El 1 de Octubre de 1949, Mao proclamaba, en la plaza de Tien An Men de Pekin, el nacimiento de la República Popular de China. Habían transcurrido treinta años de lucha, de alianzas y de enfrentamientos a muerte con el Kuomingtan, de insurrecciones armadas en las ciudades y de guerra de guerrillas en las zonas rurales. Treinta años durante los cuales, habían muerto decenas de miles de comunistas a manos del Kuomingtan o de los japoneses. Treinta años, durante los cuales también se habían producido fuertes enfrentamientos internos (ideológicos y políticos) en el Partido. En definitiva, treinta años de dura experiencia revolucionaria. Aquel 1 de Octubre, comenzaba un nuevo periodo de la historia de China.
Desde entonces, han transcurrido 57 años. Ha sido una época de grandes cambios económicos, políticos, sociales y culturales. De enormes luchas y convulsiones. De importantes avances y retrocesos. De ilusiones y desengaños. A lo largo de ella se han ido sucediendo, la reforma agraria y la colectivización. El periodo de "las cien flores". El "gran salto adelante". Las divergencias y posterior ruptura chino-soviética. La revolución cultural. La muerte de Mao. El proceso contra la "banda de los cuatro". Las reformas económicas.
Desde hace cerca de tres décadas, China está experimentando un crecimiento económico espectacular. Hoy es, sin duda alguna, la cuarta potencia mundial. Y, se prevée que, para dentro de veinticinco años, llegue a ser la segunda, inmediatamente después de los EEUU. Según los dirigentes chinos, el sistema social, económico y político que existe en su país, tiene un carácter socialista. Ellos lo califican de "socialismo con rasgos chinos" y lo definen como un "socialismo de mercado". Pero, en la izquierda, mucha gente se pregunta si esta China tiene algo que ver con la que surgió tras la revolución. En definitiva, si se puede seguir considerando, todavía, a China como un país socialista.
Fuente: Rebelion
Descargar en: http://www.rebelion.org/docs/35115.pdf


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