LUIS ANTONIO HERRERA NOREÑA/MIEMBRO DE LA NATIONAL GEOGRAPHIC SOCIETY
Carta abierta a S.A. R. el Príncipe de Asturias:
Enterado de la concesión del premio de Comunicación y Humanidades 2006 a la National Geographic Society, por la fundación Príncipe de Asturias, de su Honorable presidencia; respetuosamente, quien le escribe, socio de aquella desde 1983, no puede menos que agradecer el galardón y felicitarse por la pequeña alícuota que le pudiera corresponder. Me permito enviarle estas letras, que procuraré breves, para rogarle una mediación que no podría tener mejor embajador ni oportunidad. Profundamente cántabro y emocionadamente español, como me siento, siempre me ha producido desilusión la ausencia del topónimo Mar Cantábrico, en la cartografía de la National Geographic Society, habiendo ya enviando infructuosos correos tendentes a la consideración del hecho.
Mucho podría, y me gustaría, hablar de nuestro mar pero, por ser breve, no lo haré. Solamente le rogaría mostrara a los representantes que de la sociedad acudan a recoger el premio, el bello mar que baña las costas de su Principado, de nuestra querida Cantabria y de las regiones hermanas de Galicia y Euskadi. Mar en el que viven, trabajan y, desgraciadamente, mueren, vecinos y familiares nuestros. Dado que saben que hace miles de años, por sus aguas llegaron a la cornisa del norte de la península ibérica, gentes del norte que nos dejaron herencia y cultura que aún podrán rememorar escuchando diferentes tipos de gaitas de nuestros pueblos, escalando los emplazamientos de innumerables castros de nuestro litoral o admirando estelas gigantes en el corazón de Cantabria y que hace mas de 2000 años de sus puertos zarparon barcos romanos con la blenda con que fabricaban el 'oro de los cántabros' (único matrial no precioso de la época, resistente a la oxidación), deberían conocer que hace ya dos milenios, Ptolomeo, bautizó sus aguas, junto a las montañas que, por el sur, limitan su influencia, como Cantabricus, tal y como puede admirarse en las bellas láminas de la Cosmographia de Ulm de 1482. Desde entonces, el topónimo figuró en los mapas y cartas de los mas ilustres cartógrafos: Abraham Ortelius (1527-1598) en su 'Theatrum Orbis Terrarum', Mercator-Hondio en su 'Cosmographicae meditationes de fabrica mundi et fabricati figura', de 1613 y otros muchos, reflejan en latín o en sus lenguas vernáculas el nombre del mar Cantábrico.
Además, quizás no hayan caído en la cuenta de que sus aguas probablemente bautizaron la carabela Pinta, y con seguridad, la nao Marigalante, renombrada Santa María para, con sus modestos 24 metros de eslora, dos metros de calado y 80 toneladas de desplazamiento, realizar la singladura más importante de la historia. Tampoco de que su propietario, un ilustre pejino de Laredo, llamado Juan de la Cosa, cartografió por primera vez su continente en 1500. Si su Alteza lo tiene a bien, hágales, en fin, saber, que desde los altos acantilados del Cantábrico, hace no mucho tiempo se escudriñaban los surtidores de ballenas como las representadas en el escudo de Castro Urdiales, acosadas por pescadores a bordo de pesadas traineras que, tras épicas batallas, eran arponeadas para sustento de sus familias.
Por último y, por favor, no deje de recomendarles que prueben los exquisitos productos, tanto frescos como en conserva que en las costas del Mar Cantábrico pueden degustar. Seguro estoy de que percibirán el influjo de este nuestro mar y el cariño que sus gentes le profesan para, en lo sucesivo, no olvidar en su cartografía el nombre de nuestro querido Mar Cantábrico. Profundamente cántabro y emocionadamente español me produce desilusión la ausencia del topónimo Mar Cantábrico, en la cartografía de la National Geographic Society.
Fuente: El Diario Montañés, 21/11/06


El mar cantábrico...ummm, eso si que es olorcito a mar salado. Vaya que si está olvidado, si no llega a ser porque he estado en él ni siquiera sabría que existe pues parece ser que no se le considerá más que una parte del atlántico.
Esperamos que esta carta llegue a manos de quién tiene que llegar pero sobretodo, que cumpla el propósito por el que lucha.
Moviliza-t!