La Coctelera

Una mirada de actualidad

Abriremos los ojos al mundo, ¿este es el mundo que queremos?- Este el mundo que estamos creando.

Categoría: Raíz

11 Junio 2009

Me acaba de llegar por mail.. ¡Gracias, Omar!

Despues de haber incluido mas del 70% de la selva en concesiones para la explotacion hidrocarburifera, incluyendo la mayor parte de los territorios indigenas, sin realizarse ningun tipo de consulta, el gobierno peruano planeaba sacar adelante decreto ley 1090 -Ley Forestal y de Fauna Silvestre-, que reduce la definición de Patrimonio Forestal y permitiria que  45 millones de hectáreas de tierras con capacidad forestal, es decir, el 60 por ciento de los bosques del Perú, pasaran a manos privadas y con ello la deforestacion masiva.

En esta vision delirante del desarrollo para uno de las selvas mas diversas del planeta en terminos biologicos y culturales responde, segun  Alan Garcia, presidente del Peru, a la necesidad de hacer progresar al pais y adecuarse al Tratado de Libre Comercio (TCL) firmado con Estados Unidos. Los indigenas amazonicos y sus organizaciones que se han opuesto a estas politicas en defensa de modelos de desarrollo sostenibles e inclusivos han sido calificados por el presente gobierno con el infame calificativo de ¨perros del hortelano¨ (ni hace ni deja hacer) y ´ciudadanos de segunda clase´, enemigos de la modernidad.

Con el decreto ley 1090, que habia sido declarado ya inconstitucional por el Congreso de la Republica y la Defensoria del Pueblo, pero sin respuesta del gobierno, los pueblos indigenas  se mobilizaron pacificamente en toda la amazonia desde hace mas de 50 dias. En este contexto,  los Awajun y Wampis que bloqueaban una carretera en Bagua al norte del Peru, fueron atacados por las fuerzas armadas el dia 5 de junio.

En los enfrentamientos murieron unos 20 policias. No hay datos del  numero de indigenas muertos pero todo indicar a que las cifras son desproporcionadas, existiendo acusaciones de que las fuerzas policiales que controlan la zona han hecho desaparecer los cuerpos de decenas de indigenas, quemandolos y arrojandolos al rio desde helicopteros, para ocultar las dimensiones de la masacre. El gobierno entretanto acusa a los indigenas de haber iniciado los ataques, los asocia con sendero luminoso  y de estar manejados por Bolivia y Venezuela. El lider de la AIDESEP, la coordinadora nacional indigena amazonica, ha tenido que pedir asilo politico tras haber sido acusado por el gobierno de ser el responsable de las muertes.

Hasta ahora la voz de los indigenas que sufrieron el ataque no se habia podido eschuchar en la mayor parte de la prensa nacional e internacional. Frente a la version oficial del gobierno les envio el siguiente video en el cual testigos presenciales indigenas y no indigenas cuentan su version de los hechos. Por favor difundanlo:

secuencia de los hechos....


estudiante awajun manifestandose en lima dos semanas antes del ataque a bagua (el paro indigena habia comenzado):

algunas de las reformas  a los que se oponen los indigenas

Los ataques:

la propaganda oficial

el comentario de Alan Garcia

dirigente awajun habla de mas de 90 muertos y cientos de heridos

Más información SERVINDI

15 Mayo 2009

Silvia Cuevas - Morales - Vindicación Feminista
Mujer campesina, mujer indígena, que desde la más profunda pobreza supo liderar a todo un pueblo en la lucha por obtener mejores condiciones laborales y que este año cumplía un siglo de vida.

Me acabo de enterar de la triste noticia de que ha fallecido una de las principales líderes indígenas del Ecuador – Tránsito Amaguaña. Mujer campesina, mujer indígena, que desde la más profunda pobreza supo liderar a todo un pueblo en la lucha por obtener mejores condiciones laborales y que este año cumplía un siglo de vida. Hace poco que descubrí su persona y recientemente me publicaron un artículo sobre ella en la revista Maginaria, editada por la Delegación de la Mujer del Ayuntamiento de Sevilla. Para rendirle un sincero homenaje y para que las personas que no la conocen sepan de su larga trayectoria, reproduzco a continuación el artículo citado.

¡Hasta siempre Tránsito, que sepas que tu coraje y ejemplo ha sido reconocido en todo el mundo!

Rosa Elena Tránsito Amaguaña Alba nació en Pesillo, Cantón Cayambe, al norte de Quito, Ecuador, el 10 de septiembre de 1909. Su infancia transcurrió en la hacienda de La Chimba, en la que sus padres trabajaban como huasipungueros. Se les llamaba huasipungueros porque a cada familia le asignaban una pequeña parcela, un huasipungo, en el que realizaban sus propios cultivos, garantizando así su estancia en la hacienda. Los huasipungueros eran obligados a trabajar día y noche, siete días a la semana y aunque supuestamente debían cobrar un salario por su trabajo, éste se les escamoteaba a menudo. En palabras de la propia Tránsito:

“En ese tiempo plata no veíamos. Nada. Sólo cuando mismo no teníamos nos daban un socorro. Un año, un costal de cebada; otro año, un costal de papa; otro un costal de trigo. Y a las mujeres un rebozo y un centro blanco. Y maltrato doble”. (1)

Los abusos de los patrones eran constantes, un ejemplo es el caso de la propia tía de Tránsito, su tía Pascuala Amaguaña, que fue sentenciada a muerte por el amo de la hacienda por haber dejado morir a un ternero. Parecida suerte corrió su padre, a quien se le había encargado el cuidado de un rebaño y de curtir las pieles de las reses. Un día que éste no fue a cumplir con su trabajo y el patrón, acompañado de varios hombres, lo sacaron de su choza y lo apalearon brutalmente.

A los siete años Tránsito ya trabajaba en la hacienda pero a los nueve su madre la obligó a ir a la escuela, ya que no quería que fuese analfabeta como ella, pero sus estudios duraron poco. En la escuela, sufrió humillaciones por ser indígena y tras seis meses de estudio comenzó a trabajar como “servicia” para las patronas de la hacienda. A su corta edad tenía que lavar, barrer, llevar leña, servir los almuerzos, ayudar en las cosechas, ordeñar las vacas sin siquiera poder beber la leche... Cualquier pequeño error era pagado con castigos corporales y tareas extras.

En las haciendas era común que los patrones violaran a las niñas empleadas y para prevenirlo sus padres la obligaron a casarse con un hombre mucho mayor que ella. Ella tenía sólo catorce años y él veinticinco. Era alcohólico y la maltrataba; malos tratos que comenzaron el mismo día de su boda. Ya a los quince años se convirtió en madre y tuvo su primer hijo, José Luis. En esta época, a escondidas de su marido, comenzó a asistir a las reuniones de la organización comunal creada por el Partido Socialista. El marido dudaba que ese hijo fuese suyo y durante uno de sus muchos arrebatos violentos la acusó de estar teniendo aventuras con los compañeros de las reuniones. Una noche la emprendió a golpes con ella y a la mañana siguiente Tránsito descubrió a su hijo muerto. Más tarde tuvo dos hijos más, Daniel y Mesías.

