FUENTE | Redacción mi+d
Sin ánimo de ser exhaustivo, en lo que va de año, aparte de la gran cantidad de trabajos periodísticos sobre los temas tratados en el IV Foro Mundial del Agua que se celebraba en Ciudad de México en el mes de marzo, siguen apareciendo, con cierta frecuencia, artículos sobre la relación agua-economía, como la del diario económico "Cinco Días", a finales de junio, con el "provocador" título de "El agua interesa más que el petróleo a los grandes inversores" o más recientemente en el NYT "En un mundo sediento, el agua potable equivale a beneficios".
¿Cuáles son los motivos por los que se llega a ese nivel de preocupación mundial respecto al agua? Son muchos y variados. El economista Adam Smith, en el siglo XVII, decía que el agua "tiene un gran valor de uso, pero ningún valor de cambio", por tanto no era objeto de estudio económico, dado que la economía se centra en estudiar el reparto de bienes escasos. En aquellos momentos la humanidad estaba alcanzando los 1000 millones de habitantes y cada uno de ellos podía disponer teóricamente de más de 12000 m3/año de agua dulce de fácil acceso. Hoy esas cifras se han reducido a menos de la sexta parte puesto que la población mundial se ha multiplicado por seis y el volumen de agua accesible en el ciclo hidrológico no ha aumentado sustancialmente. Cantidades de 2000 m3 por persona y año de agua no parece que debieran generar preocupación, sin embargo algunos datos pueden centrar la magnitud del problema.
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Autor: Eloy García Calvo (Universidad de Alcalá)


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