DAVID OLMO
Las cooperativas de consumidores surgen de la necesidad de disponer de productos agroalimentarios de origen ecológico a buen precio, contribuyendo diariamente al acercamiento entre el mundo rural y el urbano. Además, se busca una autogestión de la alimentación, conociendo el origen y en qué condiciones está producido cada alimento, dando a los agricultores una estabilidad difícil de conseguir en el mercado capitalista. También se favorece la accesibilidad de los alimentos ecológicos, evitando que se conviertan en un lujo únicamente accesible para una élite de la población mientras que el resto de la sociedad sobrevive a base de comida basura.
Con el consumo de productos procedentes de la agricultura ecológica se favorece la fertilidad natural de la tierra, se potencia la sostenibilidad de los sistemas cerrados en base a los recursos locales y se minimiza el gasto de recursos energéticos. Por ello, la cercanía y una relación directa entre consumidores y productores es fundamental. De esta manera se facilita la autonomía productiva familiar ligada a la tierra y la transformación de productos con métodos artesanos, sin depender de las grandes empresas de suministros (semillas y fitosanitarios) y de comercialización.
Por todo ello es fácil de entender el aumento de este tipo de cooperativas en las ciudades. Sólo en Zaragoza hay tres cooperativas de consumidores: El Bisaltico (Las Fuentes), La Conquista del Pan (La Madalena) y La Rebelión de la Huerta (Torrero), pero seguro que irán apareciendo más. Salud y buenos alimentos.
Fuente: http://www.diagonalperiodico.net/article2076.html


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