La Coctelera

Una mirada de actualidad

Abriremos los ojos al mundo, ¿este es el mundo que queremos?- Este el mundo que estamos creando.

Categoría: Coeducación

8 Noviembre 2008

Durante este curso académico 2008-2009 vamos a actualizar una campaña de Recogida de Libros, tanto libros de lectura como libros de texto.

Estos Libros se utilizaran en diversas campañas benéficas, como Librocasión Solidaria, y de fomento de la lectura.

Los libros podrán ser depositados en la Oficina de ÁLACE, en el Vicerrectorado de Alumnos.

Si tienes libros y te ocupan demasiado espacio no dudes en liberarlos.Para más información sobre nosotros consulte nuestra web www2.uca.es/asociacion/alace
O contacte a través de correo electrónico: buzon.alace@uca.es

8 Octubre 2008

MARTA VÁZQUEZ-REINA

Basadas en la idea originaria iniciada en Francia a finales del siglo XIX, las universidades populares son centros de formación destinados a adultos y jóvenes que desean ampliar y profundizar sus conocimientos en diversos campos, proporcionándoles, a través de una programación anual específica para cada centro, un variado itinerario formativo que incluye desde cursos y talleres de larga duración a actividades y ciclos culturales y lúdicos realizados de forma puntual.

En España, desde que en el año 1901 la Universidad de Oviedo creara la primera Universidad Popular a través de sus servicios de extensión universitaria, este proyecto de desarrollo cultural se ha ido extendiendo por toda la geografía española hasta formar, hoy en día, una red de más de 300 universidades populares presentes en 26 provincias y 12 comunidades autónomas, entre las que destacan sobre todo Castilla la Mancha, Extremadura y Andalucía. La dimensión institucional y social que han adquirido estos proyectos queda reflejada en las cifras de participación anual: más de 500.000 personas participantes en cursos, más de dos millones en actividades abiertas y cerca de 4.000 profesionales atendiendo sus programaciones.

Las universidades populares, la mayoría de ellas integradas en la Federación Española de Universidades Populares (FEUP), desarrollan su acción en distintos puntos de España, generalmente dependiendo directamente de los diferentes ayuntamientos, mancomunidades o asociaciones sin ánimo de lucro que se hacen cargo del proyecto. En cada una de ellas se organiza anualmente una programación distinta, adaptada a las necesidades locales, pero siempre con un objetivo común: facilitar el acceso de todas las personas a la educación y la formación.

Qué ofrecen

Personas adultas, jóvenes a partir de 16 años, mujeres, inmigrantes o sectores que se encuentran en algún tipo de situación de desventaja social como los drogodependientes son algunos de los grupos a los que se dirige la oferta formativa que programan anualmente las universidades populares, en las que pueden participar libremente de forma gratuita o abonando unas tarifas muy económicas.

Los itinerarios formativos son muy amplios y generalmente se estructuran en varios grupos:

Educación: en este grupo se incluyen todas aquellas actividades destinadas a quienes no han podido alcanzar los estudios o titulaciones deseadas y que a través de estos centros pueden prepararse para acceder a los estudios formales. Incluye desde cursos de alfabetización, preparación para la Enseñanza Secundaria Obligatoria o Bachillerato hasta la preparación para el acceso a la universidad para mayores de 25 años.

Formación: conforma la oferta de programas y acciones dirigidas a formar a los participantes en distintas disciplinas a través de talleres y cursos con una duración de un año académico un semestre o trimestre. Abarca temáticas como idiomas, informática, contabilidad, talleres literarios, fotografía, etc.

Formación para el empleo: destinado a los participantes desempleados que desean adquirir una formación específica que les facilite incorporarse al mercado laboral. Normalmente estas actividades son gratuitas.

Actividades culturales: el objetivo principal de las universidades populares se centra en el desarrollo cultural de sus participantes, por eso, entre sus actividades ocupan un lugar destacado las destinadas a favorecer este aspecto. Talleres de ocio y tiempo libre en diversas áreas como artes plásticas, música, artesanía, restauración, exposiciones y muestras culturales, excursiones o actividades deportivas forman parte de la oferta cultural de las universidades populares.

