La Coctelera

Una mirada de actualidad

Abriremos los ojos al mundo, ¿este es el mundo que queremos?- Este el mundo que estamos creando.

Categoría: Consumidor@s

3 Febrero 2009

Javier Alcacer

Hoy, en un mundo en el cual es posible llevar las obras completas de Shakespeare en un teléfono celular, resulta difícil remontarse a los inicios de la computación, es decir, cuando ésta era apenas un pasatiempo de unos pocos estudiantes universitarios. Por aquel entonces el software (es decir, los programas) circulaba de manera libre, sin restricciones: los programadores compartían las aplicaciones que creaban, a su vez, también mejoraban el trabajo de sus colegas, creando nuevas versiones de programas ajenos. Pero hacia fines de la década del setenta, gracias a los avances en la tecnología y la baja en los costos de producción, las computadoras dejaron de ser un lujo del ambiente académico y empezaron a perfilarse como herramienta para el uso hogareño de cualquier hijo de vecino que pudiese pagar lo que pedían por ella. En 1977 fueron cuarenta y ocho mil hijos de vecino, mientras que en el 2001 fueron ciento veinticinco millones; para el año 2002 ya se habían vendido, desde que empezaron a estar disponibles, alrededor de un billón de computadoras. El negocio de la informática en tiempos del liberalismo caníbal de Ronald Reagan no se limitó, por supuesto, a la venta de la computadora, ni a los agregados físicos (el hardware), sino que también llegó a los programas a los que esa flamante pieza tecnológica servía como plataforma: el software, que pasó a ser patentado y a tener copyright, es decir, a ser de uso restrictivo.

Frente a esta comercialización y militando por el software libre, operativo y gratuito, el ex hacker Richard Stallman funda, en 1985, la Free Software Foundation (http://www.fsf.org/). En inglés la palabra “free” refiere tanto a algo gratuito como a la libertad, por ello en el sitio web de la FSF dice: “Lo llamamos free sofware [software libre] porque el usuario es libre”. Otra de las batallas de Stallman se da en el terreno de protección de la privacidad del usuario: “Las corporaciones detrás del software suelen espiar tus actividades y restringirte de compartir programas con otros. Como nuestras computadoras controlan mucha de nuestra información personal y actividades diarias, el software de propietarios representa un peligro inaceptable para una sociedad libre”. En definitiva, el objetivo de la FSF es defender las libertades individuales mediante la democratización de la informática, asegurando el derecho a la circulación y a la modificación de programas, como solía ser en los primeros días de la computación. Para ello la FSF redactó una licencia de software libre, defendiendo los derechos del usuario, a la que aplican gran cantidad de programadores independientes.

Gracias a su trabajo con la FSF, Stallman se convirtió en el héroe de la puja por el software libre, pasó a ser el rostro del movimiento ubicado en la vereda de enfrente de magnates como Steve Jobs y Bill Gates, que, pese a su publicitadísimo compromiso social, ni se plantean abdicar del copyright. Estas ideas inspiraron el surgimiento de fundaciones sin fines de lucro, mantenidas gracias a donaciones o venta de productos no informáticos (gorras, remeras, mousepads, etc.), completamente dedicadas al desarrollo de software libre, como por ejemplo la Mozilla Foundation, responsable del navegador Firefox, el reproductor multimedia Songbird y el cliente de correo Thunderbird, que exhorta a los usuarios a mejorar sus programas. Gracias a este tipo de colaboraciones hoy pueden encontrarse desde sistemas operativos alternativos como el Ubuntu, hasta aplicaciones sencillas que mejoran el rendimiento del equipo, sustituyen programas molestos (que para colmo uno suele pagar) y para cuyo uso no se necesita ser un experto.

Más allá de lo que puedan aportar específicamente cada uno de estos programas que destacamos a continuación, lo verdaderamente importante de ellos es la concientización que generan, el hecho de que también en la virtualidad del software el usuario tiene el derecho a elegir, a modificar (dando origen a una comunidad de programadores esparcidos a lo largo del mundo) y distribuir un programa. Y también, de paso, demostrar que aquel slogan de “caro, pero el mejor” no tiene por qué ser cierto.

Rocket Dock

Otro software exclusivo para Windows, pero en este caso da la opción al usuario de PC de incorporar una de las características más cómodas del sistema operativo de la Mac. El Rocket Dock agrega al extremo de la pantalla de la PC la barra de accesos directos configurable que facilita la ejecución del soft favorito del usuario. Si bien esto puede parecer más que apenas un lifting, poca gente sabe que un escritorio plagado de íconos afecta el rendimiento de la máquina. Para agregar un ícono a la barra del Rocket Dock basta con hacer click en el mouse en el ícono deseado y arrastrarlo hasta la barra. A lo mejor no sea, como asegura el website, el mejor software de todos los tiempos, pero sin dudas es útil. Y también –¿por qué no decirlo?–, muy bonito.