A pesar de la oposición de su marido que no quería que ella se involucrara en la lucha de los indígenas, Tránsito decidió que no se rendiría y que se rebelaría contra la injusticia. Ella misma relata como se hartó de recibir palizas y se enzarzó en su última lucha con él:

“Entonces cuando él vino otra vez a pegarme, patearme y ya estaba fuerte y le dije “¿Sois marido o no sois marido? ¿Soy tu mujer o no soy tu mujer? ¡Me matas o te mato! ¡carajo!”. Me pegó. Yo alcé la mano y le di un chirlazo en la cara. Dos días peleamos, dos días de pura pelea fueron. “¡Si mueres, mueres en mis manos! ¡Si me matas en tus manos he de morir!”, le dije yo. Nos golpeamos dos días solo descansando para tomar agüita. Hinchados los ojos tenía. Morados tenía por todo el cuerpo.”

Tras esa batalla desigual los vecinos acudieron a la choza y encerraron al marido en un cuarto. Éste se marchó cabizbajo al día siguiente.

A partir de ese momento, Tránsito trabajó en diversas tareas, recibiendo sólo comida por su trabajo. A los veintiún años se encontraba sola, con dos hijos a los que cuidar, pero esto no impidió que siguiera colaborando con los líderes de su comunidad que se reunían clandestinamente para luchar por sus derechos. En 1930 participó activamente en la creación de las primeras organizaciones indígenas de su país y tomó parte en veintiséis marchas hacia Quito para exigir justicia para su pueblo; marchas que realizó descalza y con un hijo a cuestas y el otro de la mano. Participó en la creación de los primeros sindicatos agrícolas del país: “El Inca” en Pesillo, “Tierra Libre” en Muyurco y “Pan y Tierra” en La Chimba. A pesar de los malos tratos y el acoso al que eran sujetos los “cabecillas”, Tránsito y sus compañeros redactaron y presentaron una lista de peticiones a los patrones. Entre sus justas exigencias, pedían que se aumentaran los salarios, que tuvieran un día libre y que la jornada fuera de ocho horas.

Como era de esperar sus peticiones no fueron atendidas y en 1931 participó en la primera huelga de trabajadores agrícolas en Olmedo. La huelga duró cerca de tres meses, algunos trabajadores reanudaron sus tareas aunque los cabecillas no. Los patrones exigieron entonces la ayuda de las fuerzas militares que destrozaron las chozas de los líderes y detuvieron a los que no lograron escapar. Tránsito logró evadirse y durante los siguientes quince años vivió escondida, deambulando de un lado a otro, mientras su madre se ocupaba de sus hijos. Fue en esta etapa cuando conoció a otra gran líder ecuatoriana, Dolores Cacuango. Durante la huelga y después de ella, las mujeres desempeñaron un papel activo en el movimiento indígena de las haciendas de Olmedo. Ellas encabezaban las comisiones a Quito (cubriendo unos 66 kilómetros a pie) y eran las que se entrevistaban con las autoridades. Tránsito y Dolores eran elocuentes y magníficas oradoras, juntas incitaban a los trabajadores a unirse a su lucha. Los patrones de las haciendas iban perdiendo gradualmente su poder y aunque algunos trabajadores se dejaban sobornar por los latifundistas, muchos iban perdiendo el miedo a exigir mejores condiciones de vida. Las propias líderes sufrieron intentos de soborno, como relata Tránsito:

“El cura de Cayambe nos había estado esperando cerca de la quebrada de Yanahuaico. Así con un fajo de billetes. “Toma Dolores. No estés andando. Coge la plata ¡Cinco mil sucres y ya! Les pago para que estén quietitas, para que no sean luchadoras.” – “¿Qué haremos Tránsito?” “No cojas mamita. Cinco sucres ha de dar, no cinco mil.” “¡Calla, india comunista! ¡Negada de Dios! Cuando mueras nohas de entrar en el panteón... ¡En la quebrada te hemos de botar!” ¡Elé, nos cogimos y seguimos andando!”

En 1944, junto a Ricardo Paredes, Nela Martínez, Dolores Cacuango y Jesús Gualavisí, participó en la fundación de la Federación Ecuatoriana de Indios (FEI). Federación que en 1946 fue reconocida como organismo legal. Durante los años siguientes la FEI comenzó el traspaso de las tierras a los trabajadores, prestando especial atención a las mujeres indígenas, y gradualmente las peticiones presentadas en 1931 se fueron satisfaciendo. Las personas que perdieron sus casas tras la huelga recibieron una pequeña compensación y cada trabajador y trabajadora pudo por fin recibir un sueldo por sus horas de trabajo. Muchas familias volvieron a edificar sus casas y aquellos que habían escapado para no ser apresados pudieron reunirse con sus familias. Pero a pesar de poder usar las tierras para edificar sus modestos hogares y mantener un pequeño huerto, estas tierras no les pertenecían.

A mediados de los cincuenta, colaboró en la creación de la Federación de Trabajadores Agrícolas del Litoral FETAL. Tránsito ya gozaba de una enorme reputación como dirigente campesina de su país, aunque ella jamás se viera como líder, simplemente se dedicaba a luchar por obtener los mismos derechos que los blancos. Una vez constituidos numerosos sindicatos de trabajadores se involucró en otra batalla para lograr que los niños y niñas de su zona tuviesen educación. Junto a Luisa Gómez de la Torre Paz y Dolores Cacuango, creó las escuelas campesinas en las que, por primera vez, se enseñaba a los indígenas en quechua y español. En su zona de Cayambe, fundó cuatro escuelas bilingües. Como cabecilla Tránsito se ganó el respeto y reconocimiento de las familias campesinas, pero a la vez sufría amenazas continuas por parte de las fuerzas del “orden” y en una ocasión que debatían la instauración de una escuela se la llevaron detenida. Afortunadamente la tuvieron que poner el libertad ya que no podían esgrimir ningún cargo contra ella.

En 1961 viajó a Cuba en representación del pueblo indígena de Ecuador y más tarde prosiguió su viaje a la Unión Soviética para asistir al congreso de Moscú. En Ecuador la dictadura, temerosa de la revolución cubana, desató una fuerte represión encarcelando a líderes de izquierda. En 1963, tras su viaje por la Unión Soviética, fue detenida y llevada al Penal García Moreno, acusada de tráfico de armas soviéticas y de recibir dinero de los bolcheviques para incitar a la revolución en su país. Es evidente que la líder no traficaba con armas ni llevaba dinero, aunque sí llevaba instrucciones de cómo proceder a la repartición de tierras. Permaneció encarcelada cuatro meses y cuatro días. En esta época falleció su padre y más tarde su madre, así como sus dos hijos Daniel y Mesías, y una de sus nueras. Gracias a las gestiones del ex presidente Galo Plaza, Tránsito recuperó su libertad tras firmar una declaración de que no seguiría incitando a los indígenas.