Fuente: Revista Consumer, 25/07/08

1 Octubre 2008

JOAQUINA PRADES

El pequeño Darío (11 años, sexto de primaria en un colegio público de Madrid) no atiende en clase de lengua porque se aburre y se dedica a interrumpir y a molestar a sus compañeros. La profesora, tensa porque el curso se agota y apenas ha cumplido la mitad del temario impuesto por Educación, pierde los nervios, grita y castiga al alumno a salir al pasillo. Al día siguiente, la escena se repite. Y también la semana siguiente, y la otra, y la otra, y así hasta entrar en una espiral perversa que a ella la sitúa al límite de su resistencia y al chico lo va hundiendo en un pozo del que no sabe cómo salir y que le genera rechazo a acudir cada día a ese lugar desagradable llamado colegio.

Un escolar muy similar a Darío, pero esta vez sentado en una de las aulas del centro público María Sanz de Sautuola, en Santander, sabe que cuando acabe la clase que ha alborotado debe bajar al despacho del jefe de estudios y colorear en un cuadro que le representa una parte figurada de sí mismo. En rojo, si su comportamiento ha sido malo; verde si ha atendido y ha sido amable con sus compañeros y profesores, y amarillo si se ha portado regular.

Cuando acuda a clase al día siguiente contará en una pequeña asamblea qué hizo mal, por qué lo hizo y cómo cree él o sus compañeros que puede mejorar. Pedirá disculpas, o se autoimpondrá alguna tarea en beneficio de los demás, y a cambio no se permitirá que ningún niño le insulte o menosprecie por su comportamiento y a ningún docente se le ocurrirá colgarle la etiqueta de "caso perdido". Los profesores de este colegio, pioneros en España en la aplicación de técnicas de inteligencia emocional en la escuela pública -algunos centros privados hace ya tiempo que las aplican- saben por experiencia que prácticamente ningún niño es un caso perdido. Todo depende de cómo se le enseñe a reaccionar ante el conflicto.

¿Es la inteligencia emocional, como aseguran los profesores que la utilizan, una herramienta eficaz para pacificar el ambiente escolar y contribuir a formar mejores personas? ¿O se trata de una moda pasajera, algo ingenua, que no tiene en cuenta que una cosa es la teoría y otra muy distinta vérselas cada día con un grupo de fieras que sólo piensan en divertirse y se niegan a esforzarse? ¿Acaso no hemos aprendido a base de castigos y el que vale, vale, y el que no, al 30% de fracaso escolar que sitúa a España en el furgón de cola educativo de la UE? A muy pocos días de la inauguración del curso escolar 2008-2009, el debate sigue en pie.

La inteligencia emocional, impulsada por las teorías del aprendizaje del psicólogo Karl Rogers y popularizada por el escritor Daniel Golemán a mediados de los noventa, consiste en desarrollar la capacidad de sentir; entender las causas de este sentimiento; controlarlo y modificarlo. Para ello existen técnicas. El Instituto Español de Inteligencia Emocional de Madrid es uno de los que las enseña, especialmente a los profesores. Su instructora, Ana Bayón, explica cómo: "Primero se pone nombre al sentimiento: furia, cólera, rabia, miedo, frustración... para saber a que nos enfrentamos. Una vez identificado, sabemos qué hacer".

Estos seminarios reúnen a los docentes en grupos pequeños y cada profesor verbaliza lo que le preocupa. Los demás escuchan. El que habla observa de lo que tanto le preocupa le ocurre a otros profesores, que han salido ya del atolladero. "Toman conciencia de que no están solos y de que el problema tiene solución", comenta Ana Bayón.

En España, aunque el sistema educativo no concede importancia a la educación emocional -"parece ser no forma parte de nuestra cultura", comentó a este periódico un ex alto cargo de Educación- cada día son más los docentes y pedagogos que son conscientes de su utilidad y tratan de aplicarla, a veces más por intuición que por técnica, en sus lugares de trabajo. Otros la rechazan porque entienden que para la solución de conflictos internos ya están los psiquiatras y los psicólogos. Este rechazo suele manifestarse en la negativa a participar en los tímidos planes de formación en "gestión humana" que de vez en cuando la Administración intenta con los profesores de secundaria. Una facultad de la Universidad Complutense de Madrid ha declinado participar en uno de estos cursos alegando que su misión consiste en formar profesores que dominen la materia que van a impartir en el instituto, y que lo demás no es de su incumbencia. Pero, a pesar de todo, la educación emocional se abre paso con más fuerza, y ya se cuentan por miles los profesores -mayoritariamente del sector privado y de los niveles de infantil y secundaria- que asisten a los cursos y aplican lo que han aprendido con sus alumnos.

