El PP y los expertos cargan contra Narbona y defienden el ahorro en piscinas y regadíos
B. Tobalina / I. del Prado
Madrid- Las palabras de la ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, ante la Comisión Nacional del Agua en las que dejó entrever la posibilidad de comenzar a penalizar el consumo excesivo de agua no parecen la solución más apropiada para reducir el despilfarro. No obstante, la medida de Narbona fue ayer respaldada por el ministro de Economía, Pedro Solbes, que aseguró que «es necesario ponerle un precio al agua para hacer su consumo más eficiente», informa Ep.
Pero si Narbona aseguraba que lo que no puede ser es que haya ayuntamientos que cobren la misma tarifa a una persona que consume 100 litros que a otra que gasta 500, desde el PP se solicitó que explicara «sus disparates» en el Congreso. En este sentido, el diputado del PP por Almería, Rafael Hernando, criticó que el Gobierno pretende ahora que los españoles tengan que pagar lo que considera «incompetencia, errores y demagogia» de la ministra.
Según los expertos consultados por LA RAZÓN, gravar el consumo que rebase los 60 litros por persona y día, tanto si se quiso o no decir esto, no debe ser la alternativa prioritaria. «No es la solución. Es un gesto de buena voluntad, pero precipitado. No soluciona nada del problema nacional, porque el mayor gasto se da en el regadío», afirmó Javier Martínez; y es que para el socio cofundador de la Fundación Nueva Cultura del Agua, «este límite debería fijarse para aquellas zonas con problemas de abastecimiento o donde se consume más de lo debido».
En la misma fijó su discurso el catedrático de mecánica de fluidos de la Universidad Politécnica de Valencia, Enrique Cabrera: «Ningún país industrializado aplica estas tarifas. Bajar de 70-85 litros es muy difícil. Es algo utópico e inviable. Hay que ir paso a paso. Creo que está despistada, porque antes de implantarlo en las ciudades debería poner los mecanismos para hacer ese control. «Ahorrar es bueno, pero el mayor problema -precisó- es la calidad de las aguas. Se depura muy mal. La agricultura consume más recursos, pero contamina menos que el sector industrial y el de las ciudades».
Desde el Instituto Nacional de Estadística dejan claro que el mayor gasto por sectores no corresponde al utilizado para el abastecimiento de núcleos urbanos, pues sólo se destinan a este servicio 4.300 hectómetros cúbicos (14%). Una cifra ínfima frente al grueso del consumo, 24.200 hectómetros cúbicos (80%) empleado al regadío. Este reparto sectorial lo completa el 6% (1.900 hectómetros cúbicos) utilizados en materia industrial.
Mientras, otra de las polémicas que ha levantado la aplicación de tarifas es una visión elitista en el consumo del agua, tal y como reconoció Antonio Ruiz de Elvira -catedrático de Física-: «No me parece la solución. No puede ser que los ricos puedan bañarse tres veces al día y los pobres apenas tengan para ducharse». Por ello, el experto en cambio climático atisbó otras opciones más reales: «Para uso doméstico, 60 litros es una medida muy baja. El problema está en las piscinas, los campos de golf y el regadío. La medida es exagerada». Precisamente, Juan Sánchez, catedrático de Edafología (suelo) de la Universidad de Valencia apostó por «una mayor concienciación ciudadana del problema en todos los sectores productivos. Ahora no veo que sea una medida realista».
Fuente: http://www.larazon.es/noticias/noti_nac19220.htm


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