17.10.06.- Frecuentemente, voceros influyentes del establishment anglo-americano externan sus deseos de establecer una internacionalización de la codiciada región amazónica; le tocó el turno en esta ocasión al ministro de Medio Ambiente británico, David Miliband, quien propuso la "privatización" de la Amazonía.

Semejante actitud colonial fue expresada en la segunda reunión Ministerial del Diálogo de Gleneagles sobre Cambios Climáticos, realizada en la ciudad mexicana de Monterrey entre el 30 de septiembre y el primero de octubre. De acuerdo con diario 'Daily Telegraph' del primero de octubre, Miliband dio por sentado que existe un proyecto cocinado por el gobierno del primer ministro Tony Blair para conseguir una "privatización completa de la Amazonía", con el pretexto de cohibir las emisiones de gases de efecto invernadero provocadas supuestamente por la devastación de los bosques ecuatoriales . La propuesta implica la adquisición de grandes áreas de la selva amazónica por ciudadanos y grupos privados a fin de tener una vasta área protegida cuya administración sería confiada a una comisión internacional. Tal esquema tendría el apoyo del propio primer ministro Tony Blair, porque, "llamaría la atención del mundo" y "uniría a la comunidad internacional" (sic).

En una entrevista con el periódico, Miliband admitió que la idea podría despertar cuestiones de soberanía con Brasil: "Obviamente, existen problemas de soberanía, pero el desmantelamiento es un problema enorme... y cualquier plan, aunque sea radical, es digno de evaluarse". Él se refiere a los eventuales participantes del plan como "accionistas" de la selva.

La indiscreción de Miliband, evidentemente tuvo una gran repercusión en la prensa brasileña, lo que obligó al gobierno británico a negar burocráticamente que tenga algún plan para privatizar la Amazonía.

La propuesta no es novedosa. Apenas el 19 de marzo pasado, el periódico londinense 'The Sunday Times', publicó un reportaje con el sugerente titulo "Es mi selva, ahora. Sin más explotación de madera", el cual fue reproducido en el periódico brasileño 'O Estado de São Paulo' el día 21 de marzo con el título "Ricos crean el colonialismo verde". El texto se refiere a la iniciativa de millonarios británicos, que están comprando grandes extensiones de tierras en países del Tercer Mundo, "para impedir que los árboles sean cortados" .

El periodista Maurice Chittenden, autor del artículo, afirma que esa es una manifestación de una tendencia creciente rumbo a un "colonialismo verde". De acuerdo a sus palabras de trata de una "ruptura con los métodos que han caracterizado al movimiento conservacionista internacional en los últimos 50 años. El enfoque tradicional se basaba en que agencias y organizaciones animaran a los países en desarrollo a preservar tierras públicas para crear parques nacionales y reservas naturales. Ahora individuos y organizaciones están asumiendo directamente la responsabilidad por las tierras" .

Uno de los casos citados es el del empresario Johan Eliasch, gerente general de la empresa de equipos deportivos Head, que le compró a una empresa de madera, por cerca de 30 millones de reales, un área de 160 mil hectáreas al norte del río Madera y la está ofreciendo para investigaciones científicas sobre la flora y la fauna con valor medicinal.

También sugiere: "En teoría, quizá, se pueda comprar la Amazonía por 50 mil millones de dólares".

Eliasch no es únicamente un empresario excéntrico, sino que también está vinculado a altos círculos del establishment político del Reino Unido. Además de vicetesorero del Partido Conservador, es asesor de William Hague, el "canciller sobra" (denominación dada al responsable de asuntos internacionales en el principal partido de oposición), y dirigente del Centre for Social Justice, uno de los principales think-tanks de los conservadores británicos .

Regresando a Miliband, fue muy desgraciada la reacción de Tasso Azevedo, director del Servicio Forestal Brasileño, quien afirmo que los interesados en ayudar a proteger las selvas de la región pueden contribuir con el Fondo del Programa de Áreas Protegidas de la Amazonía (ARPA). Como se sabe, tal esquema fue engendrado por el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) y el Banco Mundial para crear mega reservas forestales en la Amazonía, que para nada toma en cuenta la soberanía brasileña, ya que incluso el nombre del programa fue mantenido en el inglés original: Amazon Region Protected Areas.

Fuente: www.porlalibre.org