En la Federación Española de Religiosos de la Enseñanza (FERE) albergan pocas dudas sobre la utilidad de la inteligencia emocional. José Ignacio Peña y Beatriz Arroyo, del departamento pedagógico-pastoral de la patronal de los colegios católicos, aseguran que comenzaron con unos pocos seminarios, hace dos años, y ahora no dan abasto. "Se ha corrido la voz y cada vez nos piden cursos, tanto para profesores como para directores de centro, porque quienes han participado saben ya que todos, profesores y alumnos, salimos ganando", asegura Peña. Para este experto, "resulta desolador" comprobar la poca importancia que nuestra cultura concede a las emociones y eso nos lleva, según él, a olvidar el papel fundamental de la escuela: "Educar no es sólo transmitir conocimientos. Ése es el segundo objetivo. El primero es formar personas".

Ese concepto lo ha aprendido bien Miguel Ángel Terreros, un profesor de Infantil de un colegio católico. "Cuesta salir de la inercia de juzgar, etiquetar... Pero cuando lo haces, los resultados son espectaculares. Los niños te devuelven multiplicados lo que les das. Si ofreces un abrazo, te devuelven diez. Pero hay que saber dar ese paso; hay que saber abrazarles incluso cuando se portan mal".

¿Es así de sencillo? Eduardo Larriera, asesor en inteligencia emocional de la patronal de la enseñanza privada Acade, sonríe al responder que sí. Aunque discrepa en que se trate de una tarea fácil. De hecho, muchos la rechazan. "Me producen un cierto pánico los profesores que piden más disciplina y más mano dura, porque aún no se han dado cuenta de esa vía está equivocada. Y lo peor es que esos docentes nunca aceptarían asistir a un curso de inteligencia emocional, cuando en realidad son quienes más la necesitan", reflexiona.

No todo son sinsabores. Larriera acaba de recibir un correo de una profesora de secundaria que asistió el pasado mayo a uno de sus cursos. "Un alumno se sentaba con el trasero al borde de la silla y las piernas despatarradas en mi clase de matemáticas, y así estaba hasta terminar. Mi reacción era gritarle: '¡Siéntate bien. Pon la espalda recta!'. Nunca hizo caso". Tras el seminario, esta profesora decidió dedicar diez minutos de la clase a mostrar a sus alumnos una lámina con un esqueleto humano, detallarles la función de sostén de la columna vertebral y recomendar la conveniencia de cuidarla. "Al día siguiente, el chico seguía con sus malos hábitos. En lugar de enfadarme, le dije: '¿Recuerdas lo que hablamos ayer?". El adolescente contestó con un bufido, pero se enderezó. Y cada día aguantó más tiempo bien sentado. Ella le transmite su sorpresa al instructor: "Funciona".

En el colegio cántabro Ana Sanz de Sautuola lo descubrieron hace seis años, al afrontar una situación de emergencia. El alumnado, procedente en parte de familias desestructuradas, hacía difícil la convivencia. "Habíamos llegado al límite. Necesitábamos un plan de choque", recuerda Carlos Rodríguez, ahora director de este centro público. Cambiaron los castigos, gritos y nervios por la paciencia y el diálogo. Preguntaron a sus alumnos qué les pasaba. Los profesores se limitaron a escuchar. Después hablaron de soluciones. Desde entonces, y vistos los resultados, aplican las técnicas de inteligencia emocional en todos los cursos, desde infantil a sexto de Primaria. La demanda de matriculación, los resultados académicos y los premios recibidos parecen indicar que han optado por el camino correcto.

Las autoridades educativas, sin embargo, parecen mirar para otro lado. Pere Darder, presidente del Consejo Escolar de Cataluña, partidario de estas nuevas técnicas, se muestra cauteloso: "No pedimos un cambio, pedimos una revolución". Y esa revolución consiste en volver del revés el sistema y desterrar las secuelas de aquel inquietante axioma de la letra, con sangre entra. Con todo, Darder cree que el camino está iniciado y no tiene vuelta atrás.

