La Coctelera

Una mirada de actualidad

Abriremos los ojos al mundo, ¿este es el mundo que queremos?- Este el mundo que estamos creando.

Categoría: Feminismo

9 Febrero 2009

Entrevista con Denisse Ampuero, especialista en derechos de las mujeres y feminista
"Es tiempo de feminismo"

SEMlac
Psicóloga, especialista en derechos humanos de las mujeres y feminista, desde hace ocho años Denisse Ampuero trabaja con víctimas de violencia intrafamiliar y abuso sexual, y emplea la psicología feminista en sus terapias. Se inició en una de las ciudades más pobres de Bolivia, El Alto, que registra un elevado índice de agresiones contra las mujeres. Por ello, hay muchas organizaciones que las apoyan. Donde no existe ninguna institución es en la zona Sur de la vecina ciudad de La Paz, lugar de residencia de los sectores más pudientes. Denisse Ampuero instaló su consultorio allí, porque la violencia es un secreto a voces y una vergüenza que se oculta. Hace también trabajo voluntario con niños y niñas en la prevención.

¿Qué características tiene el círculo de violencia entre mujeres que pertenecen a las clases media y alta?

La violencia no es tanto física, como en El Alto, porque está demostrado que el maltratador con estudios superiores entiende que la ley le va a caer; aquí, en La Paz, es a nivel psicológico. Encontramos, con mucha frecuencia, la violencia económica, porque las mujeres son profesionales, pero no trabajan. Viven en jaulas de oro. Tienen todo lo que podrían querer tener materialmente, pero no tienen libertad. Ellas y sus hijos están acostumbrados a un nivel de vida muy alto y les da miedo perderlo todo.

¿Qué casos atiende con más frecuencia?

Lo más frecuente es la violencia sexual. Mujeres adultas, de familias muy conocidas, que han sufrido abuso en la infancia por parte de alguien de la familia y lo callan. Cada día, detrás de las historias de falta de apetito, de depresión, de adicción, de problemas de conducta, está la violencia sexual. Yo no podría encontrar aquí una paciente que no haya tenido un problema de ese estilo. Y no hay datos, esos son los datos muertos de la ciudad de La Paz. Cada día hay más chicas de universidades privadas asesinadas y nadie dice nada, es un dolor oculto. No se ha hecho una investigación sobre el número de asesinatos, ni de intento de asesinato, por celos. Tampoco se habla de los abortos y muchos son obligados por la misma familia. Hablamos mucho de El Alto, pero aquí hay un abandono.

¿Por qué no hay denuncias?

Primero, es por la vergüenza de no tener la pareja perfecta, porque lo que se vende es una imagen de mujer perfecta. Segundo, el miedo a romper un esquema social muy fuerte. Tercero, la dependencia de la pareja, económica o emocional, o de la idea que tenemos de la pareja. Todavía hay mujeres criadas para ser de un solo hombre y otras que no quieren perder lo que tienen. Muchas deciden trabajar, pero ¿de qué?, si nunca lo hicieron porque el marido no las dejó. Otras se van a vivir a la casa de sus padres, que también tienen mucho dinero, y así lo resuelven, pero siguen siendo dependientes, pasan del control del marido al control de los padres.

¿Todo este círculo de violencia, cómo se refleja en los hijos e hijas?

Replicamos, hasta sin darnos cuenta, porque así se está aprendiendo. Algunos varones juran no ser como sus padres, pero se vuelven padres permisivos. Cuando se les pide que sean un poco más fuertes, se convierten en malos, no saben llegar a un equilibrio. Por eso se hace prevención a largo plazo. Con las niñas se busca que tengan más habilidades para enfrentar la violencia.

¿Qué puede aportar el feminismo para que las mujeres puedan salir de este círculo de violencia?

El feminismo es el equilibrio que tiene el mundo, que es patriarcal. Es una forma de vida para mujeres y hombres; nos permite vivir de forma diferente. El feminismo rompe y nos dice a las mujeres que, por ejemplo, no hay instinto maternal, que no tenemos que ser perfectas. No sólo es una corriente o un enfoque, sino que se vuelve una forma de vida para muchas personas.

¿Cómo reciben sus pacientes al feminismo, considerando que lo han desprestigiado?

En la terapia con enfoque feminista no se trata el problema que tiene la mujer y cómo hacer para que salga adelante, sino que se la guía para que haga una crítica personal, social, cultural, histórica, religiosa, sobre su propia vida y su entorno. Con un enfoque feminista está claro que nosotras no tenemos por qué ser felices al lado de un hombre, ni tenemos por qué ser felices con hijos, tenemos que ser felices solas, y si de ahí queremos tener hijos, marido y familia, perfecto. No podemos alimentar ideas que son patriarcales, como la virginidad o que el abuso sexual lo buscamos las mujeres. Se lleva a que las mujeres vayan descubriendo el enfoque feminista.

¿Qué reacción tienen cuando se dan cuenta?

Muchas salen diciendo "soy feminista; ahora que me doy cuenta de que soy feminista". Pero la terapia no sólo es para una, sino que las mujeres salen como activistas. Ven que su amiga está mal, que está sufriendo violencia -porque, si nos ha pasado, sabemos cuándo le está pasando a la otra-, le empiezan a hablar y a decirle que no puede permitir eso, que tiene derechos. Y eso también es el feminismo: es activar una red de mujeres para luchar por nuestros derechos humanos.

¿Cómo hacer para que las mujeres puedan reconocer a los violentos? En la escuela, en la universidad, no se habla de esto.

Lo ideal es que cambien las políticas públicas en educación a favor de las mujeres. Ahora nuestro gobierno se está dedicando a que cambien las políticas públicas a favor de la diversidad indígena; no está mal, pero es sólo una transversal de la educación. El asunto de género me sabe a los años ochenta o noventa, ya no me sabe a esta época; en esta época necesitamos más que un enfoque de género, en esta época ya necesitamos una visión camuflada feminista. ¿Camuflada por qué?, no puedes llegar y decir "soy feminista", porque se espantan. Hay que ser radical, no en el sentido violento de la palabra, sino contundente: ¡no vamos a permitir más violencia!, que no es lo mismo que entender que los hombres son así y las mujeres asá, no. Va más allá del género. Es entender que nuestra sociedad y nuestro sistema educativo están siendo violentos y los propios maestros alimentan la violencia a todo nivel. Incentivan una cuestión netamente cultural de ser la mujer perfecta. Y mientras estamos en esa búsqueda, nos enfermamos, nos morimos, nos pasan barbaridades o no nos desarrollamos y nos volvemos dependientes, y no somos realmente apoyo, no somos una fuerza política y una fuerza social, por eso es que estamos sin voz real.

¿Qué se podría hacer entonces?

Yo creo que es una a una, que la mujer que se interese por el tema, lo haga porque realmente de eso depende la vida de su familia, a lo largo de los años que dure su familia; es decir, de sus nietas, de sus bisnietas, tataranietas. Yo creo en el cambio de cada una, creo que cuando hay una mujer que cambia, la hija cambia y la nieta va a cambiar. Entonces, la bisnieta ya no va a sufrir violencia; puede seguir habiendo el mismo sistema, pero ella va a decir "prefiero sola que mal acompañada"; su bisabuela, en cambio, dijo: "no tengo a dónde ir, me aguanto". Ese es el cambio real. Y la lucha real es comenzar a criticar la estructura social completa, a la iglesia, la escuela, la familia, pero desde adentro. Eso es socialmente sano.

Fuente: Rebelión, 05/12/08

9 Febrero 2009

“Las mujeres son las proletarias del proletariado (Flora Tristán, 1ª mitad del siglo 19)

"Vosotros hombres de fe ¿qué habéis hecho si no persuadirla (a la mujer) de lo irremediable de su servidumbre, hacerla adorar sus cadenas, nutrir sus almas con creencias destinadas a eternizar su cautiverio?

