CONSTRUYAMOS CON NUESTROS PUEBLOS UNA VERDADERA
COMUNIDAD SUDAMERICANA DE NACIONES PARA "VIVIR BIEN"

La Paz, 2 de octubre de 2006

Hermanos Presidentes y Pueblos de Sudamérica

En diciembre del 2.004, en Cuzco, los presidentes de Sudamérica asumieron el
compromiso de "desarrollar un espacio sudamericano integrado en lo político,
social, económico, ambiental y de infraestructura" y afirmaron que "la
integración sudamericana es y debe ser una integración de los pueblos". En
la Declaración de Ayacucho destacaron que los principios de libertad,
igualdad, solidaridad, justicia social, tolerancia, respeto al medio
ambiente son los pilares fundamentales para que esta Comunidad logre un
desarrollo sostenible económico y social "que tome en cuenta las urgentes
necesidades de los más pobres, así como los especiales requerimientos de las
economías pequeñas y vulnerables de América del Sur."

En Septiembre del 2.005, durante la Primera Reunión de Jefes de Estado de la
Comunidad Sudamericana de Naciones realizada en Brasil, se aprobó una Agenda
Prioritaria que incluye, entre otros, los temas del diálogo político, las
asimetrías, la integración física, el medio ambiente, la integración
energética, los mecanismos financieros, la convergencia económico comercial
y la promoción de la integración social y la justicia social.

En diciembre de ese mismo año, en una Reunión Extraordinaria realizada en
Montevideo, se conformó la Comisión Estratégica de Reflexión sobre el
Proceso de Integración Sudamericano para que elabore "propuestas destinadas
a impulsar el proceso de integración sudamericano, en todos sus aspectos
(político, económico, comercial social, cultural, energía e infraestructura,
entre otros)."

Ahora en la II Cumbre de Jefes de Estado debemos profundizar este proceso de
integración desde arriba y desde abajo. Con nuestros pueblos, con nuestros
movimientos sociales, con nuestros empresarios productivos, con nuestros
ministros, técnicos y representantes. Por eso, en la próxima Cumbre de
Presidentes a realizarse en diciembre en Bolivia estamos también impulsando
una Cumbre Social para dialogar y construir de manera mancomunada una
verdadera integración con participación social de nuestros pueblos. Después
de años de haber sido víctimas de las políticas del mal llamado "desarrollo"
hoy nuestros pueblos deben ser los actores de las soluciones a los graves
problemas de salud, educación, empleo, distribución inequitativa de los
recursos, discriminación, migración, ejercicio de la democracia,
preservación del medio ambiente y respeto a la diversidad cultural.

Estoy convencido que en nuestra próxima cita en Bolivia hay que pasar de las
declaraciones a los hechos. Creo que debemos avanzar hacia un tratado que
haga de la Comunidad Sudamericana de Naciones un verdadero bloque
sudamericano a nivel político, económico, social y cultural. Estoy seguro
que nuestros pueblos están más próximos que nuestras diplomacias. Creo, con
todo respeto, que nosotros los presidentes debemos dar un sacudón a nuestras
Cancillerías para que se desempolven de la rutina y enfrentemos este gran
desafío.

Soy consciente de que las naciones en Sudamérica tienen diferentes procesos
y ritmos. Por eso propongo un proceso de integración de diferentes
velocidades. Que nos tracemos una hoja de ruta ambiciosa pero flexible. Que
permita a todos ser parte, posibilitando que cada país vaya asumiendo los
compromisos que puede asumir y permitiendo que aquellos que desean acelerar
el paso lo hagan hacia la conformación de un verdadero bloque político,
económico, social y cultural. Así se han desarrollado otros procesos de
integración en el mundo y el camino más adecuado es avanzar en la adopción
de instrumentos de supranacionalidad respetando los tiempos y la soberanía
de cada país.

Nuestra integración es y debe ser una integración de y para los pueblos. El
comercio, la integración energética, la infraestructura, y el financiamiento
deben estar en función de resolver los más grandes problemas de la pobreza y
la destrucción de la naturaleza en nuestra región. No podemos reducir la
Comunidad Sudamericana a una asociación para hacer proyectos de autopistas o
créditos que acaban favoreciendo esencialmente a los sectores vinculados al
mercado mundial. Nuestra meta debe ser forjar una verdadera integración para
"vivir bien". Decimos "vivir bien" porque no aspiramos a vivir mejor que los
otros. Nosotros no creemos en la línea del progreso y el desarrollo
ilimitado a costa del otro y la naturaleza. Tenemos que complementarnos y no
competir. Debemos compartir y no aprovecharnos del vecino. "Vivir bien" es
pensar no sólo en términos de ingreso per-cápita sino de identidad cultural,
de comunidad, de armonía entre nosotros y con nuestra madre tierra.