Fuente: El País, 05/09/08

17 Julio 2008

La utopía.. el otro mundo es posible.. se pueden cambiar las cosas.. los pequeños granos que forman una montaña:

- Camboya: Ayuda española a indígenas contra el alcoholismo y la violencia

- Venecia: El Ayuntamiento anima a los turistas a beber agua de las fuentes

- El coche eléctrico se pone las pilas

- Un movimiento pro vida tranquila "slow live"

- El resurgimiento del oso pardo

- México: Frida Kahlo ayuda a indígenas medio siglo después

- La campaña "Ternura por la paz" enviará mensajes de aliento a las mujeres palestinas

- La educación de los niños

- Claridad a la hora de volar

- Suiza: Los ciudadanos rechazan endurecer las condiciones de nacionalización de los extranjeros

- México: Lucha por salvar una lengua que sólo hablan ocho personas

- Oriente Próximo: Un oásis de convivencia y medioambiente en el desierto

- Consumir menos, vivir mejor

- Cómo hacer mejores ciudades

- El arte rupestre del norte de España ya es Patrimonio de la Humanidad

- España: El gobierno aprobará una moratoria sobre las bombas de racimo

- Italia: Gavoi, la isla de las historias

- Medidas para acabar con el patriarcado

- Ideas por un mundo mejor

Muchas cosas no son jeje pero menos da una piedra.. pequeños granos que poco a poco irán formando una montaña.. Las noticias negativas, muchísimas más, las abstengo de subir al blog.

17 Julio 2008

EVA GÓMEZ PÉREZ es profesora de psicología de la Universidad de Cantabria

Este proyecto del pedagogo italiano Francesco Tonucci surge de la reflexión sobre el crecimiento y la transformación que están padeciendo las ciudades a partir de la última década del siglo XX. Éstas se han ido convirtiendo en núcleos masificados con muy poco espacio público para poder jugar, pasear, vivir... La especulación no ha cesado de absorber cada vez más espacios públicos y privados. El aumento de la contaminación ambiental, el tráfico, la construcción desenfrenada han provocado que, cada vez más, la vida en la ciudad se haya vuelto inhóspita, insegura, desagradable. Las ciudades se han olvidado de muchos de sus ciudadanos, reduciendo considerablemente la capacidad para actuar autónomamente de la tercera edad, discapacitados, niños y niñas, entre otros.

El coche ha ido adquiriendo una importancia creciente, condicionando las decisiones estructurales y funcionales sobre la ciudad, creando graves dificultades para la salud y la seguridad de todos los ciudadanos. La “Ciudad de los niños y niñas” constituye un nuevo modo de pensar la ciudad. Es una invitación a tomar conciencia de la necesidad de la recuperación de lo público como un espacio común, a aprender a analizar la ciudad críticamente, a utilizarla y a participar en su construcción. Nos invita a recuperar el sentido original de los lugares de solidaridad de la ciudad, la calle, la plaza, el barrio, y nos convoca a transformarlos tomando a los niños y niñas como referentes, como medida. Nos invita a considerar la ciudad como un lugar público que permita que calles y plazas puedan ser para los ciudadanos y ciudadanas canales de encuentro, comunicación e intercambio, lugares seguros al vivir en ellos personas que se hacen cargo del bienestar colectivo.

Para hacerlo posible se trata de crear estructuras que posibiliten la participación de la infancia en la vida local, insertando el trabajo y opiniones de los niños y niñas en la dinámica de los ayuntamientos. En este proyecto se trata de crear espacios institucionales, “los Consejos de los niños y niñas”, donde se garantice el derecho del niño a ser escuchado y a participar activamente en la vida democrática y la transformación de la ciudad.

