Un equipo de biólogos afirma que una veintena de animales y plantas pone en peligro el ecosistema español. El mejillón cebra, el visón americano y un alga «asesina», entre las variedades más tóxicas
A. Jiménez / M. Tordera
Madrid- La actividad del ser humano unida al abrumador número de especies exóticas introducidas, ya sea voluntaria o accidentalmente en España, han generado una creciente amenaza ecológica y económica para el país. Así lo revela un estudio elaborado por el Grupo Especialistas en Invasiones Biológicas de León, en el cual se detallan las 20 especies más dañinas para el territorio español.
Ecosistemas enteros pueden estar en peligro si estos pequeños invasores siguen propagándose a sus anchas. Pero eso no es todo. Las especies nativas que son beneficiosas para un hábitat pueden verse desplazadas, e incluso, reemplazadas hasta llegar a extinguirse. Por no hablar de las desastrosas repercusiones que puede tener en la industria pesquera, la agricultura y los cultivos forestales.
Y en el «Top 20» de estos dañinos usurpadores no podía faltar el mejillón cebra, posiblemente la más espectacular de todas las invasiones por su rápida capacidad de colonización. Una especie difícil de controlar e imposible de erradicar debido a que, a pesar de tener un ciclo de vida relativamente corto, su tasa de reproducción es muy elevada y por tanto tiene gran capacidad para dispersarse fácilmente a grandes distancias. Un hecho que trae de cabeza a las autoridades.
Además, este molusco altera la composición y abundancia del fitoplancton, o lo que es lo mismo, del conjunto de organismos que que flotan en los ecosistemas acuáticos y que son la principal fuente de alimento para muchas especies.
Otro de los factores que contribuyen a su expansión se centra en el incremento de las actividades comerciales, así como del turismo y el transporte, que ayudan a que colonice nuevos territorios.
Pero no sólo los moluscos se cuelan en nuestro país. Mamíferos como el visón americano se han distribuido por el norte y centro de España, y 12 comunidades autónomas han sido testigos de su presencia: Aragón, Cantabria, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Cataluña, Extremadura, Galicia, La Rioja, Madrid, Navarra, País Vasco y Valencia. Su agresiva presencia ha tenido como resultado el desplazamiento del visón europeo. Escapes y sueltas de forma repetida y en breves intervalos de tiempo parecen haber sido las responsables de la situación, y han permitido la instalación de poblaciones mínimas que han actuado como colonias fundadoras.
Entre las catástrofes y peligros que entraña su presencia destaca la propagación de algunas enfermedades de las que es portador como la enteritis vírica, el botulismo C, la neumonía hemorrágica y el Parvovirus de la Enfermedad Aleutiana (ADV), una patología incurable que afecta ya a los ejemplares de visón en nuestro país.
Mejillones incontrolados, visones que traen consigo enfermedades, algas asesinas... Como si de una película de ciencia ficción se tratara. Estas últimas, conocidas como Caulerpas, encabezan un amenazante ranking desde que apareciera en aguas mediterráneas españolas en el año 2000. Su alto grado de infestación ha mostrado un drástico empobrecimiento de las comunidades nativas. Sus ramas capturan la luz y alteran químicamente los sedimentos, por lo que la mayor parte de las algas autóctonas tienden a desaparecer. Según datos del informe, varias observaciones han puesto de manifiesto la existencia de menor riqueza y densidad en invertebrados y vertebrados en las zonas invadidas por esta especie, especialmente para los peces, ya que para éstos el color tiene una importante función de defensa contra los depredadores. Sin embargo, la coloración verde brillante del alga hace que las especies que fundamentan su defensa en el camuflaje puedan verse afectadas por una mayor tasa de depredación.
La mascota que contagia
Otra de las especies más nocivas para las autóctonas es la tortuga americana de orejas rojas, una especie que presenta un riesgo sanitario sobre todo para la población infantil, por la frecuencia de transmisión de salmonelosis a sus propietarios. Esta, precisamente, fue la causa por la que en 1975 se prohibió en Estados Unidos su venta.
No menos peligroso es el coipú, conocido como rata-nutria, que apareció en los ríos del País Vasco y Cantabria, donde cada vez se encuentran más colonias de estos grandes roedores. Puede dañar una amplia gama de plantas y causar la extinción de especies vegetales.
Fuente: http://www.larazon.es/noticias/noti_soc20944.htm


Escribe un comentario