Y Vosotros revolucionarios, ocupados en hacer y deshacer constituciones ¿cómo no habéis pensado en que toda libertad será un fantasma mientras viva en esclavitud la mitad del género humano?". ("La Palanca", Revista mensual. Órgano de la Asociación de Costureras. mayo 1º de 1908).

“Y digamos también a tanto luchador del mejoramiento social e intelectual del pueblo que toda la libertad que anhelan será un fantasma mientras la mitad del género humano viva en humillante esclavitud”… (Carmela Jeria, obrera tipógrafa y feminista, 1907, La Alborada, Chile)

"La Mujer tiene tanto derecho como el hombre de gozar completa libertad. ¿Seguiremos como siempre al paso de tortuga hacia el oasis de las libertades que a cada cual nos pertenece? ¿Es lógico que el hombre sea libre y la mujer esclava? … " (La Alborada, periódico obrero feminista de tirada bimensual, Valparaíso y Santiago, entre los años 1905 y 1907, Chile)

“Si no puedo bailar, tu revolución no me interesa”… (Emma Goldmann 1ª Mitad del siglo 20)

“La actuación de la mujer no implica una participación en el poder masculino, sino cuestionar el concepto de poder. Si hoy se nos reconoce nuestra imbricación a título de igualdad es, precisamente, para alejar aquel peligro” (Carla Lonzi, segunda mitad siglo 20).
Las citas recién hechas no son “Enfoque de Género”, aunque en algunas, el concepto -que podría ser muy valioso dependiendo desde dónde se use- sí se encuentre.

De todas maneras seríamos muy injustas diciendo que las ideas expresadas por estas feministas son “Enfoque de Género”, ya que en realidad, sus dichos son feminismos: feminismo obrero, feminismo anarquista, feminismo radical…

Tampoco son nuestra Biblia, no tenemos biblias, los dichos, elaboraciones, acciones, posturas de nuestras compañeras históricas no se presentan acá para mostrar La Verdad, ni las respuestas a todas las interrogantes sobre el feminismo que surgen ya sea de la realidad de nuestros actos o de los mitos sobre el feminismo -que nos imputan cosas extrañas y hasta ridículas…-. Están acá sí, para exponer las rebeldías, resistencias, ideas elaboradas por diversas feministas en la Historia de los feminismos, que no son uno sólo, si no varios. Y en estas expresiones hemos encontrado varias de las denuncias e ideas que nos inspiran hoy como feministas autónomas, lo que no significa que sean las únicas, inamovibles y/o estáticas. Tampoco significa que estas feministas sean las únicas creadoras de feminismos, si no aquellas con las que queremos presentarnos hoy para hablar con quienes nos invitan y con quienes participan.

Somos activistas feministas autónomas, no “expertas en género” ni “tecnócratas de género”.

Esto lo planteamos porque creemos que es importante hablar desde un lenguaje libertario, antisistémico, antipatriarcal, y uno de los lenguajes más opuestos a esto, nos parece el institucional. Para explicar esto, enumeraremos algunos ejes que hoy nos parecen relevantes –aunque no sean los únicos que nos importan-:

1. LENGUAJE INSTITUCIONAL = VIF

Lenguaje institucional para nosotras por ejemplo es:

  • hablar de Violencia Intrafamiliar, término que niega el poder diferenciado al interior de la Familia,
  • que legitima La Familia patriarcal y burguesa como base social estructural única,
  • que niega el Maltrato Infantil como hecho social y político específico en una sociedad adultocéntrica,
  • que niega la Violencia contra las Mujeres de todas las edades en todos los planos: económico, laboral, sexual, político, comunicacional, poblacional, etc.
  • Prueba de esto es la Ley VIF:

    Además de no ser eficiente para las que pueden usarla –esposas, convivientes, madres, hijas, abuelas- no toma en cuenta a:

  • las jóvenes no casadas, no convivientes, no madres.
  • pololas, andantes, amigas, compañeras, amor ocasional… no pintan nada en esta ley porque no son “Familia” con el agresor
  • las mujeres en prostitución tampoco, porque no son “Familia” con el prostituyente o con el cafiche, en el caso de que este las agrede, tortura, viola o mata.
  • las inmigrantes que caen en mafias de prostitución de mujeres y niñas indocumentadas o nacionales, tampoco están incluidas porque el mafioso no es su “Familia”
  • la trabajadora agredida sexualmente por el patrón o por el colega, tampoco es tomada en cuenta porque el patrón o el colega no son su “Familia”…
  • la vecina asesinada, violada, humillada en su condición sexual, no cuenta porque no es “Familia” con el agresor-vecino de su comunidad poblacional
  • la transeúnte, acosada, agredida, abusada, asesinada, humillada por el varón de cualquier clase social -delincuente o no, obrero o burgués, chileno, extranjero, mapuche o mestizo- que está en la calle y que usa su atribución de poder masculino –desde cualquier etnia o clase- para violentarla, no cuenta porque agredida y agresor no son “Familia”…
  • y un largo etcétera…
  • Así, el resultado de un lenguaje institucional es siempre una salida oficialista y negadora de las realidades populares, sexuales, empobrecidas, marginadas, antisistémicas, etc…

    O, al revés, el resultado de las políticas públicas hechas para “humanizar” sistemas inhumanos, será siempre un lenguaje institucional que como el voladero de luces que es, engañará a los incautos e incautas, haciéndoles pensar que las cosas “van mejorando” para las mujeres, para las indígenas, para las trabajadoras, para las empobrecidas, para las niñas, para las viejas, para las jóvenes...

    2. VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES: ¿QUÉ ES?…

    Es una Política Sexual del Patriarcado. No es la excepción, si no la regla general patriarcal.

    El Patriarcado -concepto político feminista, con alcances más allá de la antropología, introducido por Kate Millet (1) y desarrollado por innumerables feministas desde los años 70 en adelante- es un sistema de dominaciones basado en el modelo de la dominación de las mujeres(2) y en la dominación y desprecio por todo lo considerado femenino en este tipo de sociedad (que data de la antigüedad –antes que el Capitalismo-) (3).

    Hablamos de Violencia contra las niñas, las jóvenes, las adultas, las viejas, las lesbianas, independiente de su clase, etnia, postura política y de clase: Violencia contra la mitad de la Humanidad.

    Hablamos de Violencia Estructural: económica capitalista y neoliberal, fascista, racista, xenofóbica, clasista, arribista, segregacionista, laboral, de pareja, familiar, política, callejera, lesbofóbica, social, cultural, moralista, verbal, física, sexual, psicológica…

    Hablamos de todas las violencias, con diversos matices, contra todas las mujeres y contra todo lo que se interpreta como “femenino”.

    Hablamos de violencias en las que el objeto es “mujer”, una categoría a la que se le adjudica deberes y rasgos determinados en el Patriarcado.

    Así, se violenta a las mujeres, en Dictaduras o Democracias burguesas o revoluciones sociales. En guerras y guerrillas, en la casa o en la calle, en el trabajo o en la cama.

    Generalmente se violenta a las mujeres cuado ellas hacen lo que el Patriarcado supone que “un mujer No Debe Hacer”, o cuando ellas No hacen, lo que el Patriarcado supone que “una mujer Debe hacer”.

    Violencia contra las mujeres es una Política Sexual del Patriarcado en todas sus manifestaciones: Capitalismo, Imperialismo, Colonialismo, Dictaduras, Fascismo, Neoliberalismo, Socialismos imperialistas, en la Familia, en las Instituciones…

    La Violencia contra las Mujeres es inherente al Patriarcado, no es una excepción, si no una regla natural y naturalizada. El Patriarcado es violento contra las mujeres, por definición. Por eso cuando hablamos de violencia contra las mujeres, al menos nosotras, no estamos hablando de una realidad fragmentada de las mujeres, si no desde la cotidianidad del significado de “lo femenino” en el mundo patriarcal.