Tránsito volvió a La Chimba y como era de prever, no abandonó la lucha, esta vez liderando la formación de cooperativas. Tuvo un nuevo compañero, un profesor de escuela, pero éste falleció al caerse del caballo tras una noche de fiesta. Como él era el dueño de la pequeña parcela en la que vivían, ella volvió a quedarse sin hogar al no poder heredarla. Sin embargo, ese mismo año, en 1964, los sindicatos agrícolas ganaron su lucha de treinta años y algunos campesinos pudieron comprar sus tierras, y otros terrenos fueron asignados acooperativas. Las tierras se repartieron según el número de miembros de cada familia y según las jerarquías que regían en la hacienda. Tránsito, al igual que otros líderes que no trabajaban en la hacienda, no pudieron formar parte de la cooperativa y se quedaron sin tierra. Su nuera recibió una parcela pero como era viuda y tenía que trabajar y cuidar de sus hijos, a menudo faltaba a las reuniones de la cooperativa. Obligada a pagar multas por no asistir se vio forzada a renunciar a su trozo de terreno. Nuevamente gracias a las gestiones de Plaza, Tránsito obtuvo una pequeña parcela al pie del volcán Cayambe, donde se instaló con su nuera y su nieto. Con el paso del tiempo el sistema cooperativista se corrompió y aunque algunos prosperaron, otros continuaron viviendo en la pobreza y muchos tuvieron que abandonar sus comunidades y unirse a los miles de desplazados hacia las ciudades.

En 1988, gracias a las gestiones de los diputados indígenas, el gobierno ecuatoriano le otorgó una pensión vitalicia en reconocimiento por toda una vida entregada a mejorar las condiciones del pueblo indígena. En l996 la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador la nominó para el premio internacional “Bob Pierce”, donde obtuvo el tercer puesto, en reconocimiento a su lucha por el desarrollo del pueblo indígena. En1997 La Municipalidad de Quito le otorgó la condecoración “Manuela Espejo” por sus años de labor como líder y en el 2004 el Ministerio de Educación y Cultura le otorgó el Premio Nacional de Cultura Eugenio Espejo, por su larga e incansable lucha a favor de los más pobres.

A pesar de cien años de lucha esta gran mujer ha sobrevivido a sus hijos y sigue viviendo en una modesta casita, construida por la Municipalidad, en la ladera del volcán Cayambe. A casi tres mil metros de altura, comparte este modesto hogar con su nuera y su nieto. Símbolo viviente de la lucha indígena, hoy lleva una vida solitaria e humilde. En su comunidad las nuevas generaciones ya no la reconocen, ya no valoran su experiencia, incluso envidian las numerosas visitas que recibe y en las reuniones ya no quieren oír sus propuestas. Esperemos que su recuerdo no se borre y que el ejemplo de sus cien años de lucha sigan conmoviendo y alentando a todos los pueblos del mundo durante muchos siglos más.

Notas: (1) Todas las citas provienen del libro de Raquel Rodas.

Fuentes:

Lucas, Kintto. “Un símbolo del Movimiento Indígena Ecuatoriano”. Ecuador, Servicio Informativo Iberoamericano de la OEI, Septiembre de 1998.

Miño Grijalva, Cecilia. Tránsito Amaguaña. Heroína India. Banco Central del Ecuador, Volumen IV de la Colección “Biografías Ecuatorianas”, 2006.

Rodas, Raquel. Tránsito Amaguaña: su testimonio. Quito, Comisión Nacional Permanente de Conmemoraciones Cívicas, 2007.

Para ver un magnífico video producido por el Banco Mundial: http://es.youtube.com/watch?V=qh2AyJPYrw

 

Fuente: Kaos en la Red, 12/05/09

5 Febrero 2009

Taxco, México - EFE

Aseguran que estos hombres son capaces de medir entre las diferentes realidades existentes en el universo, por tal razón merecen un reconocimiento distinto.

Bajo el título 'Chamanismo y nagualismo', cerca de 80 antropólogos analizan desde ayer y hasta el próximo viernes 30 de enero, las prácticas mágicas, curativas y rituales de los indígenas de diversas zonas de México en el congreso celebrado en la ciudad colonial de Taxco.
Los participantes son miembros de algunos de los 20 equipos de investigación distribuidos por distintas regiones indígenas del país, pertenecientes al proyecto nacional Etnografía de las Regiones Indígenas de México.
La creencia en esa zona es que el alma de los humanos está dividida en varias partes que deben permanecer unidas, explicó Saúl Millán, de la Escuela Nacional de Antropología e Historia y coordinador del grupo de la Sierra Norte de Puebla, en el centro de México.
Cuando no lo están, estos curanderos que practican la medicina tradicional deben recuperar la parte perdida para volver a juntarlas, indicó el especialista, que acuñó el término de "diplomático cósmico".
En su opinión, el tema del chamanismo y del nagualismo es "muy complejo", ya que se trata de "poner en relación los vínculos entre hombres y animales, entre cuerpo y alma, entre objetos y sujetos".
El chamanismo es la capacidad de una persona de relacionarse con objetos de la naturaleza y espíritus en un estado alterado, recurriendo a sustancias psicotrópicas o a través del sueño.
Por su parte, el nagualismo es la capacidad de convertirse en animal o en un objeto de la naturaleza, y de actuar sobre el mundo humano y practicar curaciones.
Ambas son prácticas de medicina tradicional, una práctica usada por "el 40 por ciento de la población", señaló.
El foro pretende destacar más que nunca las diferencias entre los ritos de las distintas regiones mexicanas ya que, como indica la coordinadora de la zona de Michoacán (oeste mexicano), Aída Castilleja, "es importante atender a las particularidades culturales de cada pueblo para poder entender bien el todo".
Para los curanderos de Michoacán, "el diagnóstico de una enfermedad no es una suma de relaciones de causalidad (si tomas tal cosa te va a dar tal efecto), sino que tiene que ver con muchas otras cosas, con relaciones complejas como dónde enfermaste, con quién estabas...", añadió.
La coordinadora de la zona que abarcan los estados norteños Chihuahua-Sonora-Sinaloa, Claudia Harris, dijo, por su parte, que los curanderos de allí tienen una gran dependencia de la botánica para curar y manejan la creencia de que las plantas tienen una especie de fuerza o alma que actúa sobre el cuerpo.
Javier Gutiérrez Sánchez coordina la zona sur de Chiapas, donde abundan diversos grupos mayas, que ven tras la enfermedad la mano del diablo, que sustituye el espíritu de la persona por el mal.
Así, en Chiapas hay diferentes curanderos para cada uno de los males, algunos tan curiosos como el "mal de la vergüenza de pollo o cerdo", explicó.
Este se produce cuando se hace una fiesta en casa y no hay suficiente comida, lo que lleva a la familia a "enfermar de vergüenza".