¿De dónde bajarlo?

http://rocketdock.com

Startup Manager

Cuando se enciende una computadora y se inicia Windows, se ponen en marcha de manera automática una enorme cantidad de procesos que el usuario ignora. Muchos de ellos son necesarios para el funcionamiento de la máquina. No obstante, otra gran cantidad son prescindibles, ya que no hacen más que consumir recursos y entorpecer el rendimiento del sistema. Para conocer exactamente qué programas se corren en el inicio y también para impedir su ejecución existe el Startup Manager. Este software libre consiste en un ejecutable liviano que establece un diagnóstico del inicio de la máquina, mostrando cada uno de los programas que se ejecutan con una breve descripción de su función. Una vez allí puede eliminárselos definitivamente del inicio o desactivar temporalmente su ejecución para así comprobar si sirve o no que se abra con Windows. Si bien el Startup Manager viene en inglés, en el sitio oficial se ofrecen traducciones en varios idiomas.

¿De dónde bajarlo?

http://startupmanager.org

Songbird

Cuando allá por el 2006 un puñado de programadores que habían participado en el Winamp dieron a conocer la primera versión de prueba del Songbird, algunos dijeron que había aparecido el asesino del I-Tunes. Al igual que el I-Tunes, el Songbird funciona en Mac y Pc, y reproduce todo tipo de archivo multimedia pero sin hacer problemas por la procedencia del archivo, ni insistir al usuario con que compre música en su tienda online. Además, consume muchos menos recursos del sistema. Entre sus características, vale la pena destacar que el Songbird incluye un navegador, y trae buscadores de mp3 de dominio público, es decir, legales. Pero quizá lo más revolucionario que presenta el Songbird –cuya primera versión definitiva tiene poco más de un mes– es la difusión de agregados creados por los usuarios. Por medio de ellos se puede hacer prácticamente de todo, por ejemplo: personalizar la visualización, desplegar la letra de la canción que se está escuchando, agregar radios online, interactuar con el Facebook; sin embargo, es fundamental señalar que el Songbird ofrece la posibilidad de instalar el soporte para el I-Pod (aparatito fashion, sí, pero tiránico, ya que obligaba a usar el I-Tunes y, gracias a ello, Apple consolidó el monopolio de la música online). El Songbird, punta de lanza de la Mozilla Foundation, es un extraño caso de un software cuyo mayor atractivo radica en su eterna construcción y el panteísmo autoral que propone.

¿De dónde bajarlo?

http://www.getsongbird.com

OpenOffice.org

La base de este grupo de aplicaciones pensado como alternativa al Microsoft Office fue creada por unos programadores alemanes con la intención de comercializarlo. Sin embargo, en 1999, cuando la empresa Sun Microsystems lo adquirió, optó por ofrecerlo como software libre. De apariencia similar a su competidor –lo cual facilita la migración– el OpenOffice.org (“Open office” solo estaba registrado, por eso se le agregó el “punto.org”) incluye: el procesador de texto Writer, un programa de hojas de cálculo llamado Calc, Impress, un diseñador de presentaciones y programas algo más especializados para tratar bases de datos y fórmulas matemáticas. Si bien los archivos se guardan en formatos exclusivos de OpenOffice, también es posible hacerlo en formatos compatibles con Microsoft Office. La última versión apareció en octubre del año pasado y funciona a la perfección tanto en PC como en Mac. Además, existen versiones “portables”, es decir, que se ejecutan directamente sin necesidad de instalar nada en el sistema.

Por supuesto, un proyecto tan operativo y simple como Open Office provocó cierto malestar en el establishment. Hace dos años, Microsoft acusó a los programadores de haber utilizado software patentado en su programación. La denuncia no pasó de ser una muestra más del desprecio de Microsoft frente al software libre, ya que al día de hoy nunca se molestaron en especificar cuáles eran estos programas con copyright que se había usado para crear el verdugo del Microsoft Office.

¿De dónde bajarlo?

http://es.openoffice.org

Recuva

Antes de leer el texto a continuación, hay que instalar este programa. La urgencia se debe a que esto mejora su funcionamiento. Pero ¿qué hace el Recuva? El Recuva es otra aplicación mínima que ahorra gran cantidad de disgustos al usuario, ya que, en estos días en los cuales la escritura en la computadora supera en aficionados a la escritura a mano, el Recuva recupera archivos que se borran o desaparecen de la máquina, ya sea por un espasmo que aprieta el botón equivocado, un virus, un corte de luz o algún motivo más extraordinario (siempre y cuando el equipo quede en una pieza). Para ello conviene instalarlo antes de la emergencia, ya que la instalación de un programa consiste en agregar nuevos datos al disco rígido, alejando las posibilidades de recuperar la información perdida. Pero no sólo sirve para recuperar archivos en la máquina sino que Recuva también funciona en pen drives, cámaras de fotos y reproductores de mp3. Es necesario tener bien claro que esta operación tan delicada, como decía Tusam, puede fallar. Sin embargo, el elevado margen de efectividad obliga a hacer el intento. Por el momento, Recuva está disponible sólo para Windows.

¿De dónde bajarlo?

http://www.recuva.com

Task Killer

El minúsculo tamaño del Task Killer puede engañar, pero de ninguna manera se corresponde con su utilidad. El hecho de que sea exclusivo para Windows no debería despertar celos, ya que el Task Killer es especialmente útil para cuando la máquina se traba, lo que en la Mac sucede con menor frecuencia. Cuando un programa se traba y no se lo puede cerrar suele combatírselo con la combinación “ctrl/alt/delete”, que rara vez soluciona la situación. Ahora, con el Task Killer, aquella secuencia queda obsoleta. Al ejecutar este soft se agrega un ícono al margen derecho inferior de la pantalla (junto a la hora); al clickear se abre una ventana que muestra qué procesos se están llevando a cabo en la máquina y cuánta memoria consumen (al igual que el Startup Manager, revela programas que se ejecutan automáticamente sin nuestro conocimiento ni consentimiento). Allí, los programas que no responden aparecen destacados en letra roja y basta con un simple click para cerrarlos. El Task Killer resulta una herramienta fundamental, cuyo uso se recomienda de manera conjunta con la barra del Rocket Dock.