    No hablamos desde una realidad de hombres y mujeres que viven en una sociedad igualitaria y/o equitativa, sino de hombres y mujeres que viven en una correlación desigual del poder.

    Una sociedad, donde los primeros son interpretados con un valor más alto y mejor que las otras, donde se entretejen en los cuerpos y existencias de las mujeres, muchas condiciones que las hacen aún más despreciadas, cuestionadas, burladas, manipuladas:

  • indígenas
  • mapuche
  • jóvenes
  • niñas
  • pobres,
  • Hablamos de un poder desigual, discriminatorio y que va en desmedro de las otras. Un poder donde el Estado está por sobre la persona, donde La Familia vale más que la comunidad, donde lo Humano es superior a lo animal, donde lo razón está por sobre la emoción y donde los discursos están por sobre el cotidiano…

    En el caso de las mujeres, un par de ejemplos en las estadísticas institucionales:

    Tiempos y Dineros

    Las mujeres realizan más de la mitad del total del tiempo de trabajo en el mundo.

    Del total del tiempo de trabajo masculino, las 3/4 partes corresponden a actividades remuneradas.

    Del total del tiempo de trabajo de la mujer, sólo 1/3 obtiene remuneración (OIT, PNUD).

    Plusvalías

    El trabajo doméstico impago de las mujeres subvenciona entre el 25 y el 40 % del Producto Nacional Bruto (PNB) en países desarrollados (PNUD).

    El trabajo no remunerado de la mujer en el hogar representa un tercio de la producción económica mundial. (Naciones Unidas).

    Entre el 50 y el 80 por ciento de la producción, la elaboración y la comercialización de alimentos corre a cargo de las mujeres (Naciones Unidas).

    Si se contabilizara el aporte en trabajo no remunerado de las mujeres el producto mundial se incrementaría en alrededor de 11 billones de dólares.

    El trabajo doméstico impago realizado por mujeres en la R.M. ($hile), aporta 17 mil millones de dólares a la economía chilena, cifra que equivale al 26% del Producto Interno Bruto (PIB) de la RM. (SERNAM-Universidad Bolivariana-DOMOS).

    Pobrezas y hambre

    En total 815 millones de personas pasan hambre, de los cuales 300 millones (36 %) son niños y niñas, y 456 millones (el 56 %) mujeres (FAO).

    Las mujeres constituyen el 70% de los 1.300 millones de pobres absolutos del mundo (OIT).

    ¿LAS MUJERES SON “LAS VIOLENTAS”?

    No negamos que las mujeres podamos ser y seamos violentas –así como no negamos que las y los empobrecidos puedan ser resentidos, las y los indígenas, racistas, los niños y las niñas, caprichosos, las y los jóvenes, soberbios. O que cualquier persona, víctima de un flagelo social pueda portarse prepotente. Pero allí donde una encarcelada se transforma en criminal de su carcelero, hay un contexto anterior a esa acción, una relación establecida, instaurada, de poder, que nunca podrá tratar a ambos como iguales.

    Los crímenes –no la autodefensa-, los cometa quien los cometa, no se justifican, jamás. La injusticia contextual tampoco.

    La Ley Pareja sí es dura. Es dura porque es incoherente y cínica. Está tratando como iguales a quienes sabe que no son valorados como iguales –aunque lo sean-.

    3. LA PARADOJA DEL ENFOQUE DE GÉNERO
    ¿Qué decimos de “Enfoque o Perspectiva de Género”?: Que es un concepto relacional, didáctico –aunque, a veces y dependiendo que quien lo entrega, con un techo muy bajo-, academicista, y que actualmente está tremendamente institucionalizado, es decir usado y abusado por el Patriarcado, porque:

    Se convirtió en un Caballo de Troya
    Se ha ido convirtiendo en los Estados, en La Moneda, en los partidos políticos, en la Academia –o sea, en la Universidad-, en los Capitales, en el Banco Mundial, en las Empresas, en las o­nGs, y en las instituciones de todo tipo, en la herramienta ideal para despolitizar el feminismo, para negarlo. O sea, difumina el carácter político del movimiento feminista, un movimiento social que se ha caracterizado por hacer pública su voluntad política, sus aspiraciones transformadoras de las realidades de las mujeres, su carácter trasgresor y visibilizador de las raíces de la opresión patriarcal (4).

    Sostenemos que en la Historia de las mujeres, hay movimientos feministas y de mujeres.

    Las “Agendas de las políticas públicas” lograron introducir el enfoque de género, invisibilizando al feminismo y empoderando al sistema patriarcal con la idea de que se ha “humanizado” por medio de este enfoque.

    El Capitalismo decidió neutralizar las demandas de las obreras feministas del siglo 19 y 20, concedió el voto a las sufragistas sabiendo que eso no cambiaría el sistema –aunque las feministas sufragistas apostaran a ello-. También negó el fuerte movimiento feminista de los años 60 y para ello fue creando estrategias que muchas veces se nutrieron de las propias elaboraciones feministas presentándolas con otros nombres.

    Así, desde los años 40, en las políticas de Estado y empresariales, junto con la ideología de “recursos humanos” y otros aportes desde la sociología y la psicología, se fue elaborando el concepto MED que significa “Mujer en el desarrollo” –que sonó profusamente en los años 60- y en los 80, se transformó en GED que significa Género en el Desarrollo. MED o GED, son inclusión en el sistema capitalista de las mujeres, universalizadas, uniformadas -burdo como todo uniforme- como si no existiéramos con diferencias étnicas, de clase, culturales, territoriales, elecciones sexual amorosas, elecciones eróticas distintas, etc…

    MED y GED son conceptos que blanquean el hecho de que los verdaderos motivos que descubrimos para que la ideología dominante piense en las mujeres, son: por un lado, callarles la boca cuando denuncian y por otro, usar una fuerza de trabajo más barata que la barata. Porque allá donde los hombres pobres son mano de obra barata, la mujeres son mano obra que sale casi gratis y también gratis.

    Esto fue denunciado por las feministas en los Encuentros Feministas, desde el primero que se hizo en Colombia en 1981 y también en la Primera Conferencia mundial sobre Mujeres, en México, 1975.

    Así, los enfoques tecnócratas “de Género” nos confrontan con la realidad de que en el momento actual, de “mayor inclusión de la Mujer” -como unidad uniformada- en los Estados y políticas públicas, las mujeres empobrecidas en sus diversos territorios sufren, la peor exclusión económica de su historia, por pobreza, cesantía, bajos sueldos, hambre, no acceso a la salud, no acceso al aborto libre y gratuito, etc.

    El “Enfoque o Perspectiva de Género”, es una categoría relacional que debería ser crítica, pero que ha mutado en acrítica en el campo pragmático –independiente de que feministas lo usen de manera crítica y didáctica-.

    Históricamente complejo
    Es un término legitimado por la psiquiatría en los años 70 con toda la carga institucional que ello representa.

    Ya habían descrito el fenómeno en ensayos, artículos, libros y discursos, entre otras, Cristhine de Pisan, Sor Juana Inés de la Cruz -en la Edad Media-, Louise Michel en la Comuna de París, Alexandra Kollontai en la Revolución Rusa, Clara Zetkin, Rosa Luxemburgo en la Europa revolucionaria del siglo 19, Emma Goldmann, anarquista, Flora Tristán en Latinoamérica -que publica “Unidad Obrera” un año antes que el “Manifiesto comunista”-, Carmela Jeria en Chile y las obreras anarquistas, a inicios del siglo 20. También, lo estudió y elaboró, Margareth Mead en los años 30 del siglo 20, y todas las feministas, de todas las corrientes feministas.

    Muchas feministas desde los 70 comienzan a desarrollarlo. Pero en los años 80, varias van descubriendo los resultados de su aplicación: que no se acerca ni de lejos al contenido revolucionario del fenómeno y el concepto “política sexual”, pensado, desarrollado y propuesto por el feminismo de la segunda ola (Kate Millet, entre otras) (5).