Fuente: El Tiempo, 05/02/09

9 Noviembre 2008

Nosotros consideramos que el Estado colombiano y el Gobierno Nacional, no protegen, ni garantizan nuestros derechos y se erigen como nuestros victimarios o cómplices de terceros.

Ese es nuestro conflicto, de ahí se deriva el genocidio que enfrentamos y la tragedia humanitaria que nos corresponde sobrellevar. Sin embargo para el Gobierno Nacional y así lo pregona ante la comunidad internacional, los pueblos indígenas disfrutamos a plenitud de nuestros derechos y tenemos garantizado y protegido nuestro futuro. Por lo mismo califica nuestra protesta y movilización social como actos de terrorismo que buscan desestabilizar el estado. Así caracterizamos los pueblos indígenas colombianos al Estado protector que se vende a nivel internacional para atraer capitales de inversión:

Nosotros los pueblos indígenas, desde los acervos culturales, las pertenencias étnicas y los patrimonios colectivos que nos enorgullece; como sujetos colectivos de derechos reconocidos por el Estado colombiano que se obliga constitucionalmente a nuestro reconocimiento y protección; como ciudadanos colombianos en el ejercicio pleno de nuestros derechos; como fundamento y forjadores de la nacionalidad colombiana y patrimonio de la humanidad; históricamente nos hemos caracterizado por defender la vida en toda sus manifestaciones, conservar y proteger el equilibrio y la armonía con la naturaleza, defender la libertad y rechazar toda forma de esclavitud; así como respetar el Estado social de derecho.

Nuestras luchas y reivindicaciones siempre han estado ajustadas al derecho y la legalidad vigente. Nunca hemos reclamado, quitado o recuperado nada que no nos pertenezca. Nuestras luchas siempre han sido orientadas a defender y hacer respetar lo propio que hemos heredado de nuestros ancestros los pueblos originarios. Estos ideales y derechos han sido reconocidos en su oportunidad por las naciones del mundo mediante instrumentos internacionales para nuestra protección y pervivencia; así mismo y tras esfuerzos centenarios y la pérdida de nuestros mejores hermanos por el Estado colombiano.

Hoy luchamos por nuestros derechos que incluyen la construcción de un Estado plurietnico y multicultural, incluyente y tolerante, igualitario y respetuoso de los derechos humanos. Luchamos para que se respete nuestro derecho a participar con garantías ciertas en la vida económica, política, social y cultural de nuestra nación, desde las particularidades y derechos colectivos que nos asisten. Luchamos y trabajamos por una solución política al conflicto armado, social y político que vive nuestro país; afirmando el concepto de Paz con Justicia Social como condición para la reconciliación nacional y para superar las causas estructurales del conflicto.

Luchamos por construir un modelo de desarrollo para la nación que no se base en la entrega a las compañías trasnacionales de nuestros recursos naturales, de biodiversidad y genéticos. Luchamos por la seguridad alimentaria, el bienestar, la protección social y las garantías de futuro para todos los colombianos.

Pero mientras los pueblos indígenas nos comprometemos con el futuro, la vida y la paz, existen sectores y núcleos de poder de la sociedad colombiana que se empecinan en tratarnos como animales dañinos que se deben eliminar, al igual que los conquistadores españoles, el General Uribe Uribe, los colonos del llano que salían a cazar indígenas en las tristemente celebres guahibiadas de mitad del siglo pasado o evangelizadores que prefieren vernos muertos a dejarnos disfrutar de nuestras culturas, usos y costumbres.

Ahora que nuestras luchas de resistencia social y pacifica están encaminadas en mayor grado a defender nuestros territorios, la madre tierra que nos da vida e identidad, somos considerados como un obstáculo al desarrollo económico del país. Por defender nuestros territorios somos tratados como objetivo militar, confinados, exterminados, condenados a morir de inanición, obligados al desplazamiento forzado y a refugiarnos en países. Se criminalizan nuestras reivindicaciones y organizaciones y se nos condena a desaparecer.

La lógica que nos señalaba como animales dañinos, es la misma que hoy nos considera un obstáculo al desarrollo y ambas tienen en común que necesitan estigmatizarnos, negarnos y discriminarnos para que quienes las pregonan puedan apropiarse o realizar negocios con nuestros territorios y sus recursos.

Ese es nuestro conflicto, de ahí se deriva el genocidio que enfrentamos y la tragedia humanitaria que nos corresponde sobrellevar. Sin embargo para el Gobierno Nacional y así lo pregona ante la comunidad internacional, los pueblos indígenas disfrutamos a plenitud de nuestros derechos y tenemos garantizado y protegido nuestro futuro. Por lo mismo califica nuestra protesta y movilización social como actos de terrorismo que buscan desestabilizar el estado.

Nosotros consideramos que el Estado colombiano y el Gobierno Nacional, no protegen, ni garantizan nuestros derechos y se erigen como nuestros victimarios o cómplices de terceros.

Así caracterizamos los pueblos indígenas colombianos al Estado protector que se vende a nivel internacional para atraer capitales de inversión:

1. Porque se niega a reconocer a la totalidad de los pueblos indígenas del país, por desgreño institucional y para no reconocerles derechos territoriales y sobre sus recursos naturales. En Colombia perviven 102 pueblos indígenas debidamente ilustrados por fuentes documentales. Algunos de estos pueblos son reconocidos por el Estado a través de instituciones como la Dirección de Etnias del Ministerio del Interior y de Justicia, el DNP, el Ministerio de Defensa, el INCODER y el DANE, a partir de relaciones propias que incluyen y excluyen pueblos indígenas de acuerdo a intereses y políticas de gobierno. Cabe señalar que en este momento no existe un acuerdo institucional a ningún nivel del Estado sobre el número de pueblos indígenas que honran la diversidad étnica del país. En 1998, la Dirección General de Asuntos Indígenas del Ministerio del Interior, entidad encargada de determinar para el Estado quien es indígena en nuestro país, avalaba la existencia de 81 pueblos. El Ministerio de Defensa en el 2002, establece una relación donde determina que son 83. Posteriormente en el 2004, el Departamento Nacional de Planeación relaciona 83 pueblos. El DANE, a partir del Censo General de 2005 determinó que en Colombia existían 87 pueblos indígenas plenamente identificados. El problema a nivel institucional con el reconocimiento étnico estriba en que este es un primer paso y de carácter obligatorio para el reconocimiento y restablecimiento de los derechos territoriales y colectivos de los pueblos indígenas. Sin reconocimiento étnico, no hay derechos territoriales, ni colectivos. También suele ocurrir con bastante frecuencia que se desconoce la pertenencia étnica de una comunidad integrante de un pueblo indígena reconocido, dependiendo de la presencia de recursos naturales en sus territorios ancestrales. Esto les ha ocurrido, entre otros, a los Bari, los Sikuani, Siona y Awá cuando se han enfrentado a ECOPETROL y a las multinacionales vinculadas con la explotación de hidrocarburos. Los pueblos indígenas que en la actualidad no existen para el Estado son: ANDAKIE, HUPDU, JUHUP, JUJUPDA- JUPDA, KICHWA, MACUSA, MOKANA. PACABUY, QUILLACINGA, TAMA, TANIGUA, WIPIWI, YAMALERO, YARÍ y YARURO.