¿De dónde bajarlo?

http://www.rsdsoft.com/task_killer/index.php4

Fuente: Página 12, 01/02/09

2 Febrero 2009

Francesco Manetto

Si un parisiense compra una caja pequeña de fresones de Huelva en un mercado de la capital francesa por unos cuatro euros, unos intermediarios de Sevilla o de Lyon pueden ingresar hasta tres. Unos 50 céntimos se esfuman en otros gastos de gestión o transporte y el productor se queda con el resto. Justo o no, es éste el peculiar efecto mariposa que desde hace décadas condiciona el reparto de ganancias de agricultores y ganaderos y los precios de los productos que llegan a nuestros mercados.

Se trata de las reglas de un juego que es prácticamente imposible cambiar de raíz; sin embargo, algo empieza a hacer mella en la aparentemente sencilla arquitectura del comercio al por menor. Mientras el Congreso ha aprobado una proposición no de ley que insta a aumentar el control sobre los márgenes comerciales de las frutas, se populariza una tendencia que cuenta con el apoyo de decenas de miles de productores y cada vez más consumidores. La clave consiste en intentar prescindir de los voraces mecanismos de comercialización. ¿Cómo? Por ejemplo, elaborando una nueva filosofía del consumo. De la huerta, directos a casa: sin cámaras frigoríficas eternas y sin intermediarios.

"Las cadenas de intermediarios suelen obtener, sin apenas asumir riesgos, un margen de beneficio que a menudo supera el 450%", señalan desde la Coordinadora Estatal de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG). Precisamente por esto, asociaciones de productores y grupos de clientes están intentando reinventar el sistema de compraventa del mercado alimentario. ¿El principal objetivo? "Ofrecer unos precios más convenientes para los agricultores y razonables para los clientes", explica Miguel Padilla, responsable de proyectos de COAG. Y si el gremio de los mediadores sigue defendiendo su papel, la realidad demuestra que el carrito de la compra puede ser una cosa de dos.

Y es que si una docena de sardinas cuesta en origen 80 céntimos, en la mayoría de los casos llega a las lonjas por encima de 3,50 euros (según datos del Observatorio de Precios del Ministerio de Medio Ambiente, Rural y Marino). Algo parecido ocurre con el calabacín, las cebollas, el tomate para ensalada o los cítricos, cuyos márgenes entre la huerta y la mesa aumentaron muy por encima de la media a finales de 2008, debido principalmente a la grave crisis de ese sector en la Comunidad Valenciana. La posibilidad de acceder a los productos a través de Internet, la proliferación de cooperativas de artesanos y el éxito de un nuevo modelo ecológico y gastronómico, en cambio, hacen viable, de momento a escala regional y sólo para un porcentaje de la producción, el modelo de venta directa.

El llamado Proyecto de Agricultura de Responsabilidad Compartida (Arco), que aglutina a decenas de miles de productores en nueve comunidades, pretende promover diferentes sistemas de elaboración y consumo de alimentos sostenibles desde un punto de vista económico y ambiental. ¿Cómo? En Almería, por ejemplo, han abierto algunos supermercados de proximidad gestionados directamente por los agricultores. En Huelva, empresarios como José Manuel Benítez han apostado por la implantación de mercados y pequeñas tiendas de venta directa en varios municipios, como Aracena, que tienen como objetivo "acercar a los consumidores los productos ecológicos de la zona, ofreciendo a los artesanos una salida distinta y promoción para su producción". En Granada, los productores afiliados a COAG abastecen directamente, con el apoyo de la Junta de Andalucía, el comedor del hospital Virgen de las Nieves.

"El sistema de distribución parece diseñado a propósito para que las pequeñas y medianas empresas de agricultores y ganaderos no cobren nada", insiste Padilla. Por tanto, según los expertos, estas iniciativas suelen tener éxito entre los clientes más atentos tanto por las diferencias de precios como por la mayor calidad de los productos.

A este propósito, los usuarios que optan por las compras a través de la Red se encuentran con condiciones tan favorables que de momento ni siquiera la crisis ha conseguido frenarlas. "Es más cómodo, te ahorras algo de dinero y el poder ver dónde compras tus manzanas te tranquiliza un poco más", dice una consumidora. Y es que, según datos recientes de la Comisión del Mercado de Telecomunicaciones, la facturación de los negocios españoles que venden productos online creció en el primer semestre de 2008 un 73,4% respecto al año anterior. En 2008, "el comercio electrónico ha generado un volumen de negocio que supera los 4.700 millones de euros. La clave de este incremento está en el dato de compradores, que pasa del 27,3% de los internautas mayores de 15 años al actual 39,8%, prácticamente ocho millones más", destacan fuentes de la Secretaría de Estado de Telecomunicaciones y para la Sociedad de la Información. Y si el crecimiento sigue este ritmo, en dos años posiblemente se supere el 70%, apuntan los analistas.

