En un pasado remoto, los hábitat estaban dominados por la 'megafauna', que tenía gran influencia sobre el ecosistema. Pero la acción de los cazadores hizo que ésta desapareciera en tierra de todo el planeta, salvo en los ecosistemas polares. Sin embargo, el efecto del cambio global en la fauna antártica y ártica es ya una realidad.

FUENTE | ABC Periódico Electrónico S.A.

La 'megafauna' antártica comprende la mayoría de especies depredadoras que respiran aire: aves y mamíferos marinos (ballenas, focas, osos, morsas, etc). Estas especies tienen elevada longevidad y reproducción lenta y por eso son muy vulnerables a los cambios. Según Jaume Forcada, del British Antarctic Survey, en Cambridge (Reino Unido), los efectos del calentamiento global sobre el hielo antártico "están alterando las redes tróficas marinas, incluyendo el krill y sus depredadores, principalmente pingüinos, lobos marinos y otras especies de aves y mamíferos marinos".

Como ejemplo, Forcada explicó que en la península antártica y áreas adyacentes del mar de Escocia, donde se ha registrado un mayor y más rápido calentamiento, se han producido cambios importantes en el hábitat de los pingüinos y, consecuentemente, de sus poblaciones. El pingüino Papúa, que es una especie subantártica y vive preferentemente en lugares sin hielo, está proliferando en las islas antárticas, donde el hielo marino retrocede. Esto es, se está produciendo una redistribución de las especies.

Por lo que respecta a la biodiversidad del Ártico, el reemplazo de especies también se está produciendo ya. Según explicó el biólogo marino Paul Renaud, las especies boreales están colonizando zonas cada vez más próximas al Polo Norte, debido a la pérdida de hielo perenne y la extensión hacia el Norte de masas de aguas más cálidas. En la actualidad, el Ártico se está calentando a un ritmo de 0,4 grados centígrados por década, dos veces más rápido que el resto del planeta. El resultado es que en marzo pasado se alcanzó el mínimo histórico en la extensión invernal del hielo.