2. Porque de manera negligente y obedeciendo a intereses neo coloniales ha sido incapaz de establecer de manera transparente y confiable el censo nacional de población indígena a pesar de las demandas que al respecto han efectuado la Corte Constitucional, el sistema internacional de los DDHH y los mismos indígenas. La información demográfica sobre pueblos indígenas esta inmersa en un caos que beneficia a quienes política, económica o militarmente se lucran de estas inconsistencias para expropiarles sus territorios y apoderarse de sus recursos naturales. A manera de ejemplo señalemos que a tres años del Censo General de 2005, aún ignoramos cual es la población indígena nacional discriminada por etnia y municipios. El DANE, Censo General 2005, presenta una población indígena total para Colombia de 1.378.884 personas y una población indígena asentada en resguardos de 933.800 personas que incluye resguardos contemporáneos y los históricos de origen colonial y republicano. De acuerdo con esta información institucional en Colombia existen 445.084 indígenas que viven por fuera de resguardos o no poseen un territorio colectivo reconocido.

3. Porque desconoce o dice desconocer la localización de los pueblos indígenas en nuestro país. Interrogante que esta despajado en lo concerniente a los indígenas andinos y de las macro regionales Occidente y Centro Oriente. No sucede lo mismo con los pueblos de la amazonía y la Orinoquía, pero sobre todo para aquellos ubicados en zonas de frontera. Al pueblo Yeral asentado en el departamento del Guainía, en la frontera trinacional entre Venezuela, Brasil y Colombia, se le suele dar un carácter de extranjero en sus territorios ancestrales, pues a nivel institucional los consideran brasileros.

4. Porque no existe una base de datos nacional sobre pueblos indígenas que con claridad y rigor señale cuales son, cuantos y donde están ubicados en nuestro país.

5. Por la negativa a realizar y reconocer los derechos territoriales y colectivos del 27% de la población indígena nacional, esto es, los 445.084 indígenas que viven por fuera de resguardos, con el pretexto que los pueblos indígenas son propietarios de 1/3 del territorio nacional; además que la problemática de dotación de tierras a los pueblos indígenas ya ha sido superada y por lo tanto en la presente administración nacional no se les dará un centímetro de tierra más, tal y como lo reitera el Ministro de Agricultura y Desarrollo Rural. Por otra parte, la constitución de resguardos, es tan solo uno, entre los derechos territoriales de los pueblos indígenas, quienes también demandan ampliación, saneamiento y reestructuración de los resguardos indígenas existentes.

6. Porque se niega a reconocer aproximadamente 100 títulos coloniales y republicanos de propiedad colectiva sobre territorios indígenas de resguardo. Cabe señalar que nosotros conservamos títulos históricos de propiedad territorial sobre nuestros territorios ancestrales y que el Estado colombiano se ha negado de manera sistemática a reconocerlos en su integridad. En esta condición tenemos 64 resguardos que aún esperan el reconocimiento de los títulos que acreditan nuestra propiedad. Su reconocimiento y la garantía de nuestros derechos sobre estos territorios hacen parte de nuestras luchas y exigencias al Estado.

7. Porque engaña a la comunidad nacional e internacional cuando señala que las demandas y derechos territoriales de los pueblos indígenas están completamente satisfechas y garantizados. El Estado colombiano le ha titulado 31.2 millones de hectáreas a los pueblos indígenas, de las cuales 24.7 millones, esto es 79%, se encuentran en la amazonía y la Orinoquía, territorios con vocación forestal que no son aptos para la producción agropecuaria y en los que habitan 71.000 indígenas, que representan el 5% de la población indígena nacional. Otros territorios indígenas incluidos en esta cifra están ubicados en paramos, desiertos como la guajira, donde se encuentran un millón de hectáreas; así como en zonas que no son habitables, ni laborables y en áreas de protección forestal. Como si fuera poco, más de 3’000.000 de hectáreas de los territorios indígenas titulados se encuentran en traslape con parques nacionales. En síntesis los pueblos indígenas que tienen territorio reconocido poseen 3.12 millones hectáreas de tierras susceptibles de ser utilizadas en labores agropecuarias. Lo cual da menos de tres hectáreas por indígena. Aquí hay que señalar que las unidades familiares de producción agropecuaria no son homogéneas en el país, y existen áreas donde estas se ubican por encima de las 35 hectáreas. Así mismo debemos anotar que los indígenas somos el 14.2% den la población rural del país y poseemos el 6.8% de la tierra con vocación agropecuaria.

8. Porque engaña a la comunidad nacional e internacional cuando señala que ha dotado de tierras suficientes a los pueblos indígenas. Es importante dejar en claro que de las 31.2 millones de hectáreas tituladas el Estado colombiano, apenas ha comprado cerca de 200.000 hectáreas que han sido adquiridas por el INCORA y el INCODER, desde el año de 1961 hasta la fecha, durante los cuarenta y siete años de reforma agraria. La inmensa totalidad de los territorios que han sido titulados, el 99.35% son un reconocimiento a la ocupación histórica como titulo originario de propiedad territorial en America de los pueblos indígenas. Estas tierras eran nuestras, nosotros somos los pueblos originarios del país y estos territorios son parte de nuestro patrimonio colectivo, nadie nos los ha regalo o nos hizo favores, son la herencia de nuestros mayores. Además, para lograr el reconocimiento de estos derechos territoriales hemos desarrollado más de quinientos años de lucha y resistencia. Durante los últimos 30 años según datos del INCORA, se titularon 664 Resguardos con una extensión de 31’066.430 hectáreas, que representan cerca del 28% del territorio nacional. De este total 28.527.911 hectáreas fueron para constitución y el resto destinadas a ampliación en primera y segunda instancia. El Estado invirtió la suma de $234.171 millones para adquirir 189.716 hectáreas, entre 1966-2001 (Sánchez y Arango, DNP 2004).

9. Por su negativa a garantizar la pervivencia y brindarle especial protección a los pueblos YAMALERO, MAKAGUAJE, PISAMIRA, TSIRIPU, EDURIA, PIAROA, WIPIJIWI, MUINANE, YARURO, DUJOS, JUDPA, YAUNA, BARA, OCAINA, YOHOP, AMORUA, CHIRICOA y NONUYA, los cuales se encuentran en alto riesgo de extinción demográfica, agobiados por los actores del conflicto armado interno, ignorados en sus demandas de derechos fundamentales por el Estado colombiano que los conduce al exterminio, a la merced de multinacionales y empresarios agroindustriales y enfrentados a flagelos que les niegan su pervivencia.

