Es verdaderamente inquietante observar como el Estado democrático, que surgió con la finalidad de otorgar igualdad a todos sus miembros, está degenerando cada vez más en un sistema feudal o de castas. El hecho de que a los extranjeros residentes temporales y permanentes (exceptuando los procedentes de Noruega y de la UE) no les sean reconocidos derechos políticos revela una situación de exclusión y desigualdad.

FUENTE | Redacción mi+d

Al no reconocer la plena pertenencia a la comunidad de determinados grupos por cuestión de su origen se contribuye a una jerarquización de la sociedad. Esto se traduce en la existencia de grupos sociales con diferentes derechos: ciudadanos con plenos derechos políticos, extranjeros residentes de países de la UE que tienen derecho a participar en las elecciones municipales y las europeas, y finalmente el grupo de aquellos a los que no se les reconoce ningún derecho político.

Lea el mensaje completo en: weblogs.madrimasd.org/migraciones/