Hoy Irán celebra unos festejos en el yacimiento arqueológico de Bisotun Kermanshah, Irán.

IRNA.

Hoy viernes Irán está celebrando unos festejos a los que asisten muchas de las autoridades de la nación, en el yacimiento arqueológico de Bisotun, en la provincia de Kermanshah en oeste de Irán.

Esta fiesta tiene la excelente excusa de que recientemente Lituania ha registrado este yacimiento como el octavo monumento histórico-arqueológico de más importancia a nivel mundial.

BISOTUN: HISTORIA ESCRITA SOBRE LA ROCA

A unos 25 kms. al este de Kermanshah se produjo en el año 521 a. de C. una gran batalla. El vencedor fue Darío I, el cual se impuso a un grupo de gobernadores que conspiraban contra el imperio aqueménida.

Para conmemorar aquella hazaña el monarca aqueménida mandó grabar en un alto rocoso del lugar unas escenas en las que se representan escenas de la victoria de Darío I. También pueden observarse unas inscripciones en babilonio, persa antiguo y elamita, en los que se relata la vida y principales acontecimientos del emperador así como se describe la grandeza de Ahura Mazda.

RUINAS DE BISTUN

Las ruinas de Bisotun se encuentran en la carretera que va de Kermanshah a Hamadán, a unos 30 Km. al este de la primera. En la antigüedad esta carretera era la ruta que unía Ecbatana, que era como se llamaba Hamadán, con Babilonia, y durante todo el periodo arsácida y sasánida era una parte de la Ruta de la Seda. Es por la situación estratégica que tenía que algunos han llamado a Bisotun como la Puerta de los montes Zagros, y Hertzfeld llegó más lejos afirmando que era la Puerta de Asia.

Bisotun se encuentra en una altiplanicie a una altura de 1320 metros sobre el nivel del mar. La montaña de Bisotun carece de pendientes suaves y su situación estratégica ha llamado la atención desde la antigüedad y es por ello que llamaron al lugar Bagestan o Lugar de los Dioses, que, con el paso del tiempo, se ha transformado en Bisotun.

La zona donde se hallan las ruinas es de clima templado, lo que ha dado lugar a que esté habitada por seres humanos desde los tiempos más remotos, incluyendo la prehistoria. Se han encontrado varias cuevas en la montaña que nos dan testimonio de ello y que han sido exploradas por especialistas tanto iraníes como extranjeros. También se han hallado objetos pertenecientes a la época meda.

La larga y famosa inscripción de Darío I se encuentra en uno de los laterales de esta montaña. También se han encontrado restos de la época seléucida (siglo IV y III a. C.) siendo el más importante de ellos una estatua de Hércules con inscripciones griegas, estatua de grandes dimensiones esculpida en el año 164 a. de C. en estilo helénico.

En lo alto de dicha estatua hay una zona donde se han hallado objetos de arcilla, también de la época seléucida. También hay inscripciones del período arsácida y se están estudiando varias construcciones que datan de la misma época. Del período sasánida hay varias construcciones entre las que cebe destacar un puente llamado Puente de Josrov (Pol-e-Josrov), unas inscripciones inacabadas y un gran palacio que fue utilizado en la época ilkhaní (siglo XIV-XV) como caravasar.

INCCRIPCIÓN DE BISTUN O DE DARÍO

A 30 Km. al este de Kermanshah, Darío mandó inscribir sobre la roca y a una altura de unos 60 metros su célebre inscripción y que hasta el año 1835 se mantuvo sin descifrar. El arroyo de Bisotun reunía a su alrededor a múltiples caravanas durante muchos siglos y es por ello que muchas han sido las personas que han podido ver las inscripciones y han dejado plasmadas sus impresiones ya sea en sus libros de viajes o en sus memorias. Una de las personas más antiguas de las que tenemos noticia fue Diodoro de Sicilia, del siglo I a. de C. que atribuyó la inscripción a la diosa Semíramis y añadió que dicha diosa ordenó inscribir algo en letras sirias bajo las figuras. Diodoro, basándose en el historiador Ctesias, dijo que aquella peña era un lugar sagrado que pertenecía al culto del dios griego Zeus.

Un geógrafo de la antigüedad hizo una descripción de la ruta caravanera que iba desde el este de Babilonia hasta la frontera oriental del imperio romano. En su descripción menciona las inscripciones y afirma que la imagen que se ve en lo alto es de Semíramis. Aunque dicho geógrafo menciona Bisotun con el nombre de Baptana, no hay lugar a dudas de que se refiere a Bisotun ya que Darío hace mención en su inscripción a un lugar llamado Kambadna en Media, en el mismo lugar de la inscripción.

Algunos han llegado a afirmar cosas inverosímiles, como el historiador árabe Ibn Hawqal que creía que las figuras representan a un profesor dando clases ante un grupo de colegiales rebeldes (¡!).

El viajero y diplomático francés Gardanne, de finales del siglo XVIII, dio su punto de vista cristiano diciendo que las figuras representaban a Jesús y a los Doce Apóstoles afirmando que el símbolo de Ahura Mazda en forma de dios alado que se divisa encima de las figuras era Jesucristo.

Sea de ello como fuere, las inscripciones que mandó grabar el rey persa están en tres lenguas, a saber: persa antiguo, elamita y acadio. Las figuras representan a Gautama el Mago y sus secuaces que se rebeló contra el reino y quiso aprovechar la ausencia del rey para ocupar su puesto, historia que nos cuenta Herodoto de forma muy detallada.