10. Porque incumple y omite sus responsabilidades, competencias y funciones en materia de reconocimiento, garantía, protección y restablecimiento de los derechos territoriales y sobre los recursos naturales, biológicos y genéticos de los pueblos indígenas de Colombia. Para la pervivencia de nuestros pueblos es fundamental la titulación de los territorios indígenas como propiedad privada, colectiva, imprescriptible, inembargable e inalienable, reconocida a nivel constitucional y legal.

11. Por su niega a reconocer los derechos de los pueblos indígenas a la propiedad territorial y a los recursos naturales establecidos en el Convenio 169 de la OIT, aprobado mediante la ley 21 de 1991 y el derecho a la autodeterminación, establecido en la Ley 74 de 1968 (26 de diciembre), mediante la cual se adoptaron y aprobaron en la legislación nacional el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales y el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, ONU, 1966; que establecen en su “Artículo 1: Todos los pueblos tienen el derecho de libre determinación. En virtud de este derecho establecen libremente su condición política y proveen así mismo a su desarrollo económico, social y cultural. Para el logro de sus fines, todos los pueblos pueden disponer libremente de sus riquezas y recursos naturales, sin perjuicios de las obligaciones que derivan de la cooperación económica internacional basada en el principio de beneficio recíproco, así como del derecho internacional. En ningún caso podrá privarse a un pueblo de sus propios medios de subsistencia”.

12. Por el desgreñe administrativo, el limbo jurídico y la ausencia de bases de datos confiables en lo relacionado con la realización de derechos territoriales de los pueblos indígenas, tal y como lo señalo en su oportunidad la Procuraduría General de la Nación en un análisis de las funciones de INCODER.

13. Porque ha sido cómplice de la expropiación de nuestros territorios y sus recursos naturales, apoyando y participando del genocidio que extermina a nuestros pueblos. Hoy como ayer, los pueblos indígenas somos considerados y tratados como un estorbo a eliminar por quienes tienen como política y fin expropiarnos de nuestros territorios y recursos naturales y desconocer nuestros derechos ancestrales, humanos, especiales y colectivos.

14. Por los obstáculos para establecer y garantizar de manera concertada y participativa los procesos de Verdad, justicia y reparación diferencial e integral para las victimas indígenas del conflicto armado. Para los Pueblos indígenas la reparación de las víctimas colectivas e individuales se fundamenta en: la recuperación, fortalecimiento y reestructuración de la autonomía ejercida por nuestras autoridades y organizaciones; el restablecimiento del equilibrio y armonía; la devolución o restitución de los territorios de la población desplazada indígena en condiciones dignas, seguras y de estabilización socio económica; la indemnización de los daños culturales, espirituales, morales y materiales causados a los pueblos, comunidades, familias y personas indígenas, etc.

15. Porque ha incidido para evitar el castigo para los victimarios de los pueblos indígenas impidiendo que paramilitares y genocidas respondan por sus crímenes en nuestro país. El Gobierno Nacional con argucias y componendas se dedica a obstruir la función de la justicia que investiga delitos de Lesa Humanidad cometidos por el narco-político-paramilitarismo, sus asociados y cómplices. Durante los últimos siete años han sido asesinados en Colombia 1.244 indígenas. En el último mes fueron asesinados 33 indígenas. Entre el 2002 y octubre de 2008, han ocurrido 22 masacres de indígenas que han dejado 135 victimas. Donde están los responsables de estos crímenes. No existe hasta el momento una sola persona judicializada por estos asesinatos y ningún pueblos indígena ha obtenido verdad, justicia y reparación por los mismos.

16. Por su incapacidad para brindarle Atención humanitaria diferenciada e integral a 75.000 indígenas que se encuentran en situación de desplazamiento forzado, victimas del conflicto armado, la seguridad democrática, los megaproyectos y las trasnacionales. Queremos a nuestros desplazados de regreso a sus territorios con todas y plenas garantías.

17. Por su negativa inexcusable desde el Estado Social de Derecho que nos rige, para aprobar sin reservas la Declaración Universal de los Derechos de los Pueblos Indígenas de la ONU y adoptar en su integridad la Declaración Americana sobre los derechos de los Pueblos Indígenas de la OEA. Demandamos el compromiso político del Gobierno Nacional de no denunciar el Convenio 169 de la OIT.

18. Por su desacato a las recomendaciones de los sistemas universal y americano de los derechos humanos (OIT, Alto Comisionado y Relator Especial), para la protección de los derechos humanos, especiales y colectivos de los pueblos indígenas.

19. Por el incumplimiento de las Resoluciones Defensoriales para pueblos y comunidades indígenas.

20. Por su incapacidad para cumplir a cabalidad las medidas cautelares y medidas de protección efectivas para alertas tempranas.

21. Por obstaculizar, negar y criminalizar nuestros derechos a la Libre Asociación, Opinión y Expresión, y el derecho a la protesta social.

22. Por la estigmatización de nuestras autoridades y procesos reivindicativos, así como la manipulación de la opinión publica por parte de agentes del gobierno comprometidos con el unanimismo presidencial. Además porque ccalifica a nuestras autoridades como delincuentes y ofrece recompensas económicas por ellas cuando en su pleno derecho actúan para proteger, defender y restituir nuestros derechos territoriales. Nuestras autoridades y lideres indígenas son señalados por gobierno nacional como terroristas, por el hecho que nos oponemos a una represa hidroeléctrica, al establecimiento de cultivos extensivos destinados a la producción de agro combustibles, a las exploraciones y explotaciones petroleras o la explotación de minas en nuestros territorios ancestrales y de resguardo, proyectos que afectan nuestra integridad cultural.

23. Por la burla reiterada a la aplicación integral del derecho a la consulta previa, libre e informada como un proceso que debe surtirse desde antes de la toma de decisiones administrativas o legislativas que afecten directamente a los pueblos indígenas, durante todo el tiempo de ejecución de obras públicas, programas, proyectos, agricultura de plantación, prospección, exploración y explotación de recursos renovables y no renovables en los territorios y resguardos de los pueblos indígenas y garantizar el pago de los daños y perjuicios culturales, morales y materiales, así como, la participación de los pueblos y comunidades correspondientes en los beneficios que se deriven de las actividades resultantes, para garantizar la pervivencia y el mejoramiento de las condiciones de vida de los pueblos indígenas. Todo lo cual debe hacerse de manera participativa y concertada con sus autoridades.

24. Por su incapacidad para garantizar y proteger nuestro derecho a realizar nuestros planes de vidas y estrategias de desarrollo propio.

25. Por la implementación de leyes inconstitucionales e inconsultas como las del TLC, Estatuto de Desarrollo Rural, Código Minero y el Acto Constitucional de Reforma al Régimen de transferencias entre otras.

26. Por el desmonte de derechos legales y el desconocimiento de los DDHH de los pueblos indígenas, para favorecer y garantizar la intervención en nuestros territorios de compañías trasnacionales y empresarios agroindustriales.

27. Por su negativa e incapacidad para cumplir los acuerdos suscritos con los pueblos, autoridades y organizaciones indígenas, sobre todo tratándose de mediadas de reparación o restitución de derechos por delitos de lesa humanidad o para atender nuestra tragedia humanitaria y crisis de derechos.