Para avanzar por este camino propongo:

A nivel social y cultural

1) Liberemos Sudamérica del analfabetismo, la desnutrición, el paludismo y
otros flagelos de la extrema pobreza. Establezcamos metas claras y un
mecanismo de seguimiento, apoyo y cumplimiento de estos objetivos que son el
piso mínimo para empezar a construir una integración al servicio del ser
humano.

2) Construyamos un sistema público y social sudamericano para garantizar el
acceso de toda la población a los servicios de educación, salud y agua
potable. Uniendo nuestros recursos, capacidades y experiencias estaremos en
mejores condiciones de garantizar estos derechos humanos fundamentales.

3) Más empleo en Sudamérica y menos migración. Lo más valioso que tenemos es
nuestra gente y la estamos perdiendo por falta de empleo en nuestros países.
La flexibilización laboral y el achicamiento del estado no han traído más
empleo como prometieron hace dos décadas. Los gobiernos tenemos que
intervenir coordinadamente con políticas públicas para generar empleos
sostenibles y productivos.

4) Mecanismos para disminuir la desigualdad y la inequidad social.
Respetando la soberanía de todos los países tenemos que comprometernos a
adoptar medidas y proyectos que reduzcan la brecha entre ricos y pobres. La
riqueza tiene y debe ser distribuida de manera más equitativa en la región.
Para ello debemos aplicar diversos mecanismos de tipo fiscal, regulatorio y
redistributivo.

5) Lucha continental contra la corrupción y las mafias. Uno de los más
grandes males que enfrentan nuestras sociedades es la corrupción y el
establecimiento de mafias que van perforando el Estado y destruyendo el
tejido social de nuestras comunidades. Creemos un mecanismo de transparencia
a nivel sudamericano y una Comisión de lucha contra la corrupción y la
impunidad que, sin vulnerar la soberanía jurisdiccional de las naciones,
haga un seguimiento a casos graves de corrupción y enriquecimiento ilícito.

6) Coordinación sudamericana con participación social para derrotar al
narcotráfico. Desarrollemos un sistema sudamericano con participación de
nuestros Estados y nuestras sociedades civiles para apoyarnos, articular y
desterrar al narcotráfico de nuestra región. La única forma de vencer a
este cáncer es con la participación de nuestros pueblos y con la adopción de
medidas transparentes y coordinadas entre nuestros países para enfrentar la
distribución de drogas, el lavado de dinero, el tráfico de precursores, la
fabricación y la producción de cultivos que se desvían para estos fines.
Este sistema debe certificar el avance en nuestra lucha con narcotráfico
superando los exámenes y "recomendaciones" de quienes han fracasado hasta
ahora en la lucha contra las drogas.

7) Defensa e impulso a la diversidad cultural. La más grande riqueza de la
humanidad es su diversidad cultural. La uniformización y mercantilización
con fines de lucro o de dominación es un atentado a la humanidad. A nivel de
la educación, la comunicación, la administración de justicia, el ejercicio
de la democracia, el ordenamiento territorial y la gestión de los recursos
naturales debemos preservar y promocionar esa diversidad cultural de
nuestros pueblos indígenas, mestizos y todas las poblaciones que migraron a
nuestro continente. Así mismo debemos respetar y promover la diversidad
económica que comprende formas de propiedad privada, pública y
social-colectiva.

8) Despenalización de la hoja de coca y su industrialización en Sudamérica.
Así como el combate al alcoholismo no nos puede llevar a penalizar la
cebada, ni la lucha contra los estupefacientes nos debe conducir a destruir
el amazonas en busca de plantas psicotrópicas, tenemos que acabar con la
persecución a la hoja de coca que es un componente esencial de la cultura de
los pueblos indígenas andinos, y promover su industrialización con fines
benéficos.