    Estrategia sistémica
    Desde los 80, Género –vulgarizado- ha sido una estrategia de los feminismos liberales –institucionales a la larga- para incluirse en el sistema patriarcal y capitalista de manera que su lenguaje sonara científico y liviano –sin la carga política, activista y radical del feminismo-

    Desde los años 80, aparecen “asesoras en género” en las instituciones más retrogradas y fascistas, desde el Banco Mundial -responsable de que el 80 por ciento de los 1300 millones de pobres absolutos en el mundo sean mujeres, sus hijos e hijas-, hasta los ejércitos criminales en dictaduras y guerras.

    “Experticie de Género”
    Esta inclusión de las llamadas “expertas de género” en las instituciones, ha significado, no una transformación social radical del sistema patriarcal, si no el reciclaje de postulados de género al servicio de las instituciones más patriarcales

    Desde nuestra mirada feminista autónoma –hablo desde Memoria Feminista-, es una elección que ha hecho una corriente de los feminismos actuales, que ha rematado en resguardar los intereses de las clases, de las etnias y del grupo sexual dominante.

    También ha sido una manera de sacar trozos del pastel neoliberal para fines personales y grupales, partidarios, de poder local y estatal.

    Invisibilización de responsabilidades sociales
    El Enfoque de Género, distorsionado, negado en su capacidad crítica sobre las correlaciones de los poderes dominantes, sobre las opresiones estructurales y que sostienen al sistema patriarcal, diluye la responsabilidad de no renunciar a los privilegios patriarcales. Difumina la elección de la mitad de la humanidad de elegir el poder dominante. Y justifica la elección de cada hombre que acepta, normaliza, niega, evade, rehúye la crítica a su conducta machista, misógina, de burla, humillante, invisibilizadora, violenta con las mujeres.

    El Enfoque de Género distorsionado recicla los privilegios de los varones en una lastimera imagen en que todos somos igualmente oprimidos por el Patriarcado. O sea, todos y todas somos “víctimas” y como en el caso de los crímenes contra la humanidad, propone que todos fuimos responsables y por lo tanto “no hay culpables” (6).

    Izquierdas, antisistémicxs y “Género”
    El “Enfoque de Género” acrítico también ha sido la manera en que:

  • Las izquierdas partidarias, han transformado aquella convicción de “lo primario y lo secundario” en una imagen modernizada, hasta postmoderna –con toda la incoherencia que ello pueda significar para marxistas, trostskistas, leninistas- en una mirada menos patriarcal, más actualizada. Las mujeres como siempre, han seguido estando en un rincón de los partidos. Lo que antes fue “Comisiones de La Mujer”, ahora pasaron a llamarse: “De Género”. Ningún partido alineado con el Socialismo Real ha reconocido que las revoluciones socialistas no “han liberado a La Mujer” como fuera anunciado –así como la Iglesia nunca ha reconocido su culpabilidad en la opresión de las mujeres-.
  • Las izquierdas movimientistas y algunos grupos antisistémicos con este concepto y sin mencionar al feminismo -con excepciones- han alivianado aquello de “todos somos feministas, así es que las feministas deberían alinearse, insertarse”… Es decir, han mostrado una especie de renovación dentro de los límites del Patriarcado. Han repetido los mismos mitos burgueses y machistas sobre el feminismo y leído la moral a las feministas preguntándonos interesadamente por qué el feminismo está integrado por sólo mujeres… Nosotras contrapreguntamos: ¿Por qué los grupos anarquistas son integrados por sólo anarquistas? ¿Por qué las organizaciones indígenas son conformados por sólo indígenas?... (Así mismo, los grupos feministas son sólo de mujeres feministas, y los grupos feministas autónomos son sólo de mujeres feministas autónomas, y los grupos de lesbianas feministas son sólo de lesbianas feministas…).
  • Los movimientos sociales diversos, niegan el feminismo, y también el feminismo autónomo y/o comunitario –en Bolivia- en Latinoamérica y El Caribe. Lo invisibilizan y recortan privilegios del Patriarcado para los movimientos varoniles, que aunque gocen de la presencia de mujeres, se manejan desde miradas androcéntricas y no reconocen la cotidianidad, lo sexual y lo personal como algo político. Y que cuando lo hacen, miran esos ejes desde los mismos prejuicios patriarcales y moralistas ya aprendidos: riñen a sus militantes por la “infidelidad” y siguen haciéndose cómplices de la violencia contra las mujeres de parte de sus propios militantes.
  • 4. ¿QUE CÓMO SE INSERTA EL FEMINISMO EN LA LUCHA SOCIAL?...: ¡PUCHAS! ¡FEMINISMO ES LUCHA SOCIAL!
    Feminismo es liquidar todas las opresiones, no se trata solo de la opresión de los hombres sobre las mujeres, si no que es el sistema de opresiones el que estamos desafiando (7).

    Feminismo = Movimiento político revolucionario
    El feminismo ES “lucha social”, no es ajeno a la lucha social. No necesita ser ascendido a “lucha social”, tampoco quiere ser insertado o incluido, ni requiere de la aprobación de los demás movimientos sociales para erigirse como “lucha social”.

    El feminismo es acción, activismo, pensamiento, palabra, propuesta ética y política revolucionaria que transgrede el Patriarcado y todos los sistemas de dominación que él encierra.

    Por ello la entrega de un pedacito de la reflexión política colectiva a través de Mesas de Género, aisladas y/o aparte de lo que se considera “los conflictos principales”, no es a lo que aspira el feminismo autónomo… Igualmente agradecemos su invitación y que quieran oírnos, ya que tal vez esa es la manera de hacer procesos político-sociales juntos y juntas, y alianzas estratégicas en el enfrentamiento con el Patriarcado, el Capitalismo Neoliberal y el Racismo, por ejemplo, en el $hile actual.

    Las mujeres = la Mitad de Todo
    Las mujeres no somos un tema ni un problema, si no la mitad de la sociedad, la mitad de todas las comunidades que podamos identificar, la mitad de todos los territorios, LA MITAD DE TODO(8).

    El feminismo desde sus albores que podrían ser interpretados en el medievo por algunas (Comunas de autodefensa de Mujeres, las beguinas, las querellantes) o desde la Revolución francesa y luego la Comuna de Paris (Los clubes de mujeres y las brigadas de mujeres), ha sido un movimiento político y social.

    Una de sus grandes búsquedas, estrategias, propuestas y problemas, además de los ya mencionados, ha sido la autoconciencia de las mujeres, ya que sabemos que otro dictador importante -además del externo- es el interno de cada una de nosotras, formadas, cotidianizadas, normalizadas en el patriarcado y la renegación de nosotras mismas.

    Lo personal es político y la División Sexual del Trabajo
    Otra de las importantes propuestas del feminismo es que lo personal es político y no puede ser expulsado de las ideologías como si fuese un problema menor. Tampoco puede ser negada la División Sexual del Trabajo que las feministas socialistas y marxistas han expuesto magistralmente (9)

    El punto 1, 2 y 3 de esta exposición son algunos de los problemas y de las propuestas políticas de los feminismos autónomos. Al menos es la experiencia desde la que hablo y hablamos hoy. Hay diversidad de miradas sobre la Autonomía, nosotras hemos explicitado aspectos de la nuestra en varios documentos y todas nuestras acciones en la calle y sin permiso institucional de ningún tipo.

    Feminismo Autónomo
    Desde los años 90 en Latinoamérica y el Caribe, un tema candente ha sido la autonomía y sus definiciones. Autonomía del Estado y de todas sus instituciones, de todos los partidos políticos, de las o­nGs y de los Capitales que financian “proyectos” que terminan desmovilizando a los movimientos sociales y anquilosándolos en reivindicaciones que no fisuran al sistema (10).

