Ésta Declaración reclama la adhesión de ciudadanos e instituciones. Su objetivo es recabar más de un millón de firmas como alma, alarma y arma contra el racismo, contra los guetos y la exclusión y cuyo fin último es ser elevada a las instituciones públicas españolas y al Parlamento Europeo.
Desde el Sur ponemos en marcha esta experiencia pionera ante los recientes hechos sufridos en Francia, ante las situaciones de intolerancia, violencia, marginación y exclusión, que han dado lugar a un Apartheid social, educativo y político.
Decimos desde el Sur NO a las políticas de segregación que sólo han ayudado a la creación de tribus aisladas y urbanas. Decimos SÍ a la plena integración del “otro”. Decimos SÍ al mestizaje social, a la diversidad cultural como forma de lucha contra el racismo y la xenofobia.
- El Instituto de Cultura del Sur pone en marcha esta iniciativa ciudadana que persigue, global y localmente, la creación o profundización en las políticas de convivencia, de integración, de respeto a la identidad, proponiendo para ello la creación de voluntariado pro mestizaje social que desde la educación pública, desde las fundaciones culturales y sociales de progreso, continúen los esfuerzos dirigidos al diálogo y el conocimiento del otro: educando contra el racismo, contra el aislamiento y contra la indiferencia.
- Desde aquí llamamos a los intelectuales, a los comprometidos y, también, a los ausentes del compromiso cotidiano, a los firmantes oficiales de manifiestos y a los que nunca suscriben nada, a los trabajadores a los estudiantes, a las amas de casa, y a los parados, a los jóvenes y a los jubilados y, sobretodo, a la ciudadanía anónima y desencantada a que se comprometan, porque el compromiso cívico es la única forma de ser protagonistas de la Historia.
Llamamos a la complicidad de la sociedad civil en su conjunto y apostamos porque desde la vecindad del tejido social, las instituciones municipales, autonómicas, estatales y supranacionales, desde el apoyo de los medios de comunicación, desde las vanguardias y las nuevas tecnologías, de las redes, los blogs, los fanzines, la universidad, la fábrica, la biblioteca, los cibercafés, las canciones, los grafittis, los móviles y sus mensajes y las artes, podemos crear “redes de cercanía”.
- Estas redes de cercanía, altavoces de la ciudadanía, de la opinión pública, exigen a los poderes públicos y a la ética privada empresarial que se movilicen para que se superen las únicas realidades verdaderamente globalizadas que se conocen: la pobreza, la precariedad y la desesperación.
En un siglo lleno de cifras, magnitudes, tecnologías y estadísticas, aparece una llamarada de atención de la periferia, de los seres humanos invisibles. Existen, no son un mal sueño, no son un cuadro abstracto, no son un coeficiente, ni una cotización, ni la subvención anual que calla el descontento. Son diferentes, intermitentes, indiferentes a un espacio común, a una geografía en la que no cuentan, a una constitución que no les habla, a un empleo que nunca les llama, a una fábrica deslocalizada y a un contrato inexistente o precario.
El mensaje del Siglo XXI es que NO HAY GUETO, porque EL OTRO SOY YO. No hay distancia, no hay periferia: éste es el nuevo compromiso y la nueva militancia: NO GUETO.
Éste ha de ser el objetivo, la próxima causa romántica, la nueva rebeldía, la nueva revolución cívica que empieza como apuesta del siglo XXI desde el Sur Mestizo y Diverso, “el SIGLO DEL MESTIZAJE”, más allá de nacionalismos étnicos, de los símbolos, de las razas, las religiones, las lenguas, las historias y las guerras pasadas.
La inmigración y la segunda generación de la misma son un motor más de la economía, del mercado de trabajo, de la nueva savia cultural, de la educación, de una nueva demografía. El otro, el hijo del que vino, no quita nada, ni trabajo, ni derechos, ni ayudas, ni casa, pero sí que contribuye como nosotros hicimos en otras tierras y en otros tiempos.
- Sabemos que EL GUETTO ES GLOBAL: la periferia vuelve a ser Taiwán, El Egido, la favela de Río, el ahogado de Nueva Orleáns, el pakistaní insultado en el campo de fútbol del Chelsea, el futbolista insultado en Madrid por su color, el “sin papeles”, el que carece de asilo en tierra de asilo, el espalda mojada que solo le podrá contar por la noche el cuento a sus hijos de los pueblos desheredados.
Todos ellos expulsados por la exclusión y desterrados a navegar en la patera de la historia.
Evitemos que vuelvan la ira y el odio y quizás el próximo estribillo de una canción o una letra de rap hable de barricadas, pero de esperanza, y el título de la canción sea: NO GUETO.


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