En este contexto, no extraña que incluso las principales cadenas de intermediarios y los grandes distribuidores se hayan puesto las pilas. Mientras Mercamadrid ya ha invertido para implementar servicios de comercio electrónico, varios de los mayoristas que operan en el mercado central de la capital ya ofrecen sus productos directamente a los consumidores a través de sus webs. Las grandes superficies afrontan ahora las rebajas con "perspectivas razonablemente optimistas" a pesar de la coyuntura económica, según la Asociación Nacional de Grandes Empresas de Distribución. Y, aunque no dispongan aún de los datos definitivos, parece que las compras por Internet han desempeñado un papel clave. Desde Carrefour señalan por ejemplo, el "excelente" estado de ese tipo de ventas. Por otro lado, la web Directoalcampo.com, del grupo Intercom, vende jamones, hortalizas y conservas de más de 300 artesanos de toda España.

De todas formas, los grandes beneficiarios de esta tendencia son las agencias de envíos y distribución. Fuentes de Correos, que en octubre, como ya había hecho Seur, renovó un acuerdo con el portal de compras e-Bay para desarrollar el comercio electrónico y facilitar los servicios postales, destacan que el año pasado crecieron "todas las líneas de paquetería, tanto los servicios más económicos, como los certificados (con el 10% y 6% de aumento en noviembre)". Estos datos confirman la tendencia internacional de los envíos de paquetes que la Unión Postal Universal (UPU) atribuye también al comercio electrónico.

Pero volvamos a los consumidores. La filosofía de lo sano y más barato que envuelve los productos de la huerta, promovida por COAG junto a la Unión de Consumidores de España (UCE) y la Confederación Española de organizaciones de amas de casa consumidores y usuarios (CEACCU), arraiga en los movimientos de consumidores alemanes, suizos y japoneses que, en los años sesenta, empezaron a reclamar una alimentación más saludable. De ahí la definición de responsabilidad compartida, que, bajo la fórmula de la llamada Community Supported Agriculture, ha tenido éxito entre los consumidores estadounidenses.

Pero hoy la novedad se llama Scuppie, un acrónimo que significa socially conscious (socialmente consciente), upwardly mobile person (persona con potencial de ascenso) y que tiene que ver también con las compras online. Se trata de un concepto lanzado por el ex broker neoyorquino Chuk Failla y que define a consumidores atentos, más sensatos, comprometidos con el medio ambiente, aunque no necesariamente militantes o activistas de ninguna asociación. ¿Una tendencia pretenciosa o esnob? "El concepto de yuppy ya no existe", sostiene Failla tajante, quien por otro lado defiende que "es un derecho enajenable de cada hombre, mujer y niño vestir con estilo y al mismo tiempo con ropa 100% orgánica, transpirante y sentirse bien con ello". Lo avala también, desde otro ámbito, un estudio realizado por la consultora holandesa Trendwatching, que para 2009 prevé el afianzamiento de un consumo y unos ahorros de gastos comprometidos con el medio ambiente.

Es éste un modelo que, adaptado a España, los agricultores concretarán este año en una especie de centro comercial de venta directa en la Comunidad de Madrid. "Porque", concluye Padilla, "no podemos criticar las grandes cadenas de distribución o los intermediarios y al mismo tiempo quedarnos de brazos cruzados". Si la revolución consiste en ofrecer un kilo de tomates por 80 céntimos en lugar de más de dos euros, el gremio asegura que otro modelo comercial de los productos agroalimentarios es posible. Y si, como subraya Javier Garcés, experto en consumo y presidente de la Asociación de Estudios Psicológicos y Sociales, "el futuro del comercio al por menor en realidad está lleno de incógnitas, todo lo que rodea las compras por Internet está marcado por una clara ventaja: la facilidad de este tipo de consumo".

El último año se han disparado las contrataciones online de vuelos y viajes, reservas en hoteles y apartamentos, alquiler de vehículos, así como las compras de productos tecnológicos o productos culturales como discos, películas o libros. Antes de nada, porque la Red representa un mundo ilimitado. "Una tienda o un comercio tradicional tienen un límite físico de productos que se puedan ofrecer al consumidor. Y hoy día, es muy difícil visitar 10 tiendas en un día. Es una de las ventajas que tienen los comerciantes online", prosigue Garcés.

Desde el punto de vista del cliente, en cambio, una de las mayores ventajas consiste en la posibilidad de comparación entre productos, lo que también suele contribuir a formarlo como consumidor más sensato y responsable. Y si hace unos años los internautas estaban mucho más recelosos, hoy se han percatado de la fuerza y la importancia de la información del producto, aunque el comprador mayoritario es todavía "mixto" (es decir, muchos utilizan la Red precisamente para informarse y luego se dirigen a un comercio físico para realizar su compra). De todas formas, como señalan desde Trendwatching, nuestro estilo de vida está destinado a convertirse en un reflejo de lo que se mueve por el ciberespacio.

Según vaticinan algunos expertos, pues, incluso algo tan terrenal como la distribución y la venta de una lata de aceitunas o de un kilo de tomates en rama se acabará realizando masivamente por Internet. Y su éxito y precio dependerá entonces bastante menos de los intermediarios y mucho más de las nuevas estrategias de marketing electrónico. ¿Ciencia-ficción? No tanto si los analistas ya han empezado a estudiar el fenómeno. Y, en opinión de Garcés, habrá que vigilar con atención las sensaciones asociadas (la percepción de autonomía, de poder hacer las compras a nuestro ritmo y recibir continuos estímulos de consumo). Para no convertir unas compras en principio más razonables o sensatas en la enésima debacle del consumismo.