    Entre otros flagelos, el feminismo, por la vía de la institucionalización, ha sufrido la fragmentación de las mujeres en temas: “Aborto Terapéutico”, “Violencia Doméstica y Femicidio”, “Abuso Sexual Infantil”, “Embarazo Adolescente”, “Mujer y anticoncepción”, “Mujer y Trabajo”, “Mujer y pobreza”, “Mujer rural”, “Mujer y Ciudadanía”, “Microempresarias”, “Mujer y Salud”, “Mujer y VIH”, “Mujer indígena” y un largo etcétera…

    Esta “metodología de género” ha sido la herramienta perfecta para diseccionar el feminismo como propuesta política, y trivializarla en hechos de la vida de las mujeres, “resignificables” por la ideología de “la humanización” del sistema.

    El feminismo se diluye en la presentación de los programas y proyectos que se autodenominan “De Género”, fundamentalmente en los poderes locales y nacionales –municipios, ministerios, policías, fiscalías y tribunales, y pasa a ser inofensivo, una simple acción de “mejoramiento de la vida de la mujer” que legitima como “humanizado” y “no machista”, al partido o coalición gobernante. Junto con ello, le proporciona recursos de cooperaciones internacionales al estado que se autodenomina con política “De Género”.

    Cuando las ayudas internacionales para ese estado se acaban, se terminan los proyectos y programas de género. Es más, aunque esas platas no cesen, si hay crisis económica lo primero que se hace es hacer desaparecer...

    (Para seguir leyendo ir a Documento Completo en el costado derecho)
    *Estas ideas acá editadas en un documento fueron presentadas recientemente en la Escuela de Verano José Ego Aguirre, el 19 de enero de 2009, organizada por FEL, Frente de Estudiantes Libertarios en el local de la FECH. Mesa de Género. Y en Kultura en La Bandera. Libertario Anarquista, el 24 de enero de 2009, en el Centro Cultural Alerce, La Bandera. Mesa de Feminismo.

    http://feministautonoma.blogspot.com/

    4 Febrero 2009

    Elena Duque

    Alicia Puleo es doctora en filosofía y directora de la Cátedra de Estudios de Genero de la Universidad de Valladolid. Ha escrito numerosos artículos sobre feminismo y es la máxima representante del ecofemisnismo en España. Esta línea de pensamiento, de especial seguimiento en América Latina, propone los objetivos comunes de la lucha por la igualdad de las mujeres y la conservación del medio ambiente, como una mejora de la calidad de vida del conjunto de la sociedad. El respeto como punto de partida para una sociedad más justa.

    PREGUNTA: ¿Cuál es la relación entre ecologismo y feminismo? ¿Cuáles son los objetivos comunes?

    RESPUESTA: Creo que ambos son pensamiento y praxis que responden a grandes retos del siglo XXI. El ecologismo busca proteger lo poco que va quedando del mundo natural y nos muestra la necesidad de alcanzar una calidad de vida que pueda ser mantenida sin agotar recursos naturales limitados. Plantea cambiar nuestra relación depredadora con respecto a la Naturaleza. El feminismo, hoy, es la demanda de igualdad efectiva, no sólo formal, para las mujeres. Apunta a una asignatura pendiente en el trabajo asalariado y en el doméstico, en el acceso a puestos de decisión, en el reconocimiento del mérito, etc. También quiere la autonomía en la relación con el propio cuerpo y una corrección de los sesgos androcéntricos de la cultura. Tanto el feminismo como el ecologismo se plantean una mejora de la calidad de vida del conjunto de la sociedad, no en el sentido de simple acumulación alienada de más objetos de consumo, sino de desarrollo de las capacidades de las personas. Ambos tienen una visión del mundo menos jerarquizada, con profundos cambios en la vivencia de la cotidianeidad.

    P: ¿Cómo se define el ecofeminismo, entonces?

    R: Es la corriente del feminismo que asume la problemática ecológica como algo que puede ser abordado de manera pertinente en clave de género, aportando ciertas claves de comprensión de la relación humana con la Naturaleza.

    P: En la práctica, ¿en qué se traduce? ¿Cómo podemos aplicarlo en nuestra vida cotidiana?

    R: Voy a citar algunos ejemplos que no resumen, por supuesto, todas las dimensiones del ecofeminismo. Uno de sus aspectos es el cuidado de la salud, dar un trato menos agresivo a nuestros cuerpos, promoviendo en la medida de lo posible una alimentación sana, sin pesticidas ni transgénicos. No se trata de una preocupación egoísta, referida sólo a la salud personal o de quienes te son más próximos, sino de pensar también en los otros, humanos y animales, y en la tierra que los cobija. Las productoras ecológicas no utilizan agrotóxicos, con lo que preservan su salud, la del medio y la de los consumidores, el componente feminista les provee de una actitud crítica y reivindicativa sobre las relaciones de poder patriarcales en su pareja, en sus organizaciones sindicales y en la sociedad.

    Ser ecofeminista implica, además, en tanto consumidoras, ser conscientes de aquellos aspectos de los estereotipos femeninos que dan lugar a prácticas increiblemente crueles como las de experimentación de cosméticos o las que abastecen la industria peletera. Sólo la falta de información de muchas mujeres sobre la forma en que agonizan millones de animales a los que se arranca su piel puede explicar que la moda siga imponiendo el uso de las pieles.

    P: De entre las acciones ecofeministas se suele citar el caso de las mujeres de Chipko que, abrazándose a los árboles de su región, evitaron la tala masiva de esta zona del Himalaya en 1973. ¿Conoce más acciones de este tipo?

    R: En 2004, el movimiento de mujeres de Plachimada, también en la India, consiguió que la justicia reconociera a la comunidad el derecho de uso del agua frente al deterioro de las condiciones de acceso a este recurso básico producido por la contaminación y la explotación excesiva de las empresas multinacionales. La misma Vandana Shiva lo cuenta en su libro Manifiesto para una democracia de la Tierra. Debemos recordar también las manifestaciones pacifistas de las feministas inglesas de Greenham Common que lograron cerrar bases de misiles con más de trece años de campamentos y manifestaciones en las que desplegaban redes tejidas simbolizando el entramado de lo orgánico que estaba siendo amenazado por la guerra atómica. O la campaña del barrio obrero de Love Canal, en EEUU, cuando las amas de casa se organizaron contra la contaminación química local que afectaba la salud de sus familias. Existen muchos otros casos de resistencia organizada de las mujeres. Pero generalmente no encuentran eco en las agencias de noticias.

    P: Existen varias corrientes dentro del ecofeminismo. ¿Cuáles son las que tenemos que conocer para tener una idea global?

    R: En efecto, el ecofeminismo no es uno sino múltiple. Incluso se ha llegado a señalar que hay tantas posiciones como teóricas del ecofeminismo. Esquematizando mucho, se pueden diferenciar dos grandes líneas de pensamiento según su manera de entender la identidad femenina y la relación humana con la Naturaleza: un ecofeminismo clásico de corte más esencialista y espiritualista que considera que las mujeres estarían biológica u ontológicamente más cerca de la Naturaleza; y otro constructivista que enfatiza las condiciones históricas y económicas. Pienso que las distintas formas de ecofeminismo hacen valiosas aportaciones desde sus perspectivas específicas apoyadas en distintos contextos culturales y geográficos, aunque no comparta algunos planteamientos diferencialistas o excesivamente lapidarios con respecto al pensamiento moderno.

    Por eso, después de varios años de reflexión sobre feminismo, ecología y ecofeminismos, he elaborado mi propia propuesta que he llamado “ecofeminismo ilustrado”. Es una posición que se orienta hacia la ecojusticia y la sostenibilidad sin renegar de las conquistas de igualdad y autonomía que el feminismo ilustrado ha obtenido o sigue demandando como asignatura pendiente de las democracias modernas. Considero que la sostenibilidad debe ser hermandad con el conjunto de la ciudadanía, con niñas, niños, mujeres y hombres pobres del Sur, responsabilidad con las generaciones futuras y compasión activa con los demás seres vivos con los que compartimos la Tierra.

