JAVIER GONZÁLEZ (elmundo.es)
MADRID.- "Fui a sacar dinero al cajero, y no pude porque había excedido el límite de extracción. Fui al día siguiente, y tampoco pude sacar dinero. Miré mi cuenta, y me faltaban 1.000 euros. Alguien se había hecho con mi tarjeta".

Quien lamenta esto se llama Jorge, un afectado más entre los miles de damnificados por robos de tarjeta de crédito, un tipo de delito que se ha incrementado "notablemente" en los últimos tiempos, según las asociaciones de consumidores.

Al disgusto lógico por el robo se suman las complicaciones para recuperar el dinero. "El usuario tiene que demostrar su inocencia porque la Policía no puede acceder a los datos bancarios si no es por orden judicial", critica Jorge.

Ante una prueba irrefutable del robo, los bancos reponen el dinero. Sin embargo, de no denunciarse el delito nada más producirse, algo que no es tan infrecuente debido a que el cliente sólo lo advierte cuando realiza un movimiento bancario, "las entidades ponen muchos palos en las ruedas", explican las asociaciones de consumidores.

"Pude demostrar que hubo más denuncias en la misma zona donde saqué dinero por última vez, y que habían probado varias veces el límite de dinero que podían extraer de la tarjeta, hasta que averiguaron cuál era", afirma Jorge, quien afortunadamente pudo recuperar su dinero.

La limitada responsabilidad del usuario
En el caso de que el usuario logre probar el robo, como mucho sólo podría perder 150 euros. Un pacto europeo, el llamado Límite de Responsabilidad, acuerda que en caso de negligencia del usuario en un fraude de terceros, éste puede ser penalizado por las entidades emisoras con ese máximo.

Pese a ello, las asociaciones de consumidores y la banca difieren en el resultado de esta medida. Según Manuel Pardos, presidente de la Asociación de Usuarios de Bancos, Cajas de Ahorros y Seguros (Adicae), en España no se hace caso a este acuerdo porque "los contratos firmados y el vacío legal lo permiten".

Por contra, los bancos aseguran que se cumple este acuerdo "escrupulosamente", aunque siempre hay que tener en cuenta las condiciones contractuales de la tarjeta que firme el cliente.

Nuevos productos
Ante la sensación de inseguridad que padecen algunos usuarios, las entidades bancarias han comenzado a comercializar productos que les 'blindan' ante posibles hurtos.

El Santander, por ejemplo, ha lanzado al mercado la tarjeta 'Responsabilidad 0', en la que el cliente tiene 48 horas para notificar el robo de la tarjeta en un cajero y que permite que en los casos de hurto por clonación e Internet no se pague un euro de penalización.

Pese a todo, no debe cundir la alarma, porque proporcionalmente el número de hurtos es muy inferior al número de transacciones realizadas. Fuentes de Servired admiten que los fraudes son un 0,025% del total de las actividades que se realizan con las 34,7 millones de tarjetas de la compañía.

A pesar de la maraña burocrática para reclamar un robo, cada vez es más fácil recuperar el dinero perdido de los bancos porque "la jurisprudencia les obliga a ello al ser quienes ofrecen el servicio y lo publicitan desde su seguridad", según afirman los abogados de las organizaciones de consumo consultados.

Fuente: http://www.elmundo.es/mundodinero/2006/10/31/economia/1162299328.html?a=a8bd79aa6af58c39b1e8bf97686dcbf1&t=1162742676