El futuro del consumo 'online'

Los expertos ya han fijado algunas pautas para el futuro de las compras por Internet. En opinión del psicólogo Javier Garcés existen cuatro diferencias fundamentales entre el comercio online y el tradicional. Es bueno conocerlas para no acabar convirtiendo un consumo responsable en consumismo indiscriminado.

- El "entorno" y los aspectos visuales y auditivos de las páginas de Internet son más fáciles de modificar e incluso de adaptar para hacerlos a la medida de cada tipo de cliente.

- El espacio disponible en una web es prácticamente ilimitado, por lo que es posible ofrecer una gama de productos mucho más amplia y aportar una información más completa sobre cada producto.

- El coste del comercio virtual es muchísimo más bajo que el tradicional al no tener que alquilar locales, ni contratar a personal que atienda a los clientes ni las cajas.

- Los cambios de precio en la compra virtual pueden ser mucho más fáciles y rápidos, pero también el consumidor tiene mucha más facilidad para comparar productos y precios rápidamente visitando otras tiendas virtuales.

Fuente: El País, 09/01/09

24 Noviembre 2008

Igor del Barrio - Diagonal

Entrevista a Toni Lodeiro, autor de "Consumir menos, vivir mejor"

En una cultura de la sobreinformación en la que nunca se nos educó para reciclar, reparar o hacer un consumo eficiente de los recursos que necesitamos en la vida, trabajos como el de Toni Lodeiro resultan indispensables para cuestionar nuestros hábitos y refundar conscientemente los planteamientos de nuestra forma de vida actual.

DIAGONAL : ¿Cuáles serían para ti los ejes fundamentales sobre los que se podría transformar radicalmente la sociedad de consumo?
TONI LODEIRO : ‘Transformar radicalmente la sociedad’ es un objetivo demasiado pretencioso, pretender eso puede llevarnos a sentirnos fracasados, pues difícilmente lo conseguiremos. Sería ingenuo pensar que vamos a conseguirlo porque usemos menos el coche o por ir a comprar llevando de casa bolsas reutilizables. Los grandes poderes son demasiado poderosos.

Un horizonte utópico no está mal, pero necesitamos objetivos asequibles alcanzables a corto y medio plazo: reducir nuestro consumo de bolsas de usar y tirar, participar por la prohibición de los cultivos transgénicos... Además, querer cambiar el mundo puede llevarnos a actitudes insanas y antidemocráticas. Si nos autonombramos ‘salvadores’ en posesión de la receta de lo que es bueno para el mundo, nos dedicaremos a juzgar, aconsejar, etc., lo que vicia las relaciones personales y la participación política. Para mí, y hablo por experiencia de mi larga lista de errores, es más sabio atender a las propias necesidades y ‘transformar radicalmente’ nuestras vidas para que sean más placenteras, saludables y acordes con nuestros valores.

D. : Fuimos educados en nuestras obligaciones y no en nuestros deseos, ¿es posible reeducarnos?

T.L. : Liberar nuestros sueños y deseos e intentar trabajar haciendo lo que nos gusta o consumir a nuestra manera requiere esfuerzos y valentía para romper con viejos hábitos e inercias. Pero una vez en marcha el proceso, es difícil la vuelta atrás si realmente seguimos ‘un camino con corazón’. La participación política será más saludable si sale desde lo que nos gusta, desde nuestras pasiones y necesidades. Mi pasión es educar para un consumo más consciente, la tuya hacer buen periodismo, la de ella hacer pan ecológico... Y nos unimos porque necesitamos buen transporte público y poder respirar aire limpio, más parques y menos coches, porque no nos gusta que nos jodan los espacios naturales a donde vamos de excursión para construir autovías.

D. : En los países ricos se ha interiorizado la idea de que cuando termina la jornada de trabajo comienza la jornada de consumo. ¿Es posible cuestionar a un nivel profundo las ideas sobre el dios trabajo y el dios dinero?

T.L. : Sí, si nos damos cuenta de que vendiendo el coche –o aguantando con el viejo mientras dure– y viajando a la Sierra de Gredos en vez de a Punta Cana, disfrutamos lo mismo o más y además podemos trabajar menos horas y tener más tiempo para hacer lo que nos gusta. Nuestro fin, lógicamente, es vivir mejor, y vivir con menos puede ser un buen camino para conseguirlo. Para mí una clave es poder vivir de lo que nos apasiona, ¿qué hacemos trabajando 40 horas para Zara, por ejemplo, y luego participando en un grupo ecologista cuatro horas a la semana quitando tiempo a nuestro descanso, amigos, familia...? Pues intentemos vivir de reparar bicis reutilizando material usado –por poner un ejemplo– y ya juntamos dos trabajos en uno, trabajo y ‘militancia’. Por cierto, ¿de dónde viene esta palabra?

D. : Hoy día lo ‘alternativo’ es un valor en alza y los grandes hipermercados intentan apropiarse de conceptos como ‘comercio justo’, ‘eco’, ‘bio’ o ‘natural’. Las cooperativas autogestionarias de carácter anticapitalista resisten, no sin dificultades, desde el apoyo mutuo y la confianza. ¿El imperio acabará devorándose a los irreductibles galos?