    P: ¿Qué corriente es hoy en día la más popularizada?

    R: Es difícil decirlo. En los ambientes académicos predomina el constructivismo. Más allá, hay una mezcla de componentes de distinto origen. Algo que me parece importante es que el ecofeminismo está creciendo entre las productoras del movimiento agroecológico en América Latina.

    P: ¿En España tiene fuerza este movimiento? ¿Está organizado?

    Todavía no, pero estoy percibiendo en muchas jóvenes un fuerte interés por esta dimensión tan poco conocida del feminismo.


    Pie de foto: Alicia Puleo, en una imagen cedida por la catedrática

     

    Fuente: Amecopress, 29/01/09


    4 Febrero 2009

    Mujeres de Negro, Padova, Italia
    Cansadas de la guerra y la violencia, hasta el punto de perder la confianza y la esperanza, estamos esperando mucho de usted, el nuevo presidente de los Estados Unidos. Es verdad que una sola persona puede hacer muy poco, pero creemos que una persona en la función que vd. va a ocupar en los próximos días puede hacer mucho. Hay gestos y palabras que ponen en movimiento otros modos de actuar, pensar o hacer política.
    Esperamos mucho porque la situación en el mundo es trágica: el rico y el violento ganan en todas partes, el pobre y el noviolento deben someterse.
    Un gesto, una palabra dicha inmediatamente, pueden poner en marcha muchas buenas acciones, una política de relaciones y negociaciones en vez de una política de confrontación y de uso de la fuerza.
    Decir un inmediato “No” a la acción militar y al asedio de Gaza y poner fin al apoyo de los Estados Unidos a su aliado israelí será lo primero para salvar a los niños, las mujeres y los hombres que viven en Gaza, pero también frenará el odio creciente hacia Israel y servirá para iniciar negociaciones inmediatas –sin maniobras ocultas– entre Israel y Palestina.
    Realmente es el momento de decidir si el uso de la fuerza y de la guerra va en interés del pueblo americano o si es mejor inversión el que usted se convierta en portavoz de la libertad y la justicia. ¿Qué resultados, a parte de la multiplicación de guerras y terrorismo, ha traído el uso de las armas?
    Sabemos que muchos hombres y mujeres en los Estados Unidos están con nosotras, contra la Guerra y contra el uso de la fuerza. Debería dar voz y confianza a estas personas de su país y a toda esa gente en el mundo que está esperando soluciones.
    Las situaciones de violencia e injusticia son muchas –demasiadas para resolverlas en una sola vida– pero creemos que empezar con la situación en Oriente Próximo y en Israel y Palestina es una necesidad urgente; Nelson Mandela ha dicho que la cuestión palestina es la cuestión moral de nuestro tiempo.
    Vd. ha dicho que el cambio era posible y que nunca había sido tan necesario y urgente hacer un cambio que ponga fin a la espiral de guerras que creen destruir al enemigo mientras que lo que ocurre en realidad es que el enemigo se alimenta y se multiplica.
    Permítanos mantener la esperanza en esta posibilidad de un estilo diferente. Se lo pedimos en estos días aciagos, uniendo nuestras voces a las de los israelíes y palestinos que siguen insistiendo “Rechazamos ser enemigos”.

    Mujeres de Negro, Padova, Italia     
    17 de enero de 2009   
    http://citizensbriefingbook.change.gov/Home

    Traducción: María Palomares Arenas, Barcelona

    Fuente: E-leusis, 02/02/09

    4 Febrero 2009

    Tere Mollà
    Después del reciente viaje a Palestina me quedé fuertemente impresionada por el altísimo índice de natalidad existente entre las mujeres palestinas. Ellas, en las reuniones que mantuvimos con sus asociaciones, lo explicaban como una nueva forma de lucha por sus derechos, como un nuevo feminismo, además de ser contemplado como un deber patriótico.

    Pero aún así, me costaba mucho de entender hasta que hace unos días leí en un documento que cayó en mis manos que la cuestión real es otra. Se trata de una estrategia política para poder mantener la distancia demográfica con Israel. De esta manera también integran la lucha contra el estado ocupante, en su propio cuerpo de mujeres.

    Así las cosas y, teniendo en cuenta que Israel también realiza políticas activas para el crecimiento demográfico, nos encontramos con que tanto los dirigentes palestinos como los judíos están utilizando los cuerpos de las mujeres como campos de batalla, sin tener en cuenta las propias decisiones personales de estas, ni su derecho a poder decidir sobre su propio cuerpo.

    De este modo puedo entender el gran número de niñas y niños palestinos muertos en la ofensiva de Gaza. No se trata sólo de destruir, se trata de matar criaturas, para así evitar que en un futuro se sigan reproduciendo.

    Me parece todo tan complicado, tan agresivo, tan doloroso que aún entendiéndolo, me sigue pareciendo una barbarie.

    Las mujeres tenemos derecho a decidir libremente sobre nuestro propio cuerpo y ningún estado, ni ninguna estrategia ha de impedirnos ser las únicas dueñas absolutas de nuestro cuerpo. Pero veo que no es así y que nos siguen usurpando nuestra intimidad, nuestra capacidad reproductora en aras de los intereses de otros. Y lo que es peor, todo ello, además negándonos la capacidad del placer.

    Y de nuevo surgen de las tinieblas, como negros fantasmas, los dogmas de las religiones, de cualquiera de ellas.

    Son esos, los dogmas y los ritos y las creencias religiosas las que separan a las personas de ser personas con una cierta objetividad sobre lo que ocurre en nuestro entorno, de ser personas sectarias y dogmáticas dispuestas a todo con tal de defender a ese dios que representa su esencia vital.

    Por ese sectarismo religioso de cualquier color, ha habido guerras a lo largo de la historia y siempre se repite el mismo patrón: la defensa a ultranza de los mandatos religiosos frente a otras creencias o frente al cuestionamiento de esos planteamientos.

    Y tanto derramamiento de sangre, siempre ha llevado pareja la utilización de los cuerpos de las mujeres, bien como armas de guerra con violaciones y humillaciones de todo tipo, o bien haciéndolas parir para dar más hijos a la causa de turno. O ¿Acaso no recordamos la limpieza étnica de la última guerra de los Balcanes, en donde las mujeres eran violadas, secuestradas y obligadas a parir en condiciones terribles para así deshonrarlas ante sus familias y aceptar un hijo, nieto o sobrino engendrado por el agresor?

    Es terriblemente doloroso para mí tener que aceptar que estos hechos ocurren, que están ocurriendo ahora mismo en cualquier conflicto armado vivo del planeta. Pensar en los cuerpos de mujeres como campos de batalla en donde se dirimen conceptos como estados, comunidades, o congregaciones me parece una barbaridad difícil de aceptar, pero es lo que está ocurriendo.

    El dolor de la aceptación de esta realidad lleva implícito un compromiso contra este tipo de situaciones. Y una forma de luchar contra ello es dándolo a conocer.

    Así las cosas, a las mujeres palestinas y a tantas otras mujeres del mundo, les seguirán arrebatando la decisión sobre algo tan íntimo como lo es su relación con su propio cuerpo y su decisión de ser madres o no y seguirán siendo utilizadas como un campo de batalla más en donde construir la ansiada nación palestina libre, pero ¿A qué precio?

    Ontinyent, 1 de febrero de 2009.
    Teresa Mollá Castells
    tmolla@teremolla.net

    Fuente: E-leusis, 02/02/09

    4 Febrero 2009

    Documental en línea sobre Simone de Beauvoir realizado por
    Virginie Linhart. 2007. Subtitulado en Español
    (1/5 - 2/5 - 3/5 - 4/5 - 5/5) Youtube

    "On ne nait pas femme: on le devient. Aucun destin biologique, psychique, economique ne definit la figure que revet au sein de la société la femelle humaine; c’est l’ensemble de la civilisation qui élabore ce produit intermédiaire entre le mâle et le castrat qu'on qualifie de féminin.