Esta inscripción es una de las más famosas fuentes históricas dignas de crédito del mundo. De todas las inscripciones aqueménidas, ésta es la más larga y está escrita en una superficie de 20,5 por 7,8 metros.

En lo que se refiere a las figuras, éstas están talladas sobre una superficie de 6 metros de ancho por 3 metros de alto, con un fondo de unos 20 centímetros. Como ya se ha mencionado, las figuras representan al Darío I acompañado de un arquero y un lancero ante los cuales se hallan en pie diez rebeldes, uno de ellos bajo los pies del rey y los 9 restantes en pie con las manos atadas a la espalda y atados unos a otros con una cuerda que les pasa por el cuello, a excepción del primero de la fila.

Cada una de los reos tiene el atuendo propio de su región que lo distingue del resto y sobre la cabeza de cada uno de ellos se encuentra una inscripción que consta su nombre y el lugar donde se levantó en rebelión.

Ocho de los reos tiene una altura de 1,26 metros a excepción del último, llamado Sakuna, que con su sombrero cónico llega a medir 1,78 metros. El rey, con sus 1,81 metros, es representado en tamaño natural. Su pie izquierdo y su arco que también blande con la izquierda están apoyados sobre el cuerpo tendido de Gaumata el Mago al que podemos ver en actitud suplicante; la mano derecha del rey se encuentra levantada en signo de alabanza al Farvahar alado, símbolo de Ahura Mazda (Dios) que se encuentra en lo alto frente a él. Tanto el rey como sus oficiales llevan atuendo largo persa y unos zapatos parecidos de tres cordones. La barba triangular y larga del rey se diferencia de las barbas cortas de los demás. Curiosamente, la barba del rey es un añadido ya que es una piedra diferente que ha sido pegada con suma maestría posteriormente al resto de la figura. Tanto el farvahar como el rey como sus dos oficiales tienen una pulsera en sus muñecas. Gaumata el Mago es el único de los reos que tiene zapatos de cordones mientras que los demás reos se encuentran descalzos. Sobre las figuras podemos ver 11 inscripciones.

TEMA DE LAS INSCRIPCIONES

Ciro el Grande se encontraba en Egipto de expedición militar que fue muerto allí. Su hijo Cambises le sustituyó en el trono, y, para hacer darle buen término a la misión de su padre se dirigió al páis de los faraones, pero, antes de partir, hizo asesinar en secreto a su hermano y rival Bardiya pues temía que durante su ausencia usurpara el trono. Con la conquista de Egipto, Cambises extendió los dominios de Persia, sin embargo, parece ser que él, al contrario que Ciro, no respetaba las creencias de los pueblos conquistados y no tenía la sabiduría y sagacidad de su padre. Así, por ejemplo, tras una derrota que sufrió a manos de sus enemigos, regresó a Egipto.

Su regreso coincidió con las fiestas del dios Apis y los egipcios la celebraban con grandes fastos, Cambises interpretó que los egipcios estaban celebrando su derrota, montó en cólera, sacó su daga y mató con sus propias manos al buey que simbolizaba al dios Apis. No contentándose con aquello, ordenó ensuciar los templos con inmundicias, quemar los ídolos que se hallaban en su interior así como profanar las tumbas de los reyes sacando sus momias.

Entretanto, Persia se encontraba en la confusión después de tres años de ausencia de su rey. Gaumata, un miembro de la tribu meda de los magos, se hizo pasar por su hermano Bardiya, sabedor de que Cambises había ordenado asesinarlo antes de partir. Cambises, al enterarse, partió hacia Persia pero quiso el destino que durante la travesía, al hacer el gesto de montarse a caballo, se hirió en la pierna con su propia daga, herida que se le infectó y le causó la muerte.

Dio la casualidad que la herida se la hizo en el mismo lugar del muslo donde él le había clavado su daga al buey Apis, algo que los egipcios interpretaron como castigo divino. Según las inscripciones de Bisotun, cuando Cambises se hubo enterado de la rebelión de Gaumata, partió hacia Persia, pero en el camino murió.

Darío, un noble aqueménida que era también miembro de la guardia real, logró hacerse con el poder. Los diez rebeldes que aparecen en las inscripciones representan a las diez rebeliones que surgieron en diferentes puntos de la geografía persa y que fueron reprimidas por Darío en un año y medio.

La importancia de esta inscripción radica no sólo en que es la más larga de todas las inscripciones aqueménidas sino que es la primera de la que se tiene noticia, además de que mediante ella se pudo descifrar, primero la lengua aqueménida indoeuropea y después otras lenguas semíticas que también se escribían en cuneiforme.

Darío I ordenó escribir su historia en persa y traducirlo a las dos lenguas importantes de la época; el elamita y el acadio, éste último, idioma que se utilizaba en Oriente Medio a modo de lingua franca. La inscripción está escrita en un estilo intimidatorio y en ella, en un tono que recuerda al del Antiguo Testamento, Darío además de narrar la rebelión de Gaumata nos habla del poderío que ostenta sobre persas y no persas.

Lamentablemente la inscripción está bastante deteriorada debido al paso del tiempo y a los agentes atmosféricos, especialmente la parte que está escrita en acadio. A este deterioro se sumó la profanación hecha por la soldadesca que por allí pasaba durante la II Guerra Mundial que se dedicaba a usar las inscripciones para hacer tiro al blanco, práctica que deterioró las inscripciones en unos años más de lo que la había deteriorado el paso de 25 siglos.

Fuente: Agencia Irna.ir, 3/11/06