T.L. : Los súper y las multinacionales hacen comercio injusto vendan lo que vendan. Al respecto se pueden ver campañas ‘Supermercados no, gracias’ y ‘Espacio por un comercio justo’. Sabiendo lo que sabemos, comprar allí deja de tener sentido, si hemos probado la satisfacción que reporta hacer las cosas ‘de otra manera’.

D. : ¿Es la crisis económica una oportunidad para replantearnos nuestros hábitos?

T.L. : La oportunidad buena es cada vez que sintamos que nos falta tiempo, descanso, placer, que vivimos en un mundo absurdo... que las falsas necesidades ahogan nuestro desarrollo personal. Si la crisis nos ayuda a darnos cuenta, bienvenida sea.

D. : ¿Qué opinión te merecen las ferias de productores ecológicos que, cada vez con más frecuencia, organizan ya no sólo entidades del gremio, sino también ayuntamientos y diputaciones?

T.L. : Muy buena en general, sobre todo si son ferias de productoras locales. Aunque muchas veces ‘todo vale’. Me gustaría que en las ferias ecológicas no hubiese envases desechables, plásticos, productos del quinto pino, empresas oportunistas... Pero confío en que, poco a poco, organizadoras y consumidoras iremos sabiendo distinguir mejor, de entre todo lo que se mete en el saco de lo ‘eco’, qué es lo ‘auténtico’ y cuáles son las ‘falsas alternativas’.


Cuestionarlo todo

“En EE UU, el país del fast food y el fast life se calcula que 20 millones de personas (las downshifters) han dejado sus empleos ‘bien establecidos’ en busca de tiempo para cuidarse y cuidar a la gente que quieren, hacer lo que les gusta, estar más cerca de la naturaleza... Insisten en que menos es más”, explica Lodeiro. Se trata de optar de forma voluntaria por la simplicidad, la vida slow. Su libro (editorial Txalaparta) está repleto de cientos de ideas prácticas y contactos para casi todos los ámbitos de la vida. Se puede elegir entre comprarlo o descargarlo por internet en la dirección nodo50.org/consumirmenosvivirmejor. Hay otras buenas fuentes de fácil acceso, como la revista Opcions, también en internet (opcions.org); la web terra.org y vídeos como La historia de las cosas.

Tu grupo de consumo

Cada día más personas se unen para formar grupos autogestionados de consumo, un acto que va más allá de una compra colectiva, que prioriza lo local en vez de las relaciones deshumanizadas del mercado global. “En la cooperativa de consumidoras el ambiente no se parece en nada al de un súper: allí puedes hacer amigos afines, fundamental en este ‘camino vital’. Se organizan fiestas, excursiones a las fincas (u obradores) de las productoras : por ejemplo a conocer a la panadera y a aprender a hacer pan”, comenta Toni. Llevar estos grupos adelante en un ambiente lleno de trabas y compuesto por relaciones personales diversas no es fácil. “La asunción, y disfrute de al menos un 20%” de ‘incoherencias’ es necesario para nuestra salud mental y la de quienes nos rodean. Se trata de una carrera de fondo”, añade.

Cosas cotidianas

En una realidad de abundancia, nos mostramos como unos analfabetos de las etiquetas de los alimentos, de las condiciones de producción y distribución de lo que comemos, de las consecuencias de los monocultivos, de las sustancias tóxicas a las que estamos expuestos cada día, de los prospectos de los fármacos, de nuestra educación emocional y nuestra forma de comunicarnos...”, señala Lodeiro.

Hay mil y una formas de ahorrar energía en lo más cotidiano : al calentar la casa, al preparar la comida, al viajar en bicicleta y al elegir la energía inagotable de los pasos antes que el ascensor. Y existen más formas aún de no provocar basura : reutilizar las bolsas de la compra, buscar alternativas a los envases y envoltorios contaminantes, reciclar en condiciones, reutilizar muebles, recuperar y reparar cosas.

Fuente: Rebelion, 12/11/08

14 Octubre 2008

Productos de bajo precio.. Y la calidad también baja? Greenpeace tenía antes, ahora no sé si seguirá, una campaña donde solicitaba a la población que buscara en las etiquetas de los productos, transgénicos.

Leo en Público que el Corte Inglés para adaptarse a la crisis adoptará productos de bajo precio. Y la calidad? - Esta baja también con el precio o se mantiene? O ni siquiera antes existía? Sabemos lo que comemos? Entendemos las etiquetas de los productos que compramos y consumimos? El otro día leía, que los españoles no entienden las etiquetas y que solicitan que cuanto menos información den mejor. Cierra los ojos y abre la boca.. conguitos.. decía hace mucho tiempo un anuncio de la tele. Esto parece ser lo que quieren hacer con nosotros.

El otro día estaba en el supermercado y cuando voy con tiempo, y ultimamente tengo mucho de esto, me pongo a mirar las etiquetas. Básicamente porque soy intolerante a muchas cosas, no debería de comer ni esto ni aquello que me sienta mal. Antes optaba por cerrar los ojos, como en los conguitos, a día de hoy opto por saber lo que compro. Estaba ante el estante de las sopas y caldos, estupendos para los fríos, y leyendo las etiquetas ví que no podía comprar nada de lo que allí había porque o llevaba azúcar, o leche, o saber qué. Mientras yo miraba y remiraba, un señor se acercó y optó por coger varios paquetes de algo que yo había dejado porque me parecía veneno. Y entonces me pregunté, ¿realmente ese señor sabrá lo que compra? - Creo que no, porque si lo supiera no lo compraría.