    "No se nace mujer: Se llega a ser lo. Ningún destino biológico, psíquico, económico define la figura que reviste en el seno de la sociedad la hembra humana; es la civilización como un conjunto la que produce esa criatura, intermedia entre hombre y eunuco, que se describe como femenina".

    4 Febrero 2009


    UNA ENTREVISTA DE LLUÍS AMIGUET - 3/3/2009 - LA CONTRA - LA VANGUARDIA, BARCELONA

    Delphy hace gala de mala uva parisina y cuesta dios y ayuda arrancarle una sonrisa. No tiene sentido del humor, pero tiene razón: pionera del feminismo europeo junto con Beauvoir, pega una ducha de realismo feminista al mujerismo de papel couché que decora nuestra arena pública. Las empresas del Ibex apenas cuentan con un 7,4 por ciento de señoras en sus consejos; en cambio, en las listas de la pobreza y el paro, la proporción es inversamente proporcional: allí mandan, sobre todo, madres solas que presiden hogares y administran presupuestos que apenas llegan al salario mínimo. Cualquiera diría -a veces las cifras son tercas y carcas- que las mujeres han perdido la revolución sexual.

    Tengo 66 años: me pregunto a menudo si los años te hacen mejor o peor. Nací y vivo en París: los parisinos podemos ser muy desagradables. Soy directora de investigación en el CNRS: cuanto mayor es el nivel académico, menos mujeres verá. El feminismo acaba de empezar. Cuando yo iba al colegio, las chicas tenían que encender las cerillas de un modo femenino - hacia fuera, un poco cursi- y los chicos de un modo viril, como hacia dentro...

    ¿A usted le afectaba el juego?
    ... A mí me gustaba silbar, hasta que una de las monjas me dijo: "Deje de silbar. ¿No sabe que cuando las niñas silban, la Virgen llora?".

    Espero que eso no le marcara.
    La desigualdad no se presenta en tu vida de una vez, como un perro que entra en tu habitación, sino que forma parte del ambiente que respiras día a día hasta que casi no la percibes, hasta que no te das cuenta de que están discriminándote.

    Las cerillas y el silbido son niñerías.
    Eran su forma de señalarme mi sitio: "Tú eres niña y esa condición determina todo lo que haces, desde encender una cerilla o reprimirte para no silbar hasta obedecer a tu marido, a tu jefe, a los hombres". Así te predisponían a aceptar la inferioridad como algo natural y no como una vergonzosa imposición.

    Mujer, las cosas han cambiado.
    ¿De verdad?

    Por lo menos hay muchas ministras.
    Pretender que las muchas ministras significan un cambio real en nuestra situación como mujeres es como creer que, porque Obama es presidente, la situación de los negros en EE. UU. va a ser mucho mejor...

    Son símbolos: por algo se empieza.
    Debajo de ese desfile de ministras permanece intacta la misma estructura profunda de dominación que somete y margina a las mujeres; así que, si olvidamos el papel couché, hablaremos de datos. Y los datos muestran que las mujeres somos por lo menos igual de desiguales que siempre.

    Las chicas ya silban si quieren.
    Pero los hombres - es un escándalo admitido-ganan más sólo por serlo: en España, las mujeres ganan como media un 26,3 por ciento menos que los hombres. Del mismo modo, las mujeres estamos ahora pagando más por la misma recesión: fíjese en que vuelven los working poors (trabajadores pobres) manchesterianos a las ciudades europeas.

    ¿En qué sentido?
    Los working poors tienen un empleo, sí, pero con un salario y unas condiciones tan deficientes que, aunque trabajen, no se les incluye en el Estado de bienestar. Pues bien, no es casualidad que el 80 por ciento de estos trabajadores con obligaciones y sin derechos sean mujeres, que, por algo también, son mayoría en el último escalón social, el de los técnicamente pobres.

    ¿Qué es ser técnicamente pobre?
    Ingresar la cuarta parte del salario medio: en España sería cobrar menos de 6.000 euros anuales. Y las mujeres son mayoría en esta categoría; muchas de ellas, madres que sacan adelante hijos sin tener pareja.

    ¿Cada vez hay más madres solas?
    Cada vez hay menos niños y más madres: el deseo de maternidad y la capacidad de realizarlo se ha universalizado, pero la realidad económica sólo permite a la mujer tener un hijo, dos a lo sumo. Y la realidad social las hace a menudo madres solas.

    Hay madres que ascienden de cargo.
    Son pocas, porque la mayoría tiene que elegir entre su promoción y sus hijos y elige volver a casa pronto por ellos. Sus compañeros de trabajo se aprovechan y les ganan el pulso del ascenso prolongando sus horarios: trabajan más horas para demostrar su mayor motivación y capacidad. Y así, aunque sean peores, ascienden antes que ellas.

    Más horas no significa más resultado.
    Para muchos directivos, sí. Es otro modo de perpetuar la dominación machista. También encontramos a los casados que a lo único que aspiran es a no irse pronto a casa.

    ¿"El casado ir a casa no quiere"?
    Es otra realidad observada por los sociólogos: los eternos estudiantes ya maduros que buscan cualquier curso, "pero que empiece a las seis de la tarde", porque saben que en casa les espera la obligación de compartir el cuidado de los niños y las tareas domésticas.

    Y ya hay permiso de paternidad.
    Pero debería ser obligatorio. Ahora sólo las madres toman el de maternidad, porque también son las que cobran menos y tienen menos expectativas de promoción.

    Pues parecía que la historia cambiaba.
    Sólo la historia de gabinete de prensa que sale en los periódicos y la tele, pero la historia de verdad, la profunda, es lenta y difícil de cambiar. Debajo de la espuma de las modas y las apariencias, subsisten las estructuras de dominación y la explotación de millones de mujeres.

    Algo habrá mejorado.
    Sí, ahora el maltrato a las mujeres es noticia y antes era una realidad admitida como normal, pero sórdida y brutal, que sufríamos en silencio como parte inherente de nuestra condición femenina.

    Es un progreso, al cabo.
    El progreso definitivo será desde luego cuando dejen de asesinarnos; pero es cierto que ese cambio de sensibilidad y la movilización de todos -vecinos, conocidos, amigos, médicos, compañeros...- está consiguiendo que cambie ese ambiente opresivo que amparó el maltrato sexista durante siglos.

    ¿Qué recuerda de Simone de Beauvoir?
    Era una mujer que lo decía todo con pocas palabras y mucho sentido del humor. Fundamos Questions Feministes en 1977 y la refundamos Nouvelles Questions Feministes en 1980. Al final llegó a financiar la revista de su bolsillo.

    2 Febrero 2009

    Maricel Chavarria - Barcelona

    No pretenden una lucha al margen de la de las mujeres y están cansados de que se les confunda con los grupos de padres separados que reivindican derechos frente al otro sexo. "Pero, ¿tú de que lado estás? - les reprochan estos-,"¿de qué vais con eso del cambio?". Le deben al feminismo su afán por perseguir la igualdad y actuar contra la discriminación y la violencia. Rechazan la guerra de sexos y crean espacios masculinos de reflexión para arrojar luz sobre la ceguera del patriarcado. ¿Les hace eso menos hombres?

    "En absoluto", responde Miguel Lorente, delegado del Gobierno para la Violencia de Género. "Esas personas trabajan por un espacio de convivencia en el que el referente de desarrollo esté sobre lo común y lo que se comparte, y no sobre estructuras rígidas repartidas. No queremos que se fabriquen moldes de muñecos y muñecas. Hay que crecer compartiendo las mismas referencias". Sociólogos, psicólogos, antropólogos... hombres preocupados por el corsé de la masculinidad tradicional y que han revolucionado el panorama asociativo en España, fueron citados antes de cambiar el año por la titular de Igualdad, Bibiana Aído, y el propio Lorente. La Vanguardia da a conocer a algunos de ellos y el contenido de su carta a los reyes del ministerio de igualdad.

