FUENTE | ABC Periódico Electrónico S.A.
El Observatorio del Riesgo del IDES, entidad que impulsan el Colegio de Ingenieros Técnicos Industriales de Barcelona y el Colegio Oficial de Ingenieros Industriales de Cataluña, prepara cada año un informe que pretende dar a conocer los efectos colaterales asociados al desarrollo. El de 2006 lleva por título «Tráfico: civilización o barbarie».
El cálculo sobre los efectos mortales de la contaminación causada por el tráfico se ha llevado a cabo a partir de los datos de la Unión Europea (UE) que indican que cada año fallecen de enfermedades relacionadas con la polución 225.000 personas en toda Europa, y de la estadística del Ministerio de Medio Ambiente, según la cual 15.000 de esas personas son españolas, casi cinco veces más de las que fallecieron en nuestro país en 2005 en accidentes de circulación (3.329).
El capítulo tercero del informe, «Ciudad y automóvil», firmado por el presidente de la Asociación para la Promoción del Transporte Público, el ingeniero industrial Pau Noy, asegura que es posible deducir que entre 3.000 y 4.000 de las muertes por contaminación en España se producen en Cataluña, sobre todo en el área metropolitana de Barcelona, una cifra que también quintuplica las muertes por accidente en esta comunidad (641 en 2005). Las ciudades del cinturón barcelonés son las que concentran mayor población, más tráfico rodado y más industria.
Este apartado hace referencia a los datos del Departamento de Medio Ambiente y Vivienda de la Generalitat que indican que en el área metropolitana barcelonesa los niveles de contaminación doblan los límites máximos establecidos por la Unión Europea.
El director del Observatorio del Riesgo, Jaume Curbet, manifestó en la presentación de este informe, elaborado por cinco expertos, que «estamos acostumbrados a pensar que el único efecto perverso del tráfico son las víctimas» por accidentes. Curbet espera que datos como los que indican que la contaminación mata a cinco veces más personas «resulten sorprendentes y sirvan no para crear alarma, sino para ampliar el «zoom» » de las consecuencias de este fenómeno.
IMPULSAR EL TRANSPORTE PÚBLICO
El director del Observatorio del Riesgo calificó la situación de «preocupante» y resaltó que se requieren actuaciones a corto y largo plazo para intentar rebajar, como mínimo a la mitad, la contaminación en las ciudades. Para lograrlo, Jaume Curbet cree que las administraciones públicas deberían impulsar el transporte público con el fin de reducir la circulación de coches privados y minimizar el efecto de los gases que emiten. Ello comportaría, por ejemplo, colocar filtros en los vehículos de motor diésel, reducir el límite de velocidad en ciudad o impulsar el uso de nuevos combustibles que contribuyan a disminuir la dependencia del petróleo.
Autor: M. J. F.


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