Se supone que los alimentos son básicos como fuente de energía de los seres humanos, ¿la alimentación industrial también? ¿los conservantes, colorantes, deshidratados, aceites vegetales, animales, etc también nos proporcian energía o nos la quitan?

23 Septiembre 2008

Yadira Llaven - México

La lluvia no fue un impedimento para que miles de comerciantes provenientes de diversos puntos de la región abarrotaran la plaza de La Concordia de San Pedro Cholula para formar parte del tradicional tianguis de trueque, que tiene su origen en la época prehispánica y en el que se prescinde de la utilización de moneda corriente para la compra de productos de temporada

Como desde hace 30 años, doña Francisca Pérez y Sandra Ramírez acuden, desde un pueblo de Izúcar de Matamoros, para intercambiar palma, servilletas y canastos por frutas de Calpan y San Nicolás de los Ranchos. “Por una servilleta bordada me dan una vasija de pera de leche”, explica Francisca; mientras que Sandra cambia una pequeña cesta por unas vainas de haba.

Así como ellas, unas mil personas, procedentes de Morelos, Guerrero, Tlaxcala y Veracruz, y de las comunidades que circundan a Cholula, acuden todos los 8 de septiembre para intercambiar peras, manzanas, duraznos, petates, chiquihuites, huajes, cuitocomate, cemitas, chiles, queso, incienso, canastas, hierbas de olor, tamales de charales, chapulín, maíz y otros semillas por productos que no se cosechan en sus lugares de origen.

El trueque de Cholula es único en su especie en México y forma parte de la veneración a Quetzalcóatl, los comerciantes y la fertilidad, que sigue reuniendo a campesinos y gente humilde que, como veneradores del dios de los comerciantes, traen consigo lo que elaboraban en su comunidad y lo intercambiaban con otros pueblos.

Después de la Conquista, los visitantes de la señora de los Remedios bajaban del cerro y aprovechaban para vender sus artesanías; no obstante, en la actualidad hay muchos productos de China, como algunos canastos, utensilios de cocina y sombreros de palma, que se confunden con la artesanía de Palmar de Bravo e Izúcar.

Por otro lado, Luis Lucas de Tlamacazapan, “por Taxco, Guerrero”, promueve una hermosa canasta de varios colores a cambio de cecina de Atlixco, queso de Chautla, y una jícara de pulque de Nanacamilpa, Tlaxcala. Pero le cuesta conseguirlo: “Quieren menos, y a mí tanto que me costó tejerla”, comenta.

En otro punto, doña Eulogia y su niña Paquita piden un ramo de cilantro por diez cemitas; y la misma cantidad de pan por un bulto de seis jícamas medianas.

Cuando algunos de los comerciantes llega con el médico tradicional, la cosa no es tan fácil. Él intercambia tres kilos de maíz y un bolsa de medio kilo de pinole por una medida (unos 300 gramos) de té de boldo; o bien un queso mediano por copal negro y flores de tila.

Las famosas cueclas (gusanos comestibles) son uno de los productos más caros. Tres cubetitas de manzana por una medida, considera doña Margarita, “es muy poco”; pero no le importa: “es que saben bien ricas con tortilla caliente y café”.

Así, mientras unos intercambian lo que han de comer en la semana; a unos pasos de la plaza el eclecticismo se apodera del lugar. “Pase a ver a la mujer lagarto, que en esta temporada de lluvia no se ahoga”, pregona en un altavoz el usurero del morbo de los niños. “Todo por cinco pesos, todo por cinco pesos… Hoy último día: animales fenómenos, anacondas y la mujer lagarto, en un solo lugar”.

Martín, de 10 años de edad, originario de San Juan Calmecac, lleva en mano una medida de ciruelas y le pregunta al encargado si lo deja entrar a cambio de la fruta, pero no lo convence. Furioso, el niño reclama: “pero si ya no es temporada y están bien caras”.

La Jornada de Oriente, México, 9-9-08

Fuente: Biodiversidad en América Latina, 10/09/08

17 Julio 2008

La utopía.. el otro mundo es posible.. se pueden cambiar las cosas.. los pequeños granos que forman una montaña:

- Camboya: Ayuda española a indígenas contra el alcoholismo y la violencia

- Venecia: El Ayuntamiento anima a los turistas a beber agua de las fuentes

- El coche eléctrico se pone las pilas

- Un movimiento pro vida tranquila "slow live"

- El resurgimiento del oso pardo

- México: Frida Kahlo ayuda a indígenas medio siglo después

- La campaña "Ternura por la paz" enviará mensajes de aliento a las mujeres palestinas

- La educación de los niños

- Claridad a la hora de volar

- Suiza: Los ciudadanos rechazan endurecer las condiciones de nacionalización de los extranjeros

- México: Lucha por salvar una lengua que sólo hablan ocho personas

- Oriente Próximo: Un oásis de convivencia y medioambiente en el desierto

- Consumir menos, vivir mejor

- Cómo hacer mejores ciudades

- El arte rupestre del norte de España ya es Patrimonio de la Humanidad

- España: El gobierno aprobará una moratoria sobre las bombas de racimo

- Italia: Gavoi, la isla de las historias

- Medidas para acabar con el patriarcado

- Ideas por un mundo mejor

Muchas cosas no son jeje pero menos da una piedra.. pequeños granos que poco a poco irán formando una montaña.. Las noticias negativas, muchísimas más, las abstengo de subir al blog.