28. Por sus omisiones para garantizar nuestra soberanía alimentaria y el bienestar y futuro de nuestras generaciones.

29. Por la ausencia de una política publica para pueblos indígenas que proteja nuestros derechos humanos, especiales y colectivos, y garantice nuestra pervivencia.

30. Por sus omisiones y negativas a pagar la deuda histórica con los pueblos indígenas y evadir responsabilidades desde el entendido que debemos solucionar nuestros problemas de pervivencia y desarrollo con los recursos de transferencia.

31. Por su negativa y los obstáculos interpuestos para desarrollar la Constitución Política de 1991, sobre todo en el tema de las ETIS.

32. Por los obstáculos interpuestos para adecuar las instituciones a la Constitución Política de 1991. Las instituciones del Estado vigentes corresponden al diseño constitucional de 1886.

ORGANIZACIÓN NACIONAL INDIGENA DE COLOMBIA - ONIC.
Noviembre 2 del 2008. La María Piendamó - Cauca.

Fuente: Derechos Humanos de Colombia

14 Octubre 2008

Alejandra Flores Carlos

Un 5 de septiembre de 1782, una mujer indígena muere cruelmente torturada. En su honor se eligió conmemorar esa fecha como el Día Internacional de la Mujer Indígena. Esa mujer se llamaba Bartolina Sisa.

Bartolina, como muchas jóvenes, creció en su ayllu y era tejedora e hilandera de caito hasta que conoce a Tupac Katari, con quien después se casaría. Junto a Tupac Katari, en la zona de la Paz y Tupac Amaru y Micaela Bastidas, en el Cuzco, Perú, organizan a los quechuas y aymaras en su lucha contra el yugo español.

Entre muchas acciones realizadas por estos líderes y lideresas indígenas, destaca el cerco a la ciudad de La Paz, en 1781, que se extendió por más de 100 días y donde se anotan una victoria a favor. Bartolina no era una más en estas lides, sino que comandaba los ejércitos quechua-aymaras con gran éxito. Esa fuerza y tesón de esta gran luchadora aymara es la que ha trascendido la historia.

Sin embargo, en el mes de julio de 1781, Bartolina Sisa es apresada y un 5 de septiembre de 1782 es sentenciada a muerte junto a su cuñada Gregoria Apaza, otra gran heroína aymara. Ambas son torturadas y vejadas públicamente por las calles de La Paz. Bartolina es ahorcada y descuartizada, para dejar cada una de sus extremidades en los lugares donde ella comandó las tropas indígenas. Su cabeza fue colgada en la localidad de Jayujayu (provincia de La Paz). Así se pretendió amedrentar a los aymaras y quechuas que los seguían para terminar con los atropellos y abusos de los españoles.

Para los aymaras y para los quechuas actuales, Bartolina no ha muerto, puesto que su figura simboliza las innumerables batallas que libraron y libran en contra de las causas injustas.

Los tiempos han cambiado, indudablemente, pero las Bartolinas de hoy, inmersas en un mundo globalizado, siguen luchando por mejorar sus condiciones de vida y de sus pueblos, luchando contra un sistema económico brutal que arrasa con pueblos enteros y que no hace distingos. Luchando contra el racismo y la discriminación aún presentes.

Las mujeres indígenas del hoy actual, somos lucha y somos sentimiento.

Somos sentimiento globalizado para construir sociedades con mayor justicia social, con respeto por la diversidad cultural, con respeto por la dignidad de las personas.

Por eso, ¡¡Jallalla Bartolina Sisa!!

Un saludo a todas las hermanas… aymaras, quechuas, shuar, mapuche, mayas, likan-antay, rapa nui, kunas, guaraníes...

Alejandra Flores Carlos es profesora e investigadora aymara en Iquique, Chile.

Fuente: Mujer Palabra, junio 2008

Más información:

Día Internacional de la Mujer Indígena

8 Octubre 2008

Beatriz Atienza

Karmen Ramírez, delegada de la Fuerza de Mujeres Wayúu y secretaria general del Cabildo Wayúu Nóüna de Campamento, ha denunciado la situación en la que se encuentran los pueblos indígenas en Colombia, que representan casi el 4% de la población, y ha pedido una mayor atención y protección a las autoridades políticas internacionales. También ha destacado el papel de las mujeres indígenas en la lucha contra la injusticia que, cada vez, goza de una mayor participación.

La líder colombiana, también conocida como la “guerrera wayúu”, calificó de “genocidio” lo que está sucediendo en sus tierras desde hace ya más de diez años y pidió “justicia” para vengar las muertes de los cientos de civiles que ya “han sido asesinados” a manos de los grupos paramilitares y como consecuencia de las acciones multinacionales que tienen fuertes intereses económicos en las tierras de La Guajira.

Ramírez asegura que, hoy por hoy, “Colombia tiene una mentalidad totalmente paramilitarizada”, y ha exigido “sanciones vinculantes” que sentencien, no sólo la autoría material de los crímenes, si no también la intelectual. “No puede ser que la justicia no funcione, y no funciona porque está siendo totalmente amañada. No se tiene en cuenta a las víctimas de todos los crímenes que se están cometiendo”.

Además, Ramírez afirmó que, cada vez más, las tierras indígenas de Colombia están siendo sacudidas por parte de las industrias internacionales que sólo buscan su beneficio económico. La extracción de carbón, gas y petróleo son el objetivo principal de los muchos megaproyectos que se están llevando a cabo en La Guajira “con engaños y sin consultares”. De hecho, añadió la líder indígena, “también han muerto ya dos niños wayúu en una excavación de tierra de uno de estos megaproyectos”.

Durante sus declaraciones, Ramírez, que está amenazada de muerte, prestó una especial atención a la necesidad de seguir denunciando la situación en la que los pueblos indígenas se encuentran; a la cada vez mayor formación de las mujeres wayúu en derechos humanos, y a la importante labor de comunicación que realizan los medios informativos que han de seguir denunciando lo que sucede en el país.

“A Colombia le fastidia que se diga la verdad” -sentenció- pero desde la organización a la que representa Ramírez continuarán luchando para llegar a la mayor cantidad de organismos internaciones posibles.

“Estamos en medio de dos fuegos cruzados. Los pueblos indígenas no queremos a ninguno de los grupos paramilitares que se asientan en nuestras tierras. Son ya 250 los crímenes, entre asesinatos y violaciones, cometidos contra nuestro pueblo y de ellos, 27 se han cometido en contra de mi familia”, agregó.

El pueblo indígena wayúu está ubicado en la península de La Guajira, situado entre el Estado de Zulia (Venezuela) y el Departamento de La Guajira (Colombia). Entre ambos territorios ocupan una superficie de más de 20 mil kilómetros cuadrados. La población wayúu es el grupo indígena más importante de Colombia y está formado por más de 500 mil personas.