Con este proyecto se trata de pedir ayuda a los niños y niñas para que vuelvan a llamar a las cosas por su nombre. Los niños nos obligan a ver de nuevo la vida desde un punto de vista más humano, se atreven a reclamar, a denunciar lo que los adultos hemos aprendido a callar. Asumir a los niños y niñas como “indicadores medioambientales” significa considerar que si la ciudad es buena para los niños será buena para todos los habitantes. Se trata en definitiva de pedir a los niños y niñas que nos rescaten de este mundo al revés, en el que llamamos “progreso” a un modelo que genera malestar social, que nos hace cada vez más infelices, un modelo excluyente y destructivo que nadie parece atreverse a cuestionar

Fuente: Diagonal Cantabria, mayo . junio 2008

15 Julio 2008

ELENA SEVILLANO - Villaconejos

La clase de tres años ha terminado rebozada en harina y sabiendo más gracias a sus educadoras, con las que han cantado; a madres y abuelas con las que han medido azúcar y amasado roscos; a tías y hermanos mayores que han jugado al corro de la patata; a padres con quienes han compartido desayuno con chocolate; al grupo folclórico Limón y Miel, que ha bailado jotas y explicado qué son unas castañuelas. La Casa de Niños de Villaconejos, en Madrid, es una comunidad de aprendizaje, lo que significa que todo el pueblo está invitado a participar en la educación de sus 55 alumnos de uno a tres años: desde el electricista que viene a enseñar por qué se enciende una bombilla, al frutero que invita a un picoteo sano.

Una casa de niños (centro educativo público de gestión municipal) se basa en el principio de participación de los adultos responsables de los pequeños. Las cinco educadoras de la de Villaconejos, que funciona desde 1997, han decidido dar un paso más y convertirse en comunidad de aprendizaje (la primera surgió a finales de los setenta en Cataluña, donde esta corriente tiene mayor presencia junto al País Vasco). "Supone ahondar en la línea de colaboración en la que veníamos trabajando", dice Ana María Hernández. "Hay quien traslada todo el peso de la educación a la escuela pero ésa es una tarea que corresponde a todos". Especialmente a las familias, que participan en comisiones mixtas de trabajo sobre aprendizaje, salidas y fiestas, infraestructuras y servicios. Los padres, por ejemplo, pintarán la fachada del cole con dibujos elegidos por ellos mismos.

Todo comenzó en septiembre, cuando estas educadoras asistieron a unas jornadas de comunidades de aprendizaje y les gustó la idea. Se lo propusieron a la directora, Sara Carriedo, que las animó. A los padres, que aceptaron. A su Ayuntamiento, que dijo "adelante". "Resulta enriquecedor porque son muchas cabezas pensando soluciones; mucha gente que llega donde nosotras no podemos", opina Ana ejerciendo de portavoz de sus compañeras, Natalia, Nuria, Eva y Beatriz. Como la madre que da talleres de psicomotricidad o la que ha mediado para una visita al centro de salud.

También supone una manera diferente de plantearse la enseñanza. Y más trabajo, que a veces se llevan como tarea porque la jornada lectiva no estira lo suficiente. "No todos los claustros lo aceptan porque estamos acostumbrados a centrarnos en clase, con una programación cerrada. Y hay gente a la que le da miedo meter a los padres en el aula", coinciden Sara y Ana María. En ese momento, la cabeza de una madre asoma por la puerta del despacho e interpela a la directora con la naturalidad de quien está acostumbrado a hacerlo. "Nuestra recompensa es moral", retoma Ana. Ni laboral ni salarial. Ella y sus compañeras tienen categoría, y cobran, como educadoras, aunque tres sean maestras. Según se lamentan, ostentan los sueldos más bajos de su zona.

Sólo la Casa de Niños de Villaconejos se convirtió en comunidad de aprendizaje tras aquellas jornadas de septiembre y, de paso, en el único centro de infantil de Madrid que sigue este "proyecto de transformación". Las otras dos casas que dirige Carriedo optaron por no adherirse. Y el colegio público del pueblo, que en principio parecía receptivo, finalmente, desistió. "Les suponía un esfuerzo, había interinos que decían, 'para qué voy a iniciar nada si el curso que viene estaré en otro sitio". Con lo que la línea de trabajo trazada con los alumnos a partir del año no tendrá continuidad en niveles superiores. Pese a todo, este centro continúa su transformación, que se completa con la remodelación de las aulas "para organizarlas no por edades, sino por temas". La de psicomotricidad, la de plástica, la de juego simbólico, la de construcciones. Los niños, mezclados, decidirán dónde y a qué ritmo quiere aprender. Acompañados por el tándem familia-educadoras.

