel desde el año 2000, se han aliado para seguir investigando en la mejora del rendimiento de cultivos destinado a la producción de biocombustibles.

De momento, con la firma de su último acuerdo para la construcción y desarrollo en España de plantas de biodiesel, «podrán producir más de un millón de toneladas anuales, utilizando como materia prima aceites vegetales de primer uso», según apuntaron fuentes de ambas compañías, lo que les permite asimismo cumplir cerca de la mitad del objetivo de España en materia de biocombustibles, incluido en el Plan Nacional de Energías Renovables para 2010.

En opinión de los ejecutivos de una y otra compañía, tanto la directiva comunitaria como el Plan de Energías Renovables plantean escenarios para 2010 en los que se fijan objetivos ambiciosos de participación de los biocombustibles en el abastecimiento de recursos energéticos al sector de la automoción (el 5,83% en el plan español). «Repsol YPF viene apostando desde hace años por la utilización de los biocarburantes como forma esencial para contribuir a paliar las consecuencias del efecto invernadero, reduciendo, al mismo tiempo, la dependencia energética de España», aseguran en la petrolera. En esta misma línea destaca, apunta Tornabell, el trabajo de Abengoa, compañía tecnológica que aplica soluciones innovadoras para el desarrollo sostenible en los sectores de infraestructuras, medio ambiente y energía, y que centra parte de su actividad en el diseño, promoción, construcción y explotación de generación de energía eléctrica aprovechando el sol como fuente primaria de energía. Además, a través de su filial Abengoa Bioenergía, se dedica a la producción y desarrollo de biocarburantes para el transporte -bioetanol y biodiésel- donde utilizan la biomasa como materia prima, una acción, además, apoyada por los sindicatos. «La promoción de fuentes energéticas provenientes de la biomasa puede ser una alternativa viable para el campo que proporcione un desarrollo sostenible del empleo rural mediante la instalación de plantas industriales», explican desde la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG).

Asimismo, Abengoa entiende que permitirá una mayor diversificación de los ingresos dentro de las explotaciones a través de nuevos aprovechamientos de los cultivos y que favorecerá, incluso, una disminución de los costes gracias a un aprovechamiento «in situ» de la biomasa generada.

En cuanto a las comunidades, la que está haciendo un trabajo más eficaz en energías renovables es, según el profesor Robert Tornabell, la de Navarra, a través de la Sociedad de Desarrollo de Navarra (Sodena). «De hecho, sus trabajos no es que sean los más avanzados de España, sino de toda Europa». «Y aunque, dejando de lado Dinamarca y Alemania -prosigue-, está claro que somos pioneros en renovables y que estamos incluso a niveles muy elevados, pero todavía queda mucho para que las renovables sean mayoría en el abastecimiento de energía». Para eso, finaliza el profesor Emilio Menéndez, «habría que renovar en un futuro próximo el sistema energético entero».

Autor: C. Fominaya / M. J. Pérez

Fuente: MI+D, 11/12/06