Venezuela y Estados Unidos disputan una nueva partida diplomática en el pequeño país centroamericano
AFP / ELPAIS.es - Managua / Madrid
A las dos de la tarde han abierto los colegios electorales en Nicaragua, un país con 5,5 millones de habitantes que los Gobiernos de Estados Unidos y Venezuela han elegido como tablero de su última batalla diplomática. Cerca de 3,6 millones de electores están llamados a las urnas para elegir a su próximo presidente entre Daniel Ortega, líder del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), y el ex banquero multimillonario Eduardo Montealegre, de la derechista Alianza Liberal Nicaragüense.
Ortega, respaldado por el Gobierno venezolano de Hugo Chávez, es a sus 61 años el favorito en los sondeos. Montealegre es diez años menor, cuenta con el beneplácito de Estados Unidos, y aspira a forzar la celebración de una segunda vuelta dentro de 45 días. Para ello necesita que su rival no venza por más del 35% de los votos y con cinco puntos de ventaja sobre el segundo.
El líder del FSLN confía en que, como en todas las ocasiones anteriores, el presidente se elija en la primera vuelta. Gobernó el país de 1980 a 1990, una década marcada por la guerra contra la contra, que dejó 30.000 muertos. Ahora pide una oportunidad para llevar el timón en tiempos de paz, y trufa sus discursos con referencias a Dios, el amor y la reconciliación. Para ganarse a la Iglesia se casó con una mujer con la que convivió durante años, y votó para ilegalizar el aborto aun cuando la vida de la madre peligre. Su número dos es Jaime Morales Carazo, 70 años, ex banquero y antiguo jefe de la contra.
Su rival en la izquierda del espectro político será Edmundo Jarquín, un economista que lleva las dos últimas décadas más fuera que dentro de Nicaragua, y que se ha pronunciado en contra de la decisión sobre el aborto. En la derecha, concurren José Rizo, que cuenta con el apoyo del ex presidente Arnoldo Alemán, y Montealegre, que ya fue ministro de Exteriores y de Hacienda con Alemán.
Montealegre se graduó como economista en Estados Unidos, y trabajó allí para la empresa Shearson Lehman Hutton. En 1990 fue gerente y accionista del Banco de Crédito Centroamericano (Bancentro). Tiene un patrimonio declarado de cinco millones de euros y el apoyo expreso del Gobierno norteamericano de George W. Bush.


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