Fuente: El País, 04/07/08

14 Mayo 2008

Servindi, 24 de abril 2008.- Las formas de educación de los niños indígenas ¿son crímenes de lesa humanidad? es el título de un valioso documento preparado por expertos en el marco del VII Foro Permanente para las Cuestiones Indígenas que sesiona en New York. Acceda a dicho documento con un cliq en el siguiente enlace electrónico:

El documento fue elaborado por Robert Dunbar, Profesor Adjunto de Derecho y Estudios Celtas, de la Universidad de Aberdeen (Reino Unido) y la Dra. Tove Skutnabb-Kangas, de la Universidad Abo Akademi, Vasa (Finlandia), en colaboración con Lars-Anders Baer, actual miembro del Foro, y Ole Henrik Magga, antiguo miembro y Presidente del Foro Permanente para las Cuestiones Indígenas.

El texto continúa el documento sobre educación de los niños indígenas y lenguas indígenas preparado por Henrik Magga, Ida Nicolaisen, Mililani Trask, Robert Dunbar y Tove Skutnabb-Kangas.

El documento analiza las graves consecuencias físicas y mentales que ocasionan las distintas formas de educación denominadas de sustracción, a la que se ha sometido y se sigue sometiendo a los niños indígenas en diversas partes del mundo.

Señala cómo ese tipo de educación se propone lograr un alto grado de asimilación a costa de violar derechos humanos fundamentales y trasgredir normas de protección de las minorías.

El texto plantea a la luz del análisis de casos y del marco conceptual de las normas internacionales de derechos humanos si la educación de sustracción constituye genocidio o crímenes de lesa humanidad.

Los autores concluyen en que el concepto de “crímenes de lesa humanidad” es menos restrictivo, y también puede aplicarse a esas formas de educación.
“El concepto de ‘crímenes de lesa humanidad’ constituye un buen punto de partida para una evolución que conducirá en definitiva a la estigmatización, mediante la legislación, de prácticas y políticas de sustracción en materia de educación” señala en sus conclusiones.

A tal conclusión se llega a pesar que en la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio se hace referencia a actos que describen la experiencia vivida por niños indígenas que han sido sometidos a varias formas de educación de sustracción.

En particular, hemos argumentado que ese tipo de educación puede producir una “lesión grave a la integridad mental” que con frecuencia va acompañada de una “lesión grave a la integridad corporal” y que puede entrañar el traslado por la fuerza de niños indígenas a otro grupo.

Sin embargo, “la interpretación del elemento mental” -necesario para que esos actos constituyan genocidio- “ha quedado limitada a la intención de destruir física o biológicamente al grupo”. Esto ha significado “obstáculos a la posibilidad de alegar que las formas de educación examinadas aquí constituyen genocidio”.

Si bien es difícil ser categóricos y el contexto todavía es confuso para la aplicación jurídica del concepto de crimen de lesa humanidad “las consecuencias destructivas de la educación de sustracción, no sólo para las lenguas y las culturas indígenas, sino para la vida de los pueblos indígenas, son ahora claras” sostienen los autores.

El documento concluye reflexionando en que el derecho penal internacional evoluciona a medida que progresa nuestra comprensión de las experiencias a las que se aplica y recomienda al Foro adoptar medidas sobre esta nueva base de análisis.

Fuente: Servicio de Información Indígena (SERVINDI)

13 Mayo 2008

EnCuentos.com invita a todos los niños y niñas, jóvenes, maestrosy maestras, y madres y padres, a participar del CLUB DE NARRADORES.

Quienes lo deseen, podrán enviar sus cuentos y mostrárlos al mundo a través de www.EnCuentos.com

Los jóvenes y niños solo tendrán que enviar sus cuentos y una pequeña biografía junto a los datos de su escuela o establecimiento.

"El propósito de esta invitación es realizar una experiencia de lenguaje integral, revalorizando las historias, despertando la fantasía, que muchas veces es obstruida por momentos difíciles".

De esta forma contribuiremos entre otras cosas al desarrollo de la autoestima a partir de la lectura y la escritura.

Los cuentos serán de temática libre y se enviarán vía e-mail.

Fuente: Educación En Valores, 09/05/08

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