El Periódico de Catalunya (Catalunya) - 16 de octubre de 2006
El pasado 14 de mayo, un mensaje anónimo concentró a miles de jóvenes españoles en las plazas de pueblos y ciudades para denunciar la dificultad de acceder a una vivienda. Noelia Rico (Barcelona, 1974) no fal- tó a la cita, ni tampoco a las que, a partir de ese día, hubo cada domingo en Barcelona para abordar un problema que afecta a gente de toda edad y condición. Ya constituidos en Asamblea Popu! lar por una Vivienda Digna, se reúnen los miércoles en un local de la calle de las Magdalenes, donde idean protestas tan alternativas como la fiesta de pijamas que celebraron el viernes en Ikea.
--¿Por qué tanto esfuerzo? --Porque lo de la vivienda en este país es un escándalo, porque es un problema que me afecta directamente y porque creo que hay que empezar a tomar iniciativas colectivas para solucionarlo.
--Desde aquel 14 de mayo ha ido creciendo la asistencia a sus convocatorias hasta los miles de manifestantes del pasado día 30. ¿Esperaban tanto quórum? --Sí. La clave del éxito fue el lema que elegimos: No tendrás una casa en la puta vida. Era un mensaje directo: o te mueves, o aplícate el lema. Cuando empezamos a pegar los primeros carteles ya vimos que la respuesta de la gente era increíble.
--Conozco a gente bien que fue... --No me sorprende. Tampoco que haya gente mayor en las reuniones: el problema ha llegado a un punto que no afecta a grupos en situación de emergencia, sino a toda la ciudadanía. Y algo que afecta a todos los estratos sociales no es un problema de algunos: es un problema social.
--Hoy iban a protestar ante los ministros europeos de vivienda reunidos en Barcelona, pero la suspensión de la cumbre lo ha impedido. --Ha sido una maniobra política para intentar que no se hable de vivienda antes del 1-N. El argumento de que no se podía garantizar la seguridad es insostenible. Nosotros haremos un acto simbólico ante el Palau de Congressos a las cinco, y nos concentraremos en la plaza de Sant Jaume a las ocho para dejar claro que, aunque ellos no estén, el problema sí, y nosotros exigimos que se siga hablando de él, y más en campaña.
--De lo que sí se ha hablado, a raíz de la protesta del Forat de la Vergonya, es de violencia urbana. Y algunos les han metido ahí. --Efectivamente. Nos indigna el tratamiento mediático de nuestras protestas. Nos han invitado a programas para hablar de violencia. Y nos-otros no somos un interlocutor para eso: hemos convocado muchos actos, hemos sacado a la calle a 15.000 personas, y todo ha sido siempre festivo. Nuestras propuestas están llenas de contenido y nuestras armas son globos, cartulinas, tizas... Asociarnos con la violencia es otra maniobra para debilitar al movimiento.
--¿Los jóvenes lo quieren todo? --No. Lo queremos todo en la justa medida. La cuestión es que la vivienda es algo básico. Si el cine fuera más caro, no nos quejaríamos así. Pero reivindicamos el derecho a tener un lugar donde vivir. Hay cosas superfluas a las que se puede acceder con gran facilidad; en cambio, un bien necesario como la vivienda se abandona al libre mercado.
--No es un problema de comodidad. --Va mucho más allá: quien logra una vivienda lo hace hipotecándose hasta las cejas, y eso acaba siendo una forma de control social. Toda tu renta está atada a una hipoteca y dependes de un trabajo precario que no puedes dejar de ningún modo.
--No me diga que sus padres no le cuentan que ellos también las pasaban canutas para pagar el piso. --Sí. Pero con un sueldo de la Seat y una media jornada pudieron criar a tres hijas y llevarlas a la universidad. Hoy eso es impensable. Apenas se llega a fin de mes, así que uno no puede ni plantearse tener un hijo.
--¿El acceso a la vivienda está igual de mal en Europa? --No. Aquí sufrimos una burbuja inmobiliaria que se hincha día a día y de la que los medios españoles apenas hablan, aunque sí los extranjeros. Somos un ejemplo a no seguir en ningún lugar del mundo.
--¿Ustedes qué proponen? --No somos legisladores, solo ciudadanos que reivindican un derecho fundamental. Denunciamos que todos los gobiernos han legislado en contra de este derecho y han fomentado el actual desvarío. Exigimos medidas estructurales, no parches.
--¿Cuántas veces ha oído que frenar la especulación es una utopía? --Muchas. Pero no lo es. El primer paso para lograrlo es que haya voluntad política de hacerlo.
--¿Esta locura de precios acabará? --Esto no puede a seguir así. El mercado se va a autorregular. Pero deberían ser las leyes parlamentarias, y no las del mercado, las que lo regulasen, porque si no, con el tiempo, la situación se repetirá.
--¿Dejarán entonces de reivindicar? --Lo haremos cuando se haga efectivo el artículo 47 de la Constitución. Hasta la vivienda siempre.
Fuente: http://www.elperiodico.com/default.asp?idpublicacio_PK=46&idioma=CAS&idnoticia_PK=348025&idseccio_PK=1006


Escribe un comentario