    ANDRÉS MONTERO
    "Debe interiorizarse la igualdad como una necesidad democrática"
    Psicólogo, 40 años. Dirige el Instituto de Psicología de la Violencia. Su compromiso con la igualdad comenzó al investigarla. Aprendió dos cosas: que está en la mente y que es un instrumento para imponerse y someter al otro. "La desigualdad está en la base de la violencia y, por tanto, la igualdad es su remedio de partida. Pero ahí están las resistencias de un modelo social que discrimina a mujeres a favor de hombres. ¿La más clara? Esa trampa de la masculinidad que consiste en afirmar que la igualdad ya existe y que lo único que deben hacer ellas es practicarla (eso sí, sin alterar los códigos dominantes). Si quieren ser iguales que lo sean, pero a los hombres. Inventarse fenómenos psicojurídicos como el Síndrome de Alienación Parental o extender mitos como las denuncias falsas son otras resistencias". Al ministerio le pide más creatividad al comunicar. "Sólo cuando la mayoría social interiorice la igualdad como necesidad democrática iniciaremos el cambio".

    ERICK PESCADOR
    "Hay que actuar con chicos y chicas: ellas aún participan de roles machistas"
    Sociólogo. 38 años. Preside la Asociación para la Creación de Vínculos de Equidad (ACVE), que gestiona el proyecto Ulises para la prevención de la violencia. Desde los 18 años asiste a cursos sobre feminismo y estudia la perspectiva de género. Su objetivo: alumnados, profesorados, madres y padres, agentes sociales y cuerpos de policía. Le pide al Ministerio que actúe en el ámbito educativo. "Debe lanzar campañas donde los hombres aparezcan no sólo como modelo tradicional o que ha usado en algún momento la violencia, sino alternativo". Pescador insta a abordar las masculinidades en ambos sexos. "Sorprende cómo las chicas participan de los roles machistas - alega-,normalizan comportamientos que las oprimen, como ese deseo de ponerse tetas . Te dicen que lo hacen por ellas mismas, pero se trata de la importancia que le dan al hombre y al modelo tradicional de deseo, en el que lo importante a la hora de elegir pareja es que tenga un buen par de tetas más que otro tipo de valores". Separarse, ser padre, jubilarse... los cambios empujan a algunos hombres a la reflexión. "No se dan cuenta de cómo la falta de escucha emocional les distancia de la realidad".

    HILARIO SÁEZ
    "No es responsabilidad de las mujeres cambiar hacia la igualdad"
    Sociólogo. 48 años. Cofundador del Foro de Hombres por la Igualdad. Desde el taller Mi señora plantea la vergüenza de la violencia de género. "Las mujeres estaban hartas de ir a talleres. ´Eso está muy bien pero, ¿por qué no se lo cuenta a mi marido?´, te decían. Es cierto, no es responsabilidad de las mujeres cambiar hacia la igualdad", asegura. Sáez confía en que el ministerio haya entendido que "hablamos de un programa nacional de hombres por la igualdad que refuerce apuestas locales y autonómicas". "Es crucial - añade-que los hombres hablemos contra la violencia machista y que el mejor argumento contra ella sea la igualdad. Y eso implica que nos planteemos el reto de la igualdad. Si para ellas ha sido la incorporación al mercado laboral, para nosotros es asumir la corresponsabilidad en los cuidados, y no precisamente como un problema de poder en términos de custodia compartida. Es verdad que la separación es un problema para muchos hombres porque el mercado de la vivienda no te permite mantener dos, y es paradójico que no haya ayudas para acceso a la vivienda de padres separados. Pero también están los accidentes de tráfico y laborales (90% de hombres). La violencia no es sólo un problema de maltratadores, es una manifestación masculina, un problema de ellos que sufren ellas. No gastaríamos tanto en salud - dice-si los hombres aprendiéramos a cuidarnos, y eso se aprende cuidando. O si los chavales vieran que la publicidad machista de motos potentes pone en peligro su vida".

    HEINRICH GELDSCHLÄGER
    "El género debería formar parte del currículum educativo"
    Psicólogo. 39 años. Trabaja en la Fundació Institut de Reinserció Social (IRES) en Barcelona. Llegó de Alemania hace 13 años, para un posgrado en psicoterapia. "Si no tienes la suerte de tropezar con un profesor que toca el tema de la igualdad, la masculinidad o el género, no es un tema que se aborde en la Universidad", afirma. Lo suyo sería, considera, que el género formara parte del currículum educativo, desde el parvulario hasta el rectorado. "Yo me introduje a la vez en el ámbito personal y profesional: mi pareja me hacía ver los privilegios masculinos y me los cuestionaba, mientras en el trabajo abordaba la violencia y, por tanto, la desigualdad en las relaciones y el modo en que se construyen individual y socialmente la masculinidad y la feminidad". IRES gestiona dos servicios dirigidos a hombres que ejercen la violencia: el voluntario, del Ayuntamiento, y los programas formativos de Justícia, con los que se sustituyen condenas de menos de dos años, pero cuya duración es exigua.

    ANTONIO GARCÍA
    "Nos llaman desde traidores y vendidos a las mujeres hasta maricones..."
    Trabajador social. 45 años. Presidente de la Asociación de Hombres por la Igualdad de Género (Ahige). "Queríamos romper con el inmovilismo masculino y hablar de cómo nos relacionamos con las mujeres y la familia. Nos deconstruimos como machistas y nos reconstruimos como personas", comenta. Su organización recibe alabanzas pero también críticas, amenazas... "Desde los que nos llaman traidores, vendidos al feminismo, hasta los que nos llaman maricones. Que la adiministración nos abandone permite que surjan movimientos de hombres que se disfrazan de igualitarios y nos ven como enemigos. Pero con su odio y rencor no se construye la igualdad. La custodia compartida es maravillosa, pero no como arma contra las mujeres. Abogamos por una paternidad responsable y completa, y eso, al final, se llama custodia compartida.

    CHEMA ESPADA
    "No se ha entendido que el feminismo busca la igualdad y quiere potenciarnos"
    Antropólogo y trabajador social. 36 años. Fundó la web Heterodoxia de hombres pro feministas. Prefiere el término discriminación heterosexista a patriarcadoyconfiesa adeudarlo todo al feminismo. "Habría sido muy difícil tomar conciencia y comprender nuestras experiencias sin él". Reacio aún a las organizaciones mixtas - "los hombres hemos de trabajar entre nosotros para que un cambio repercuta a nivel general"-considera que los cambios pasan por que los hombres puedan sentirse bien como hombres sin necesidad de tener el poder y control económico. "Estar en el paro y dependiendo de una mujer se vive todavía como un cuestionamiento de la masculinidad". La crisis de la construcción en Almería y el mayor paro masculino llevará a más adicciones y violencia de género como no se trabaje en los hombres la gestión emocional del fracaso, vaticina.

    "Se ha tardado mucho en consultar a las asociaciones de hombres. ¿A qué esperaba el Gobierno para usarnos? Hoy los hombres están en fase reactiva, diciendo que las mujeres se han pasado. No han entendido que el feminismo está por la igualdad y busca potenciarnos. No dejan de verse como víctimas y pretenden que ellos no están ideologizados. Dicen que son neutrales: ¡ni machismo ni feminismo, igualdad!, sueltan. Tenemos una serie de actitudes adquiridas por tener que demostrar que somos hombres, y no ven que igual nos va mejor sin esa necesidad de ser importantes e ir con los cojones por delante. Y eso es lo que quiere el feminismo".

    Fuente: La Vanguardia, 07/01/09

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