9 Junio 2008

Me ha llegado por mail esta mañana. Está partido en tres videos.. Comienza por el 1..

Parte 2

Parte 3

5 Junio 2008

Franz Leisdon, Área Contaminación y Residuos, Ecologistas en Acción

La limpieza es el conjunto de operaciones que se realizan para eliminar la suciedad visible o microscópica de una superficie, ya sea por motivos sanitarios o estéticos. Pero casi todas las sustancias que utilizamos en la limpieza doméstica son tóxicas y contaminantes. Quitamanchas, lejías, ambientadores, disolventes, lavavajillas, abrillantadores para plata, limpiahornos, desatascadores... constituyen un auténtico arsenal químico en nuestro hogar.

Los productos de limpieza se componen, en general, de mezclas de varias sustancias que combinan distintas propiedades en función de la suciedad, la superficie y el tipo de espacio que se desea limpiar o la dureza del agua con la que se limpia.

Así, un limpiador general puede contener un tensioactivo (sustancia que desagrega la suciedad, se une a las grasas y facilita su dilución en el agua de lavado) junto a un álcali (sustancia cáustica como el amoníaco, hidróxido de sodio o hidróxido de potasio). Un detergente puede contener tensioactivos, agentes secuestrantes (sustancias que impiden que los minerales cristalicen, se precipiten o se incrusten en los materiales con los que contactan), blanqueantes, colorantes y perfumes. Además, suelen emplearse varios ácidos, que se utilizan para remover materiales incrustados.

Hay productos que contienen decenas de sustancias que quieren garantizar una limpieza prácticamente aséptica donde en realidad no hace falta, como si el hogar fuese un quirófano. Muchos han probado en su propia piel los inconvenientes de estos productos porque sus ingredientes biocidas no sólo atacan a los gérmenes: en las personas irritan la piel, provocan alergias y causan reacciones sensibles en los ojos, la nariz, la garganta, además de dañar los pulmones.

Buena cantidad de estas sustancias llegan a la naturaleza a través de los desagües y siguen impactando en el medio ambiente, provocando, por ejemplo, la eutrofización de los ríos entre muchos otros problemas conocidos.

Cinco productos

Así que debemos preguntarnos con qué tipo de productos podemos limpiar nuestra casa sin perjudicar el entorno o haciéndolo lo mínimo posible. Para ello, deben sustituirse los productos de limpieza convencionales. De modo orientativo, son suficientes cinco productos para realizar todas las tareas de la limpieza general del hogar: vinagre, jabón natural, limón, alcohol y glicerina.

El vinagre contiene ácido acético, lo que reduce y corta la grasa. Además, es un buen ambientador.

El jabón natural es una mezcla de sales de ácidos grasos de cadenas largas. Limpia cualquier superficie, actúa aumentando la eficacia del agua para lavar, se degrada fácilmente y no es tóxico. Para hacer jabón sólo necesitas aceite usado, agua y sosa cáustica (hidróxido de sodio). Es fácil que alguna persona mayor te explique como elaborarlo.

El limón contiene aceites esenciales y bioflavonoides. Es antioxidante, quita las manchas y tiene un olor refrescante.

El alcohol (C5H12O) es un buen limpiador, seca superficies rápidamente, es desinfectante y quita manchas de grasa o pegamento de manera eficaz.

La glicerina (o glicerol) es un líquido incoloro, inodoro, viscoso y no tóxico, con un sabor muy dulce y tiene, literalmente, miles de usos, entre ellos el de limpiador (quita manchas de orina, café...), cualquier cosa que se derrame en la nevera será más fácil de quitar si los estantes han sido previamente fregados con un paño mojado en glicerina y, además, conserva objetos de goma y piel.

Recetas para hacer tus propios limpiadores, a base de sustancias naturales biodegradables, con resultados sorprendentes:

Ecolimpiador
• 800 ml vinagre de vino blanco
• 180 ml alcohol (96%)
• 15 ml aceite esencial de pino (150 gotas)
• 5 ml aceite esencial de menta (muy buen bactericida) (50 gotas)
• Aplicación: 1 tapón/cubo agua

Otro ecolimpiador
• 1 cucharada de jabón líquido vegetal
• 1 cucharada de zumo de limón
• 1/4 de litro de agua tibia
• Mezclar todos los ingredientes y aplicar con esponja o trapo.

Para la vajilla
• Tres cucharadas de jabón blanco rallado
• Media taza de vinagre
• Un litro de agua

Brillo en los muebles: si te gusta abrillantar los muebles, puedes fabricar un abrillantador natural mezclando el zumo de un limón con el doble de cantidad de aceite.

Alfombras: para quitar las manchas hay que raspar los materiales sólidos y secar los líquidos con un material absorbente. Luego se empapa la alfombra con una solución de agua y vinagre. Limpiar con una esponja y agua limpia, y secarla con algo absorbente.

Recetario de cómo y con qué limpiar los diversos elementos de una casa AQUÍ

Fuente: La Limpieza del Hogar, Ecologistas en Acción, junio 2004

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