El rechazo del recurso de Sniace sobre los vertidos puede paralizar la fábrica
La empresa intentará 'in extremis' que el Tribunal Superior de Justicia del Principado de Asturias reconsidere la decisión hecha pública ayer en un auto
REDACCIÓN/TORRELAVEGA
Sniace afronta uno de sus peores momentos de los últimos catorce años, tras conocerse ayer el auto dictado por la Sección Tercera del Tribunal Superior de Justicia del Principado de Asturias (TSJPA) que desestima la petición de suspensión cautelar presentada por la empresa contra la decisión de la Confederación Hidrográfica del Norte (con sede en Oviedo) de revocar el permiso de vertidos que permite a la firma desarrollar su actividad productiva.
El auto del TSJPA significa, de facto, que las producciones de celulosa y viscosa deberían cesar de inmediato al no tener la empresa el permiso de vertidos. El tribunal no sólo ha rechazado el recurso presentado por Sniace sino también el que hizo el comité de empresa en representación de los 589 trabajadores del grupo. No obstante, y como una acción jurídica 'in extremis', la empresa presentará, en el plazo de cinco días, ante el mismo tribunal un último recurso, ya que no puede acudir a instancias superiores. La preocupación por este hecho era ayer evidente no sólo en la dirección de la empresa sino también, y especialmente, entre los trabajadores. El comité de empresa, que ayer estuvo representado en Asturias por delegados de la UGT, para conocer la situación de primera mano, se reunirá hoy, a la una, con la vicepresidenta del Gobierno de Cantabria, Dolores Gorostiaga, con objeto de conseguir su mediación política para lograr una moratoria que permita a Sniace finalizar los proyectos iniciados y adaptarse a la normativa medioambiental.
Parece lógico que el TSJPA mantenga la misma línea de la decisión hecha pública ayer, por lo que la vía política sería la más viable para que Sniace pueda seguir produciendo hasta febrero de 2007, que es cuando terminará la instalación de la nueva planta de blanqueo de celulosa y de los reactores biológicos que eliminarán, en un porcentaje muy alto, tanto los vertidos al río como la contaminación atmosférica. La decisión de conceder dicha moratoria podría proceder tanto del Ministerio de Medio Ambiente como de la consejería homóloga del Gobierno de Cantabria. Si las fábricas de celulosa y viscosa se ven obligadas a dejar de producir, la filial Lignotech tendría también que parar, ya que la materia prima que utiliza en su proceso de fabricación es la lignina, un sobrante de la celulosa. Por 'efecto dominó', y al cesar las producciones, no le llegaría la energía procedente de los procesos de fabricación de Sniace, por lo que la planta de cogeneración tendría también que parar. Esto llevaría a una cadena de paralizaciones que llegaría a su otra filial, Caelgese, y a todos los empleos indirectos que dependen del grupo Sniace (subcontratas, transportistas, proveedores, comerciales, etcétera).
Precisamente esta situación extrema es lo que se trata de evitar, ahora, con la mediación política, visto que el recurso presentado ante el tribunal de Asturias tiene pocos visos de prosperar. Para presentar dicho recurso 'in extremis' Sniace dispone de cinco días, y en un periodo no superior a 15 tendría que dar respuesta el TSJPA.
Es previsible que después de todos los dictámenes y sentencias negativas que ha tenido la empresa, tanto de la Confederación como de los tribunales ordinarios de justicia, este recurso último corra la misma suerte. En un plazo no superior a un mes se sabrá si Sniace entra en un periodo de ilegalidad efectiva, que le obligaría a parar las producciones, o bien consigue un acuerdo político-administrativo que le conceda una moratoria de tres meses, hasta llegar a febrero de 2007, que es cuando van a entrar en funcionamiento los nuevos sistemas descontaminantes.
Ayer no fue posible conocer la reacción del equipo municipal de gobierno de Torrelavega, formado por el PSOE y el PRC, sobre este serio revés que ha tenido Sniace, ya que el parón de su actividad productiva dejaría en muy mala situación, económica y laboralmente, a Torrelavega. En la mente de todos estaba ayer el encierro vivido en 1992 con el que los trabajadores consiguieron reabrir la empresa, y sus nefastas consecuencias para la ciudad y el Producto Interior Bruto (PIB) regional.
Fuente: El Diario Montañés, 8/11/06


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