9) Avancemos hacia una ciudadanía sudamericana. Aceleremos las medidas que
facilitan la migración entre nuestros países, garantizando la plena vigencia
de los derechos humanos y laborales y enfrentando a los traficantes de todo
tipo, hasta lograr el establecimiento de una ciudadanía sudamericana.

A nivel económico

10) Complementariedad y no competencia desleal entre nuestras economías.
Lejos de seguir por el camino de la privatización debemos apoyarnos y
complementarnos para desarrollar y potenciar nuestras empresas estatales.
Juntos podemos forjar una aerolínea estatal sudamericana, un servicio
público de telecomunicaciones, una red estatal de electricidad, una
industria sudamericana de medicamentos genéricos, un complejo
minero-metalúrgico en síntesis un aparato productivo que sea capaz de
satisfacer las necesidades fundamentales de nuestra población y fortalecer
nuestra posición en la economía mundial.

11) Comercio justo al servicio de los pueblos de Sudamérica. Al interior de
la Comunidad Sudamericana debe primar el comercio justo en beneficio de
todos los sectores y en particular de las pequeñas empresas, las
comunidades, los artesanos, las organizaciones económicas campesinas y las
asociaciones de productores. Tenemos que ir hacia una convergencia de la CAN
y el MERCOSUR bajo nuevos principios de solidaridad y complementariedad que
superen los preceptos de liberalismo comercial que han beneficiado
fundamentalmente a las transnacionales y a algunos sectores exportadores.

12) Medidas efectivas para superar las asimetrías entre países. En
Sudamérica tenemos en un extremo países con un Producto Interno Bruto por
habitante de 4.000 a 7.000 dólares por año y en el otro extremo países que
apenas alcanzan los 1.000 dólares por habitante. Para encarar este grave
problema tenemos que cumplir efectivamente todas las disposiciones ya
aprobadas en la CAN y el MERCOSUR a favor de los países de menor desarrollo
y, asumir un conjunto de nuevas medidas que promuevan procesos de
industrialización en estos países, incentiven la exportación con valor
agregado y mejoren los términos de intercambio y precios a favor de las
economías más pequeñas.

13) Un Banco del Sur para el cambio. Si en la Comunidad Sudamericana creamos
un Banco de Desarrollo en base al 10% de las reservas internacionales de los
países de Sudamérica estaríamos partiendo de un fondo de 16.000 millones de
dólares que nos permitiría efectivamente atender proyectos de desarrollo
productivo e integración bajo criterios de recuperación financiera y con
contenido social. Así mismo este Banco del Sur se podría fortalecer con un
mecanismo de garantía basado en el valor actualizado de las materias primas
que tenemos en nuestros países. Nuestro "Banco del Sur" tiene que superar
los problemas de otros Bancos de "fomento" que cobran tasas de intereses
comerciales, que financian proyectos esencialmente "rentables", que
condicionan el acceso a los créditos a una serie de indicadores
macroeconómicos o a la contratación de determinadas empresas proveedoras y
ejecutoras.

14) Un fondo de compensación para la deuda social y las asimetrías. Debemos
asumir mecanismos innovadores de financiamiento como la creación de
impuestos sobre los pasajes de avión, las ventas de tabaco, el comercio de
armas, las transacciones financieras de las grandes transnacionales que
operan en Sudamérica para crear un fondo de compensación que nos permita
resolver los graves problemas de la región.

15) Integración Física para nuestros pueblos y no sólo para exportar.
Tenemos que desarrollar la infraestructura vial, las hidrovías, y
corredores, no solo ni tanto, para exportar más al mundo, sino sobre todo
para comunicarnos entre los pueblos de Sudamérica respetando el
medioambiente y reduciendo las asimetrías. En este marco debemos revisar la
Iniciativa de Integración Regional Sudamericana (IIRSA), para tomar en
cuenta las preocupaciones de la gente que quiere ver carreteras en el marco
de polos de desarrollo y no autopistas por las que pasan contenedores para
la exportación en medio de corredores de miseria y un incremento del
endeudamiento externo.

16) Integración Energética entre consumidores y productores de la región.
Conformemos una Comisión Energética de Sudamérica para:
• garantizar el abastecimiento a cada uno de los países privilegiando el
consumo de los recursos existentes en la región,
• asegurar, a través del financiamiento común, el desarrollo de las
infraestructuras necesarias para que los recursos energéticos de los países
productores lleguen a toda Sudamérica.
• definir precios justos que combinen los parámetros de precios
internacionales con criterios solidarios hacia la región de Sudamérica y de
redistribución a favor de las economías menos desarrolladas.
• certificar nuestras reservas y dejar de depender de las manipulaciones de
las transnacionales.
• fortalecer la integración y complementariedad entre nuestras empresas
estatales de gas e hidrocarburos.