Fuente: Amecopress, 8/10/08

26 Septiembre 2008

Cusco

En una ceremonia especial, la denominada Nación Q´ero, importante etnia quechua que guarda intactas las antiguas tradiciones andinas, recibirá hoy la resolución que certifica su incorporación a la lista del Patrimonio Cultural de la Nación, informó Jorge Zegarra, director regional del Instituto Nacional de Cultura (INC).
Este año, una resolución del INC declaró a la Nación Q´ero, que habita en la provincia de Paucartambo, en el extremo sureste del departamento de Cusco, como Patrimonio Cultural de la Nación, por ser considerada como un grupo étnico cultural que conserva su identidad a través del tiempo y enriquece el acervo cultural del país.
Se ha previsto que los representantes de la Nación Q´ero reciban la resolución directoral de manos del director regional del INC-Cusco en una ceremonia a llevarse a cabo al promediar las 18:30 horas en el auditorio del Museo Histórico Regional.
Para posibilitar la declaratoria de la Nación Q´ero, un equipo multidisciplinario del INC-Cusco elaboró un expediente basado en un trabajo de investigación donde se registraron las manifestaciones culturales de este grupo étnico.
El citado expediente sostiene que las manifestaciones culturales de la Nación Q´ero constituyen en su integridad expresiones culturales propias, como prácticas religiosas, tradiciones orales, formas de artes y organización con continuidad histórica.
Sus creaciones culturales manifiestan la noción de un mundo ordenado en los niveles cósmico, terrenal y humano, destaca el documento.

Fuente: ANDINA, 24/09/08

12 Septiembre 2008

Pilar Rahola

Analizado en superficie, parece simple. La izquierda, que es muy buena, quiere legislar derechos civiles pendientes, y la derecha, que es muy mala, se opone, como es costumbre, amparada en la cruz y el tradicionalismo. Unos aseguran que lo suyo es la ética, y los otros se protegen bajo el paraguas de la moral. Y así, como si fuera una improvisada tómbola de ideas, aparecen en el panorama temas de enorme calado, cuyo debate merecería más profundidad, menos retórica y mucha menos demagogia.

Personalmente estoy a favor de mejorar la ley sobre el aborto, que me parece, actualmente, un auténtico desaguisado, cuyos agujeros negros permiten muchas tropelías. Y también estoy convencida de que el derecho a una muerte digna necesita una buena ley que lo ampare. No estoy tan de acuerdo en el momento elegido, ya que me parece más una decisión táctica, para marear la dañada perdiz de la economía, que la asunción de un compromiso político.

Abrir la manzana de la eutanasia y del aborto justo cuando la gente acaba de volver del verano y se encuentra con la dura realidad de sus bolsillos no me parece muy decente. Puede que sea una estricta cuestión de prioridades por mi parte, pero lo es: no hay mayor prioridad que atajar la crisis que sufren los ciudadanos. Sin embargo, con lo que estoy radicalmente en contra es con el planteamiento del debate, como si fuera una simple y descarnada elección, fácilmente resoluble en términos de maniqueísmo ideológico.

Es decir, los de izquierdas a un lado, los de derechas al otro, y la legión de despistados, como Dios, en todas partes y en ninguna. Y así, mordaza en ristre, todos a tener posición simple en la enorme complejidad de estos debates delicados. Como si fueran departamentos estancos, como si los valores de una sociedad fueran propiedad de uno u otro partido, como si las consignas hubieran ganado, definitivamente, su batalla contra las ideas. Como si la ideología al uso resolviera, cual receta milagrosa, todos los enigmas.

¿Dónde está el catecismo, me pregunto, de la buena Mafalda? Lo siento, pero disiento. Primero, porque ni la izquierda es tan buena, ni la derecha tan mala, ni viceversa, ni los límites ideológicos pueden definir estos temas transversales que calan hondo en los principios de cada cual. Hay votantes del PSOE que no están de acuerdo con el aborto o la eutanasia, y hay votantes fieles del PP que consideran necesaria su legalidad.

Tampoco se trata de una cuestión religiosa, sino aún más profunda, vinculada al sistema de valores que cada cual edifica para ir por el mundo. Además, siendo temas complejos, no se pueden merendar con un simple "esto es de izquierdas". O peor aún, los otros están en contra "porque son de derechas".

Esta actitud, que niega el debate, frivoliza de tal forma la resolución de los problemas, que anula toda su complejidad. El derecho a debatir la complejidad de los problemas más hondos está en la esencia misma de la libertad, hasta el punto de que una no existe sin la otra.

Por ello, cuando veo a Zapatero subido a la poltrona del mitin, zarandeando a los que están en contra del aborto o la eutanasia, como si fueran trogloditas habitaran en el inhóspito territorio del oscurantismo, me siento realmente incómoda. Porque no abre ningún debate sano. Al contrario, anula el derecho a debatir. Incluso, pues, participando de las propuestas que se plantean, no puedo participar de esta especie de aquelarre de aquellos que no están tan alegremente imbuidos de la verdad socialista. Y darle en el cogote a la Iglesia, eso ya es de manual.

Cada vez que Zapatero tiene un serio problema de gestión -como es el caso-, pone en la diana a la Iglesia, porque machacar a la Iglesia siempre distrae al personal. Y, además, sale gratis.

¿De quién son los valores que definen una sociedad?, me pregunto en el titular. De todos, y ahí está el quid de la cuestión, que ningún partido puede patrimonializar dichos valores, como si suya fuera la verdad sobre la vida y la muerte. Como si, en realidad, se tratara de verdades absolutas. Realmente, ¿son debates tan ideológicos, tan simples? ¿Entonces, por qué habitan en la transversalidad?

Si queremos hacer un serio favor a la salud democrática de nuestras sociedades, y tenemos el sano objetivo de construir una sociedad más justa, no podemos reducir a la miseria de una consigna programática lo que es un profundo debate sobre nuestra identidad social.

La eutanasia es un claro ejemplo que no puede resumirse con el banal y maniqueo "progres a favor" y "fachas en contra", propio de un estúpido pingpong dialéctico. Primero, porque el tema es muy complejo, segundo, porque hay motivos en contra que son sensatos, tercero, porque hay motivos a favor que son frívolos, y cuarto, porque las sociedades maduras debaten con madurez sus complejidades, sus retos y sus miedos.

De ahí que aún más importante que el aborto o la eutanasia, es la capacidad de debatir profundamente sobre ello. Negar el debate, repartir cartas de naturaleza progresista y enviar a galeras a todos los que no tienen el tema claro es una perversión de la democracia. Porque niega el mayor de sus tesoros: el derecho a la duda.

Fuente: La Vanguardia, 10/09/08

Comentario

¡¡Gracias por el artículo!! :)

Sobre Una mirada de actualidad

La única lucha que se pierde es la que se abandona - Ismael Serrano Los medios de comunicación son responsables a la hora de movilizar al pueblo - Vicente Ferrer unamiradadeactualidad@gmail.com Free Hit Counters
Online Colleges
courses: Manuali Logistica

Categorías