A nivel del medio ambiente y la naturaleza

17) Políticas públicas con participación social para preservar el medio
ambiente. Somos una de las regiones más privilegiadas en el mundo a nivel
del medio ambiente, el agua y la biodiversidad. Esto nos obliga a ser
extremadamente responsables con estos recursos naturales que no pueden ser
tratados como una mercancía más olvidándonos que de ella depende la vida y
la propia existencia del planeta. Estamos en la obligación de concebir un
manejo alternativo y sostenible de los recursos naturales recuperando las
prácticas armónicas de convivencia con la naturaleza de nuestros pueblos
indígenas y garantizando la participación social de las comunidades.

18) Junta Sudamericana del Medioambiente para elaborar normas estrictas e
imponer sanciones a las grandes empresas que no respetan dichas reglas. Los
intereses políticos, locales y coyunturales no pueden anteponerse a la
necesidad de garantizar el respeto a la naturaleza por eso propongo la
creación de una instancia supranacional que tenga la capacidad de dictar y
hacer cumplir la normativa ambiental.

19) Convención Sudamericana por el derecho humano y el acceso de todos los
seres vivientes al Agua. Como región favorecida con un 27 % del agua dulce
en el mundo tenemos que discutir y aprobar una Convención Sudamericana del
Agua que garantice el acceso de todo ser viviente a este recurso vital.
Debemos preservar al agua, en sus diferentes usos, de los procesos de
privatización y de la lógica mercantil que imponen los acuerdos comerciales.
Estoy convencido que este tratado sudamericano del Agua será un paso
decisivo hacia una Convención Mundial del Agua.

20) Protección de nuestra biodiversidad. No podemos permitir el
patentamiento de las plantas, animales y la materia viva. En la Comunidad
Sudamericana tenemos que aplicar un sistema de protección que por un lado
evite la piratería de nuestra biodiversidad y por otro lado garantice el
dominio de nuestros países sobre estos recursos genéticos y los
conocimientos colectivos tradicionales.

A nivel político institucional

21) Profundicemos nuestras democracias con mayor participación social. Sólo
una mayor apertura, transparencia y participación de nuestros pueblos en la
toma de decisiones puede garantizar que nuestra Comunidad Sudamericana de
Naciones avance y progrese por el buen camino.

22) Fortalezcamos nuestra soberanía y nuestra voz común. La Comunidad
Sudamericana de Naciones puede ser una gran palanca para defender y afirmar
nuestra soberanía en un mundo globalizado y unipolar. Individualmente como
países aislados algunos pueden ser más fácilmente susceptibles de presiones
y condicionamientos externos. Juntos tenemos más posibilidades de
desarrollar nuestras propias opciones en diferentes escenarios
internacionales.

23) Una Comisión de Convergencia Permanente para elaborar el tratado de la
CSN y garantizar la implementación de los acuerdos. Necesitamos una
institucionalidad ágil, transparente, no burocrática, con participación
social y que tome en cuenta las asimetrías existentes. Para avanzar
efectivamente debemos crear una Comisión de Convergencia Permanente
compuesta por representantes de los 12 países para que, hasta la III Cumbre
de Jefes de Estado, elaboren el proyecto de tratado de la Comunidad
Sudamericana de Naciones tomando en cuenta las particularidades y ritmos de
las distintas naciones. Así mismo, esta Comisión de Convergencia Permanente,
a través de grupos y comisiones, debería coordinar y trabajar conjuntamente
con la CAN, el MERCOSUR, la ALADI, OTCA y diferentes iniciativas
subregionales para evitar duplicar esfuerzos, y garantizar la aplicación de
los compromisos que asumamos.

Esperando que esta carta fortalezca la reflexión y la construcción de
propuestas para una efectiva y positiva II Cumbre de Jefes de Estado de la
Comunidad Sudamericana de Naciones, me despido reiterándoles mi invitación
para nuestra cita el 8 y 9 de Diciembre en Cochabamba, Bolivia.

Atentamente.

Evo Morales Ayma
Presidente de la República de Bolivia